lunes, 2 de febrero de 2026

Premio Nobel 2025 Las 200+ aplicaciones PCT detrás de los avances

 

Premio Nobel 2025 Las 200+ aplicaciones PCT detrás de los avances

Los laureados con el Nobel 2025 ya solicitaban patentes mucho antes del reconocimiento de este año. Conoce a los inventores que están remodelando la captación de agua atmosférica, la física cuántica y nuestra comprensión de la función inmunitaria.

Las innovaciones reconocidas por los Premios Nobel de física, química y medicina 2025 pueden ayudar a extraer agua del aire del desierto, descifrar la regulación del sistema inmunitario y demostrar el improbable funcionamiento de la mecánica cuántica.

Los astutos inventores detrás de estos avances han presentado más de 200 solicitudes bajo el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), muchas de las cuales fueron presentadas años antes del reconocimiento Nobel en sus respectivos campos. 

Aquí, la revista de la OMPI descubre más, utilizando la base de datos PATENTSCOPE de la OMPI para rastrear las solicitudes.

Mejor vida a través de la química

El Premio Nobel de Química 2025 fue otorgado a Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar M. Yaghi por su trabajo sobre bloques moleculares de construcción para estructuras metal-orgánicas (MOFs).

Según la Real Academia Sueca de Ciencias, los MOF son "estudios específicamente atractivos y muy espaciosos para agua (y otras) moléculas."

Gracias al trabajo de los galardonados, que comenzó hace décadas, químicos de todo el mundo han diseñado decenas de miles de MOFs diferentes. 

Hoy en día, ayudan a capturar dióxido de carbono, almacenar gases tóxicos y administrar medicamentos, entre otras "maravillas químicas", según la descripción del Nobel.

La variedad de usos se refleja en las solicitudes de patente. 

Los MOFs son un campo técnico que genera gran interés en la búsqueda de protección por patentes, con más de 14.000 solicitudes de patente relacionadas solo en la base de datos PATENTSCOPE

El mayor número de solicitudes de patente relacionadas con el MOF parece originarse en China, Estados Unidos, la República de Corea, países europeos y Japón.

Kitagawa, Robson y Yaghi están entre los inventores que buscan activamente patentar sus invenciones relacionadas con el MOF.

Descubriendo nuevos marcos

Inspirado por la estructura de los diamantes, Robson, nacido en el Reino Unido, comenzó a pensar en el concepto que daría forma a los MOFs en 1974, mientras enseñaba en la Universidad de Melbourne, Australia. 

Sin embargo, le llevaría más de 10 años crear una estructura cristalina basada en la arquitectura de diamantes.

Robson publicó sus hallazgos en 1989. 

Pero fue una serie de descubrimientos revolucionarios de Kitagawa y Yaghi los que proporcionaron una base sólida al método de construcción de Robson. Entre 1992 y 2003 realizaron, respectivamente, una serie de descubrimientos revolucionarios.

Kitagawa, un químico japonés especializado en química de coordinación, comenzó a solicitar patentes sobre su trabajo en 1996 y ha estado utilizando activamente el PCT desde 1997. 

De las más de 40 solicitudes de PCT de Kitagawa, cuatro se refieren a su estructura mejorada de MOF.

Robson también siguió trabajando e inventando. 

Una patente notable y reciente que involucra a Robson es PCT/AU2017/050727, por métodos de captura y almacenamiento de anestésicos utilizando estructuras metal-orgánicas. 

Los anestésicos gaseosos se evaporan y, por tanto, exponen al personal. 

Según la descripción de la solicitud de patente, el MOF pretende hacer la entrega mucho más precisa y reducir el riesgo.

De izquierda a derecha: los tres laureados en química 2025 Susumu Kitagawa, Omar M. Yaghi y Richard Robson tras impartir sus conferencias con el Premio Nobel el 8 de diciembre de 2025 en el Aula Magna, Universidad de Estocolmo.

Trabajando por separado pero en paralelo, Yaghi puede ser el inventor más prolífico entre los galardonados y es un usuario activo del sistema PCT.

Nacido en Jordania y estudiando y trabajando en Estados Unidos, Yaghi acuñó el término "marco metal-orgánico" en un artículo de Nature de 1995 tras crear un MOF muy estable; 

Los suyos eran como redes sujetas por cobre o cobalto.

Hoy en día, más de 350 solicitudes de patente listan a Yaghi como inventor, con 72 solicitudes presentadas a través del sistema PCT. 

Entre sus primeras se encuentra una solicitud (PCT/US2002/013763) presentada en 

2002 para un MOF con implicaciones para el almacenamiento de gas. 

Yaghi ha solicitado protección por patentes en Australia, España, Canadá, Austria, Japón, Estados Unidos y Alemania.

Una de sus últimas solicitudes, presentada en 2024 y publicada en abril de este año (PCT/US2024/050115), trata sobre marcos orgánicos covalentes para la captación de agua atmosférica, es decir, lo que podría hacer florecer el desierto.

Saltos cuánticos en física

El Premio Nobel de Física 2025 fue para John Clarke, Michel H. Devoret y John M. Martinis, quienes realizaron experimentos en física cuántica. 

Como señala la Academia, los galardonados usaron experimentos en un chip para "demostrar las extrañas propiedades del mundo cuántico." 

Su trabajo se considera fundamental para desarrollar tecnología cuántica de próxima generación, incluyendo criptografía cuántica, ordenadores cuánticos y sensores cuánticos.

Los experimentos de los científicos datan de 1984 y 1985 en la Universidad de California, Berkeley. Comenzaron a presentar solicitudes de patente relacionadas con sus descubrimientos tan pronto como comenzaron a experimentar.

Más recientemente, 20 solicitudes del PCT – en su mayoría presentadas por la Universidad de Yale como solicitante – listan a Devoret como inventor. 

Por ejemplo, una de las invenciones más destacadas de Devoret, PCT/US2019/012441, para operaciones eficientes en hardware y tolerantes a fallos con circuitos superconductores, finalmente buscó patentes en Canadá, Singapur, Estados Unidos, China, Japón, la Oficina Europea de Patentes y la República de Corea. 

Hay 16 solicitudes PCT con Martinis listadas como inventores, principalmente con Google como solicitante, desde 2017 hasta 2023. 

Por ejemplo, PCT/US2016/032917 para estimación de fidelidad en sistemas de computación cuántica fue presentado por Google y lista a Martinis como el inventor principal. 

Esta solicitud ha entrado en mercados clave de protección de patentes, incluyendo Australia, Canadá, Estados Unidos, la Oficina Europea de Patentes, Japón, Singapur y China.

Avances médicos y protección por patentes

La medicina es un campo con alta actividad en patentes. 

Los ganadores del Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2025, Mary E. Brunkow, Frederick J. Ramsdell y Shimon Sakaguchi, han sido galardonados por su trabajo sobre la "tolerancia inmunitaria periférica", que impide que el sistema inmunitario dañe el cuerpo.

Según la Academia, "su trabajo ha sentado las bases para un nuevo campo de investigación y ha impulsado el desarrollo de tratamientos para el cáncer y las enfermedades autoinmunes." 

No es de extrañar que haya tenido una activa actividad de patentes.

Los laureados en Fisiología o Medicina 2025 utilizan activamente el sistema PCT. 

Brunkow ha presentado siete solicitudes de PCT desde 1999, buscando una amplia protección en Asia, Europa y Norteamérica. 

Entre ellas hay dos solicitudes de PCT presentadas conjuntamente por Brunkow y Ramsdell. Ramsdell posee otras siete solicitudes de PCT, mientras que Sakaguchi aparece en 25 solicitudes de PCT y ha utilizado continuamente el sistema PCT desde 1997 para solicitar protección de patentes en varios países.

Entre sus aplicaciones destacadas se encuentra PCT/US2002/015897, un método para regular la función inmunitaria en primates utilizando la proteína foxp3; PCT/US1999/018407, para la identificación del gen que causa el fenotipo de escurrudo del ratón y su ortólogo humano; y PCT/US2006/018540, por métodos de uso de phhla2 para coestimular células T. 

Todos están directamente relacionados con los descubrimientos Nobel de los científicos.

Los recorridos de los premios Nobel este año muestran cómo los marcos para la colaboración y la protección aceleran el camino desde el descubrimiento hasta el impacto en el mundo real. 

El sistema PCT ha permitido a los laureados de 2025 buscar protección para sus inventos a través de las fronteras, asegurando al mismo tiempo que el conocimiento que han generado se comparta con los laureados con el Nobel del mañana.

Todos los datos de patentes se obtuvieron a través de la base de datos PATENTSCOPE de la OMPI utilizando búsquedas por nombre de inventor y compuestos químicos, a noviembre de 2025. 

Más información sobre los laureados y su trabajo proviene de la prensa y de información avanzada proporcionada por las páginas web de la Fundación Nobel .

Por Na Li, joven experta, División Legal y de Relaciones con Usuarios del PCT, OMPI

OMPI

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miércoles, 28 de enero de 2026

Transformar residuos en plásticos biodegradables “del futuro” Una científica del CONICET desarrolla métodos

 

 El catalizador convirtiendo un bidón de plástico en moléculas muy pequeñas que pueden reutilizarse para hacer otros plásticos. Foto: gentileza investigadora

Una científica del CONICET desarrolla métodos para transformar residuos en plásticos biodegradables “del futuro”

Por sus investigaciones, Elangeni Gilbert ganó el Premio Distinción Franco-Argentina en innovación en la categoría Junior

La contaminación por plásticos es una crisis sanitaria mundial que va en aumento: cada año se generan 400 millones de toneladas de residuos plásticos que se filtran en los ecosistemas acuáticos y terrestres, lo que implica un riesgo para la salud. 

Ante ese panorama global, la investigadora del CONICET del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC, UNL-CONICET), Elangeni Gilbert, trabaja para transformar materiales industriales contaminantes en moléculas que puedan reutilizarse y no generen residuos tóxicos en el ambiente. 

Esa línea de “superreciclaje” la llevó a liderar un proyecto en el que, en pocos minutos, los residuos plásticos se convierten en compuestos que pueden reutilizarse en la generación de “plásticos del futuro”, biodegradables, para diversas industrias.

“Cuando el reciclado deja de ser solo una buena intención y se convierte en una alternativa técnica y económicamente viable, puede generar impacto ambiental positivo, valor económico y beneficios sociales, transformando un problema ambiental en una oportunidad productiva”, señala Gilbert, que por su proyecto más reciente titulado “Reciclado químico de plásticos”, resultó ganadora de la Distinción en Innovación Franco-Argentina en la categoría Junior. 

Al certamen, que distingue procesos de transferencia de conocimientos y tecnología, se habían presentado casi cincuenta proyectos de innovación.

Una de las cuestiones que lo destacó es que se trata de un proceso de “upcycling” o suprarreciclaje, que implica la revalorización de residuos plásticos transformándolos en nuevas moléculas de mayor valor que el material original. 

“En la metodología que hemos desarrollado, en lugar de reconvertir el plástico en materiales de características similares o inferiores, se recuperan sus constituyentes químicos y, junto con compuestos derivados de la biomasa empleados como agentes depolimerizantes, se transforman en moléculas de gran valor agregado”, advierte Gilbert.

El equipo completo: Laureana Soria, Diana Estenoz, Elangeni Gilbert, Luisina Bressán, Santiago Vaillard. Foto: gentileza investigadora

Una carrera contra la contaminación

Gilbert orientó sus investigaciones hacia la contaminación plástica apenas ingresó a la carrera científica. Antes había estudiado la generación de nuevas “polibenzoxazinas”: materiales termoestables con buenas propiedades térmicas, físicas y químicas. 

También trabajó en el desarrollo de desinfectantes de amonio cuaternario similares a los comerciales, que son eficaces contra virus, bacterias y hongos, pero resultan tóxicos para el medioambiente. 

En este caso, la estrategia se basó en incorporar un grupo carbonato que permite que, post-consumo, el surfactante se degrade en colina –un nutriente esencial- y en un alcohol natural, ambos biodegradables.

Con esos antecedentes, centró su línea de investigación en la generación de precursores para nuevos materiales poliméricos biobasados y biodegradables a partir de materias primas provenientes del reciclado del plástico y la biomasa. 

Desde entonces, comenta Gilbert, su trabajo se orienta a estudiar la depolimerización química del policarbonato de bisfenol A (PC-BPA), un material muy utilizado, que al degradarse en condiciones naturales libera, además de microplásticos, bisfenol A (BPA), un disruptor endócrino asociado a daños en la salud humana y ambiental.

Hasta el momento, los métodos de reciclado químico disponibles en el mercado requerían altas temperaturas y presiones, largos tiempos de reacción, el uso de atmósferas inertes, microondas y costosos catalizadores o de compleja preparación. 

Lo que logró Gilbert y su equipo para resolver esas dificultades fue emplear un catalizador orgánico accesible y no contaminante. 

Según explica la investigadora: “Utilizando agentes depolimerizantes derivados de la biomasa, desarrollamos métodos que, a baja temperatura y presión y en tiempos cortos, lograron depolimerizar completamente los residuos de policarbonato. 

Este proceso permite recuperar el BPA evitando su liberación al ambiente, y obtener moléculas con funcionalidad carbonato de alto valor comercial, impidiendo a su vez la liberación de dióxido de carbono”.

Este catalizador permite el “reciclado secuencial selectivo”, optimizando los tiempos de reciclaje y solucionando uno de los principales problemas del reciclado actual: el hecho de que los distintos materiales plásticos son incompatibles entre sí, con lo cual, para su reutilización, se debe realizar un exhaustivo proceso de separación y limpieza que demanda mucho costo en tiempo y dinero, lo que hace menos rentable el proceso. 

“El reciclado secuencial selectivo consiste en un proceso de depolimerización química controlada que aprovecha las diferencias estructurales de los distintos plásticos y, por ende, su reactividad. Este proceso permite reciclar una mezcla selectivamente de a un plástico por etapa (secuencial). 

Así, ajustando determinados parámetros del proceso de reciclado, como la temperatura, la naturaleza del agente depolimerizante o el tipo de catalizador, es posible inducir la depolimerización selectiva de un plástico sin afectar a los otros presentes en la mezcla de residuos”, explica la científica.

La conversión de residuos plásticos en moléculas biodegradables se logra gracias a este proceso, en pocas horas y, en algunos casos, en apenas unos minutos. Una metodología de reciclado químico que podría reutilizarse, a futuro, en otros plásticos de distintas familias, como poliésteres -PET, PLA, PHA, PHB-, poliamidas -como el nylon- y poliuretanos, entre otros. 

“Considerando un lote de residuos compuesto por diferentes materiales, a futuro sería posible aplicar procesos de reciclado secuencial selectivo en los que en cada etapa se podría reciclar un plástico y obtener moléculas específicas. 

Sería como una ´mina selectiva´ de moléculas de valor agregado a partir de residuos plásticos heterogéneos”, asegura Gilbert.

La científica confía en que “dado que los procesos son simples, requieren baja inversión inicial, utilizan materias primas de bajo costo e implican un bajo consumo energético, se podrán transformar los residuos plásticos en recursos de valor para reincorporarlos a circuitos productivos”. 

También destaca que a futuro, “como las moléculas generadas pueden, dentro de ciertos límites, ser diseñadas, va a ser posible obtener nuevos tipos de poliuretanos, polihidroxiuretanos, policarbonatos, resinas epoxi, entre otros. 

Además de nuevos materiales, las moléculas diseñadas podrían utilizarse como solventes verdes (biodegradables); como precursores de síntesis en la industria química, agro-química, farmacéutica y veterinaria; o bien en formulaciones cosméticas y agrícolas”.

Las características del proyecto facilitan su escalado y la transferencia tecnológica del método, lo que abre la posibilidad de que empresas y cooperativas puedan implementar la tecnología en contextos reales. 

“Nuestro método no complejiza los procesos de reciclado actuales, ni exige grandes inversiones en equipamiento; promueve la creación de empleo local y de nuevas oportunidades productivas y, en última instancia, permite que los residuos dejen de acumularse como un problema ambiental y pasen a convertirse en insumos útiles, reduciendo la cantidad de plástico que llega a basurales o rellenos sanitarios y promoviendo acciones concretas de economía circular”, concluye.

CONICET

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miércoles, 14 de enero de 2026

Optimizan la producción de compuestos naturales con potencial industrial Investigadores del CONICET junto a la empresa Ledesma

 

 Agustina Viltes Sánchez, becaria del CONICET, Verónica Irazusta, directora técnica del proyecto con Ledesma, y Mariano Rivero integrante del proyecto LEDESMA - CONICET del Laboratorio de Aguas y Suelos del INIQUI.

Investigadores del CONICET trabajan junto a la empresa Ledesma para optimizar la producción de compuestos naturales con potencial industrial

Se llaman “biosufractantes” y ofrecen una alternativa ecológica a los productos sintéticos

En el laboratorio de Aguas y Suelos del Instituto de Investigaciones para la Industria Química (INIQUI, CONICET-UNSa), un equipo de investigación liderado por las científicas del CONICET Verónica Irazusta y Verónica Rajal busca microorganismos capaces de producir moléculas de alto valor agregado, entre ellas los denominados biosurfactantes: sustancias “tensioactivas” de origen biológico que ofrecen una alternativa ecológica a los productos sintéticos. 

“Los biosurfactantes tienen mayores capacidades y son biodegradables, lo que reduce la contaminación ambiental”, explica Irazusta, responsable técnica del proyecto. 

“Su principal desventaja es el costo de producción comparado con los de origen sintético, por eso trabajamos en métodos más económicos utilizando subproductos industriales.”

Viltes Sánchez e Irazusta, observando el crecimiento de la bacteria productora de biosurfactante. Fotografía: Antonella Flamini

El trabajo se enmarca en un convenio firmado en 2024 entre el CONICET (con la participación de las áreas de Vinculación Tecnológica de Salta y Jujuy), la Universidad Nacional de Salta y la empresa Ledesma. 

El objetivo es optimizar la producción de biosurfactantes a partir de una bacteria aislada de efluentes de la propia industria, aprovechando recursos disponibles y reduciendo el impacto ambiental. 

“Usamos efluentes o subproductos industriales de Ledesma como medio de cultivo para los microorganismos. 

Así, no solo producimos estas moléculas de forma económica, sino que además damos una utilidad a desechos que de otro modo podrían contaminar”, señala Irazusta.

Los biosurfactantes, explica Irazusta, disminuyen la tensión superficial del agua, lo que los hace útiles en múltiples sectores, como el farmacéutico, el agroindustrial, el alimenticio, el cosmético e incluso en la formulación de detergentes y emulsiones. 

“Su capacidad para degradarse naturalmente los convierte en aliados clave en el desarrollo de una industria más sustentable”, dice la investigadora.

Agustina Viltes Sánchez operando el Biorreactor de 7 litros adquirido como parte del convenio. Fotografía: Antonella Flamini

La colaboración con Ledesma se originó años atrás. 

“Hicimos una primera visita a la empresa en busca de subproductos que pudieran servir como fuente de energía para bacterias productoras de biosurfactantes. 

Mostramos resultados, nos reunimos varias veces y eso derivó en el convenio actual”, recuerda Irazusta. El acuerdo permitió además la incorporación de un biorreactor de siete litros, un avance tecnológico significativo para el laboratorio y la universidad.

Desde la empresa Ledesma, la representante técnica del proyecto, Adriana Rodriguez, expresa: 

“El convenio que firmamos con la Universidad Nacional de Salta y el CONICET para el desarrollo de un nuevo producto a partir de la caña de azúcar tiene un gran potencial. 

Desde Ledesma estamos en constante búsqueda de alternativas más sustentables para mejorar nuestros procesos productivos y avanzar en el desarrollo de nuevos productos. 

En ese sentido, creemos que el trabajo conjunto con centros de investigación y universidades, como la Universidad Nacional de Salta y el CONICET, es clave para alcanzar esos objetivos, ya que permite generar desarrollos con impacto productivo y ambiental positivo, más aun actualmente, cuando el mercado de los surfactantes es muy amplio y estas moléculas son utilizadas por diversas industrias, como la farmacéutica, la alimenticia, la cosmética y la agrícola, debido a la variedad de propiedades que presentan. 

A esto se suma la particularidad de que se trata de compuestos biodegradables, a diferencia de los productos sintéticos”.

Irazusta realizando tareas en el laboratorio, relacionadas con inoculación del biorreactor con la bacterias productoras de biosurfactantes. Fotografía: Antonella Flamini

Actualmente, el grupo evalúa distintos subproductos —como melaza y vinaza— para optimizar los procesos productivos. 

“Este desarrollo beneficia a la sociedad desde distintos puntos: por un lado, generamos menos residuos industriales; por otro, ofrecemos alternativas más ecológicas para distintas aplicaciones”, concluye Irazusta.

Por Antonella Flamini

CONICET

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martes, 2 de diciembre de 2025

1° salsa de ostras nacional en conjunto con una empresa elaboran investigadores del CONICET

  

Recolección de ostras del Pacifico (Magallana –ex Crassostrea- gigas). Foto: Gentileza investigadores

Investigadores del CONICET elaboran la primera salsa de ostras nacional en conjunto con una empresa

La iniciativa convierte a una especie invasora de la costa sur bonaerense en un producto con alcance nacional

Investigadores del CONICET y la empresa Cultivo Ostras SAS, perteneciente a la firma Ostras de la Patagonia, desarrollaron un proyecto piloto para producir la primera salsa de ostras nacional, elaborada a partir de la ostra del Pacífico Magallana (o Crassostrea) gigas, una especie invasora que afecta los ecosistemas costeros del sur bonaerense. 

El desarrollo avanza hacia su habilitación industrial y abre una nueva línea de producción sustentable con alcance regional y nacional, que involucra a los municipios de Patagones y Bahía Blanca.

El proyecto “Aprovechamiento productivo de la ostra del Pacífico (Crassostrea gigas) en el sur bonaerense: desarrollo científico-industrial piloto” fue liderado por el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET–UNS), junto a la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI, CONICET–UNS) y el Instituto de Ciencias Biológicas y Biomédicas del Sur (INBIOSUR, CONICET–UNS), pertenecientes al CONICET Bahía Blanca. 

El desarrollo fue llevado adelante por un equipo de investigadores, personal de apoyo y becarios bajo la dirección científica de la investigadora del CONICET Sandra Botté y el integrante de la Carrera de Personal de Apoyo (CPA) del CONICET, Eder Dos Santos, especialistas en biotecnología marina y aprovechamiento de recursos costeros en el IADO.

Tareas de procesamiento de ostras en el Frigorífico de la empresa Cultivo Ostras SAS, en el puerto de Ingeniero White, Bahía Blanca. Foto: Gentileza investigadores

“El desafío fue transformar una problemática ambiental en una oportunidad productiva, y en ese camino estamos avanzando. 

Buscar alternativas y valor agregado a un producto biológico es un desafío que sólo se puede lograr con aportes interdisciplinarios, y lo estamos logrando gracias al trabajo articulado entre el sector científico, la empresa y el financiamiento público”, señala Botté, además directora del IADO.

Tal como explican desde el equipo científico, la ostra del Pacífico se estableció en la costa bonaerense a partir de 1982, especialmente en el partido de Patagones, y su expansión amenaza el equilibrio ecológico de las reservas naturales. 

Fue originalmente introducida en Bahía San Blas y por su dispersión en la zona costera del sur bonaerense ha comenzado a tener consecuencias sobre playas turísticas como Pehuen Có y Monte Hermoso y sobre ecosistemas marinos de gran importancia como el estuario de Bahía Blanca.

Cultivo de ostras del Pacífico (Magallana gigas) en la parcela productiva de Los Pocitos, partido de Patagones, donde se obtiene la materia prima para el desarrollo de la primera salsa de ostras nacional. Foto: Gentileza

Además de los impactos ambientales y sociales —como los cortes que provocan las valvas filosas en zonas turísticas—, la presencia de esta especie también dio origen a iniciativas productivas, comerciales y culturales como la Fiesta Provincial de la Ostra en el balneario Los Pocitos.

En 2022, la empresa regional Cultivo Ostras SAS solicitó al IADO asistencia técnica para mejorar los métodos de cultivo y manejo de biomasa en su parcela de producción ubicada en Los Pocitos. 

A partir de ese vínculo, se conformó un equipo interdisciplinario con un grupo de investigación de PLAPIQUI, dirigido por María Elena Carrín y un grupo del INBIOSUR, encabezado por Lorena Brugnoni, que aportó capacidades en bioprocesos, ingeniería y análisis biológicos.

Integrantes del IADO, PLAPIQUI e INBIOSUR del CCT CONICET Bahía Blanca y titular de la empresa Cultivo Ostras SAS junto al equipamiento utilizado para el desarrollo piloto de la primera salsa de ostras nacional. Foto: Gentileza

La maricultura de ostras en la costa sur de la provincia de Buenos Aires, en la Zona de Producción de Moluscos Bivalvos del Sudoeste Bonaerense (AR-BA), cuenta con la clasificación sanitaria del SENASA como apta para consumo humano, lo que representa una ventaja estratégica para el desarrollo productivo. 

Con financiamiento del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA 2023), el equipo avanzó en el diseño y validación de un proyecto piloto de industrialización de la ostricultura, con el objetivo de producir salsa de ostras nacional —un producto que actualmente se importa— y generar valor agregado a partir de un recurso disponible en la región.

Bancos naturales de ostra del Pacífico en zona intermareal, sur de la provincia de Buenos Aires. Foto: Gentileza investigadores

Actualmente el proyecto presenta un 90 por ciento de ejecución y se encuentra en la etapa final de habilitación industrial, que incluye pruebas técnicas y regulatorias como análisis de composición nutricional, estudios de vida útil, pruebas organolépticas y validaciones oficiales. 

Una vez concluido ese proceso, la empresa iniciará la producción a escala piloto. 

El equipo trabajó en la estandarización del proceso, desde el acondicionamiento de la carne del molusco hasta la formulación y estabilización del producto final.

Para Cultivo Ostras SAS, esta experiencia marca un paso clave en la consolidación de una nueva industria sustentable. 

“La colaboración con el CONICET nos permitió incorporar conocimiento científico y capacidades tecnológicas que fueron esenciales para llevar esta idea a la práctica. 

Estamos muy cerca de concretar la primera producción nacional de salsa de ostras, lo que representa un hito para nuestro sector debido a que se avanza en la diversificación en el procesamiento con desarrollo de valor agregado”, destaca el médico veterinario Juan Urizar, representante de la firma.

Zona de producción de moluscos bivalvos. Estudios biológicos y calidad ambiental a cargo de integrantes del IADO.

El impacto del proyecto es múltiple: contribuye al control de una especie invasora, recurso natural subutilizado, impulsa un modelo de desarrollo regional sustentable, y una oportunidad productiva en la zona costera del partido de Patagones. 

“El escalamiento de la actividad ostrícola desde lo artesanal hacia lo industrial podría aumentar la presión de explotación de la biomasa, constituyendo una potencial herramienta de mitigación de la dispersión de las ostras en la costa argentina”, explica Dos Santos.

Además de generar nuevas fuentes de empleo y capacitación técnica en la región, esta iniciativa abre un camino concreto para impulsar economías costeras sustentables y fortalecer el vínculo entre ciencia e industria. 

Zona de producción "Bahía Anegada" en el partido de Carmen de Patagones, provincia de Buenos Aires, controlada y monitoreada por Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) para asegurar la aptitud 

De cara al futuro, los grupos del IADO, PLAPIQUI e INBIOSUR, junto con investigadores del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS, CONICET–UNS), han aplicado a otras líneas de financiamiento para trabajar en nuevos desarrollos industriales basados en la carne de ostra y en la incorporación de una mirada socioeconómica que permita evaluar el impacto de esta actividad en las comunidades locales. 

En este nuevo desafío, se sumaron investigadores del CESIMAR (CCT CENPAT), fortaleciendo así la colaboración interinstitucional y consolidando una red de trabajo que une ciencia, producción y desarrollo territorial. 

“Este proyecto es un ejemplo de cómo la investigación científica puede contribuir al desarrollo regional y a la gestión sostenible de los recursos naturales”, concluye Botté.

Por Pía Squarcia – CCT Bahía Blanca

CONICET

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lunes, 1 de diciembre de 2025

Lesiones crónicas medulares Estudio preclínico Demuestran potencial terapéutico de una proteína

 

 Imagen de microscopía de reconstrucción 3D que demuestra recrecimiento axonal (rojo) y su vaina de mielina (verde) en un modelo preclínico de lesión medular crónica. Créditos: Gentileza de los investigadores.

Estudio preclínico Demuestran potencial terapéutico de una proteína en lesiones medulares crónicas

El trabajo, liderado por un investigador del CONICET en el Hospital Alemán, respalda el uso de Netrina-1 como posible estrategia terapéutica en futuros ensayos clínicos en humanos.

Las lesiones medulares representan una de las principales causas de discapacidad en adultos jóvenes a nivel global, afectando la calidad de vida de millones de personas. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se registran entre 250 mil y 500 mil nuevos casos anualmente, en su mayoría producto de traumatismos graves, como accidentes de tráfico, caídas o lesiones en actividades recreativas. 

A pesar de los avances en medicina paliativa, los tratamientos actuales no logran restaurar por completo las funciones motoras y sensoriales afectadas, lo que genera una necesidad de desarrollar nuevas terapias regenerativas.

En este contexto y mediante la administración de una proteína, denominada Netrina-1, Ramiro Quintá, investigador del CONICET en el Laboratorio de Medicina Experimental “Dr. Jorge E. Toblli” en el Hospital Alemán (HA), y colegas lograron mejoras notables en la movilidad de las extremidades posteriores en animales de laboratorio (ratas) con lesiones medulares crónicas que imitan aquellas que sufren las personas que sufren accidentes automovilísticos. 

El avance se describe en el Journal of Neurotrauma, publicación de la Sociedad de Neurotrauma de Estados Unidos y de la Sociedad Internacional de Neurotrauma.

“Podemos entender a la médula espinal como un canal por donde pasan todos los cables que transmiten toda la información nerviosa que van desde la caja maestra (encéfalo) hacia todo el cuerpo, y que, al cortarse ésta, no hay chances de empalme (fusión), con lo cual la limitante está en lo que se conoce como proceso reparativo y reconectivo”, indica Quintá, director del trabajo y doctor en Bioquímica. 

Y continúa: “La inyección de Netrina-1 logró reconectar fibras nerviosas en un modelo preclínico de lesión medular crónica y de este modo los animales recuperaron el movimiento de las tres articulaciones: cadera, rodilla y tobillo en forma extensiva, previamente perdido producto de la lesión. 

Además, recuperaron la fuerza para poder trepar, orientarse y escalar”.

Para Quintá, “los resultados son alentadores y nos motivan a seguir avanzando en esta línea de investigación para acercarnos al día en que sea posible la realización de ensayos clínicos que comprueben la seguridad y eficacia de esta estrategia terapéutica”.

El tratamiento experimental en un modelo preclínico permitió la regeneración de los axones en el sitio de la lesión medular crónica (líneas rojas) y la mielinización (en verde) de los axones reparados.

¿Qué tipo de proteína es la Netrina-1?

Netrina-1 es una proteína que participa activamente durante el desarrollo embrionario y su función es la de promover el crecimiento, navegación tridimensional y conexión de los axones (cables) del sistema nervioso desde el cerebro hacia las diferentes regiones de la medula espinal.

“En particular, Netrina-1 modula el crecimiento de una estructura llamada tracto córtico espinal. Esta estructura regula el movimiento voluntario y preciso en seres humanos, y es la principal estructura afectada en una lesión espinal. 

Con lo cual, mi hipótesis fue que si esto sucede durante el desarrollo en condiciones normales, tal vez podría replicarse si se administra netrina-1 en forma exógena, como una terapia luego de una lesión y fue así que observamos que tiene un efecto terapéutico”, destaca Quintá.

Asimismo, mediante el empleo de Resonancia Magnética y técnicas de microscopía, Quintá y equipo observaron que la inyección de la neutrina-1 sobre la lesión indujo un crecimiento de los axones (cables del sistema nervioso) que componen el tracto córtico espinal y otras vías neuronales que regulan el movimiento.

“Lo interesante es que estudiamos la acción terapéutica de Netrina-1 en dos modelos preclínicos, es decir el agudo (período inicial de la lesión), cuyo trabajo fue publicado en 2021, también en Journal of Neurotrauma, y ahora, en este nuevo estudio, fuimos a un modelo aún más complejo, el crónico, dado que si pensamos en la traslación científica, todos los pacientes lesionados en realidad se encuentran en este estadio”, indica el investigador del CONICET.

Las lesiones medulares en estado agudo evolucionan muy rápidamente a la forma crónica, en un periodo que puede abarcar de seis meses a un año. 

“Luego de esta cronicidad los pacientes no presentan mejorías sustanciales”, señala Quintá. 

Y concluye: “Este tipo de patología no tiene aún cura, sólo tratamientos paliativos y de recuperación o re adecuación a la nueva vida que es manejado por la kinesiología y medicina fisiátrica. 

A raíz de los resultados obtenidos, nos interesa profundizar esta línea de investigación ya que podría tener implicancias terapéuticas en el futuro para pacientes humanos”.

Alejandra Sgariglia, Julieta Schmidt, Ramiro Quintá (investigador del CONICET) y Ana Uceda, integrantes del Laboratorio de Medicina Experimental “Dr. Jorge E. Toblli” en el Hospital Alemán (HA).

Del trabajo también participaron Julieta Schmidt (primera autora de la investigación), Ana Uceda y Alejandra Sgariglia, del Laboratorio de Medicina Experimental, “Dr. Jorge E. Toblli” del Hospital Alemán; y el doctor Ricardo Battagino, del Departamento de Ortopedia de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, en Estados Unidos.

Referencia bibliográfica:

Schmidt, J., Uceda, A., Sgariglia, A., Battagino, R., & Quintá, H. R. (2025). Netrin-1 Therapy Restores Partial Hindlimb Movement in a Rat Model of High-Severity Chronic Spinal Cord Injury. Journal of Neurotrauma.

https://doi.org/10.1177/08977151251387696

Por Bruno Geller

CONICET

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jueves, 20 de noviembre de 2025

Formulación química permite restaurar documentos sonoros analógicos más rápido y sin dañarlos

 

 Disco luego de la limpieza. Fotos: gentileza CEQUINOR/ASFda-RU.

Un equipo del CONICET desarrolló una formulación química que permite restaurar documentos sonoros analógicos más rápido y sin dañarlos

La solución es más económica que las que se consiguen en el mercado internacional, reduce el tiempo de trabajo manual y protege los materiales retrasando la aparición de hongos y otros riesgos biológicos. 

Ya fue probada con éxito en discos de alto valor histórico pertenecientes al Archivo Sonoro de la Facultad de Artes y la radio de la UNLP que datan de mediados del siglo XX y se encontraban en avanzado deterioro.

Especialistas del CONICET en el Centro de Química Inorgánica (CEQUINOR, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA) desarrollaron una formulación química y una metodología para su aplicación que permite la restauración de documentos sonoros analógicos, como discos de acetato con base de aluminio y, eventualmente, cintas de acetato, sin dañarlos y protegiéndolos de hongos y otros agentes nocivos. 

La nueva formulación permite reducir el tiempo humano dedicado a la limpieza manual de los materiales de 8 horas a 10 minutos. 

La receta, ostensiblemente más económica que las soluciones que se comercializan a nivel mundial, y podría servir tanto para recuperar grabaciones de archivos privados como de entidades públicas.

El uso de la nueva técnica ya fue probado con éxito para la restauración del Archivo Sonoro (ASFdA-RU) de LR 11 Radio Universidad Nacional de La Plata AM 1390, emisora inaugurada en 1924 y catalogada como la primera radio universitaria del mundo.

Disco con avanzado deterioro previo a la limpieza. Fotos: gentileza CEQUINOR/ASFda-RU

En la búsqueda de la mejor estrategia para la puesta en valor de 36 discos instantáneos –es decir sin duplicación ni producción en cantidad– con registros directos únicos, deteriorados por la acción de distintos ácidos (palmítico y acético) derivados de una sustancia que usaba durante su fabricación con el fin de ablandarlos, los responsables del ASFdA-RU se contactaron con el equipo del CEQUINOR, cuyo expertise permitió dar con la formulación química capaz de remover con éxito el material degradante y con la sistematización de una metodología para su aplicación.

La propuesta rompe con las lógicas de limpieza utilizadas hasta el momento, basadas en la remoción mediante el cepillado en seco de los discos, con los riesgos de daño que esto implica. 

“La técnica consiste, primero, en una limpieza húmeda aplicando la solución química para remover el ácido palmítico mediante su neutralización con hidróxido de amonio debidamente diluido. 

Luego, el lavado con agua y el secado con alcohol isopropílico”, cuenta Carlos Della Védova, investigador del CONICET en el CEQUINOR y responsable del grupo a cargo de la tarea.

“Luego se procedió a la medición del estado de los surcos de los discos, lo que se realizó mediante el uso de un microscopio especialmente adaptado, instancia que significó también otro aprendizaje conjunto del equipo”, agrega el experto. 

Las pruebas demostraron la eficacia de la formulación para la remoción del ácido palmítico, y la medición y comparación de los surcos de los discos y sus características antes y después de la aplicación permitieron confirmar que no perjudica el material original.

Medida de los surcos de los discos con microscopio. Fotos: gentileza CEQUINOR/ASFda-RU.

Un acervo cultural invaluable

Junto a su hermana menor, la FM 107.5, Radio Universidad Nacional de La Plata es aún hoy un baluarte en materia de comunicación del quehacer científico e institucional de la UNLP. 

Pasados más de cien años desde de su creación, el acervo cultural acumulado es invaluable y da cuenta de la historia de la ciudad, de la universidad local y de hechos sociales y políticos que marcaron el destino del país. 

Parte de ese tesoro es resguardado en el ASFdA-RU, custodiado por profesionales de la Facultad de Artes (FdA, UNLP), e incluye registros de audio desde los orígenes mismos de la radio: discursos de autoridades de la provincia de Buenos Aires de la época; música inédita de intérpretes y compositores argentinos; la palabra de poetas prestigiosos vinculados a la UNLP; efectos sonoros para radioteatros; y más.

“El material con el que están recubiertos los discos es muy pesado y difícil de remover. 

Existen recomendaciones muy específicas acerca de cómo limpiarlos, porque son discos hechos con nitrato y acetato de celulosa sobre una base de aluminio, un formato que, por este tipo de degradación, se encuentra bajo alerta de preservación a escala internacional”, comenta María Paula Cannova, una de las responsables del ASFdA-RU, que se contactó con los científicos del CEQUINOR en busca de una solución para ese problema.

Proceso de limpieza manual. Fotos: gentileza CEQUINOR/ASFda-RU.

A partir de los resultados obtenidos, desde el ASFdA-RU se encuentran trabajando en el proceso de digitalización de los discos, tarea que implica una dificultad extra, ya que son grabaciones anteriores a 1954, cuando se estableció un nuevo estándar industrial global para la grabación y reproducción de fonogramas, conocida como la curva de ecualización RIAA, porque fue impulsada por la Recording Industry Association of America (RIAA, sigla en inglés para Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos). 

La creación de esta curva implicó que los discos posteriores a esa fecha tuvieran surcos más estrechos, mejorando el tiempo de reproducción y la calidad del sonido. 

“Estamos buscando la ecualización propia de cada disco en función de las posibles tecnologías disponibles. 

En ese sentido, un integrante del equipo, Martín Donato, profesor titular de Electrónica en la Tecnicatura de Sonido de la FdA, realizó una adaptación en un preamplificador para evitar la ecualización RIAA y que durante el proceso de digitalización los discos anteriores a 1954 puedan ser transferidos sin la aplicación automática de esa curva”, comenta Cannova.

Por su parte, desde el CEQUINOR destacan que tanto la formulación como la metodología de aplicación sistematizada son susceptibles de incorporarse a procesos de restauración de discos tanto de archivos históricos públicos como pertenecientes a acervos privados de coleccionistas particulares.

Proceso de limpieza húmeda. Fotos: gentileza CEQUINOR/ASFda-RU.

Cabe destacar que la fructífera experiencia colaborativa entre el ASFdA y el equipo del CEQUINOR –compuesto por María Luisa Villalba, Mariana Silva, Pablo Donadelli y Gustavo Pozzi, miembros de la carrera de Personal de Apoyo del CONICET, y supervisado por la directora del centro e investigadora del organismo científico Rosana Romano– ya dio paso a una nueva etapa orientada a la recuperación de las cintas magnéticas que forman parte de la colección de Radio Universidad, y que son otro formato de grabación sonora que tiene alerta mundial de preservación.

Por Marcelo Gisande 

CONICET

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martes, 4 de noviembre de 2025

Arsénico y nitratos del agua Investigadores del CONICET desarrollan un método simple y económico para eliminarlos

  

Carbón resultante del proceso de conversión. Fotos: CONICET Fotografía/R. Baridón.

Investigadores del CONICET desarrollan un método simple y económico para eliminar arsénico y nitratos del agua

Basada en el uso de carbón vegetal producido a partir de materia orgánica, esta técnica permite reducir en más de la mitad las concentraciones de estos contaminantes. 

Además de ofrecer una posible solución para comunidades con poco acceso al agua potable, brinda una alternativa para el descarte de subproductos de distintas actividades industriales.

Ya sea como resultado de procesos industriales o derivada de actividades humanas de las más comunes, Argentina produce anualmente grandes cantidades de biomasa vegetal, esto es, un cúmulo de energía contenida en materia orgánica que a simple vista podría verse como residuo. 

Así, tanto las cáscaras de las semillas de girasol que se descartan durante la producción de aceite, como las hojas y ramas secas que resultan de la poda estacional aún conservan un gran valor en su interior, capaz de ser reutilizado en beneficio de la comunidad. 

Una de las maneras de aprovechar esa biomasa es convertirla en carbón vegetal, un elemento de singular capacidad como removedor de contaminantes de agua.

En esa búsqueda se encuentra un equipo de investigadores del CONICET en el Centro de Tecnología de Recursos Minerales y Cerámica (CETMIC, CONICET-UNLP-CICPBA), que acaba de publicar un trabajo en la revista científica Waste and Biomass Valorization, en el que da cuenta del desarrollo de un nuevo método para la remoción de contaminantes cómo el arsénico o los nitratos del agua utilizando carbón vegetal tratado química y térmicamente mediante un proceso muy sencillo, barato y escalable. 

Aunque aún requiere pruebas a mayor escala, el avance abre las puertas para el desarrollo de filtros provistos con pastillas de carbón tratado, aplicables a tanques o cisternas, para la captura y remoción de esos contaminantes, una solución de sumo interés para comunidades sociales con problemas de acceso al agua potable.

Dedicado al estudio y desarrollo de nuevos métodos de descontaminación, el grupo encabezado por el investigador del CONICET Pablo Arnal ya había demostrado la buena capacidad del carbón vegetal para remover del agua contaminantes catiónicos, es decir compuestos por cationes o iones con carga positiva, como los derivados de diversos metales pesados o agroquímicos. 

“El carbón es un material sólido, cuyo comportamiento químico depende de cómo se ordenan los átomos en su superficie y de las uniones químicas que se establecen en ella. 

Demostrada su capacidad de remover contaminantes de carga positiva, lo que quisimos ver fue si modificando las propiedades de esa superficie era también capaz de filtrar los contaminantes aniónicos, es decir los de carga negativa, como el arsénico o los nitratos”, comenta el experto.

Para esa tarea, los investigadores utilizaron un reactor químico sencillo y barato, ideado por ellos mismos en 2021, con el que, primero, convirtieron la biomasa en carbón vegetal. 

“Es un hornito que básicamente consiste en dos latas de alimentos en conserva, una chapa mediana y tubos para chimeneas, que permite producir el carbón en tiempo récord, con igual composición y comportamiento químico, a mayor escala y de forma mucho más económica, si lo comparamos con los métodos convencionales”.

Una vez obtenido el carbón, el equipo procedió a tratar su superficie aplicando ácido nítrico, para luego realizar un procedimiento térmico a 800 grados centígrados, que permitió reordenar los átomos y formar nuevos enlaces químicos en esa superficie. 

“A través de esta nueva composición química, logramos crear puntos de anclaje o fijación superficiales, es decir, le dimos al carbón la capacidad de unirse a los contaminantes de carga negativa para capturarlos y retenerlos eficazmente, facilitando así su remoción”, apunta Arnal. 

El éxito del proceso fue tal que las mediciones posteriores indican que, por ejemplo, reduce la concentración de aniones nitrato –iones de carga negativa– hasta en un 55 por ciento.

El equipo se entusiasma con las derivaciones que puede tener esta idea de laboratorio no solo en la comunidad, sino también en el ámbito científico y la industria: 

“El método es rentable, porque implica el uso de materiales de bajo costo, es sencillo, y demostramos que es eficaz. 

Además, redunda en un impacto ambiental positivo, porque se basa en reutilizar residuos industriales o urbanos como materia prima”, apunta Arnal. 

“A la sociedad le aporta una solución, en parte, al problema de la contaminación del agua. 

A la comunidad científica, tanto de áreas básicas como aplicadas, este avance le abre las puertas para pensar el desarrollo de materiales a base de carbón vegetal no solo como descontaminantes, sino también para el almacenamiento de energía, por ejemplo, entre otros temas clave. 

Por último, la industria puede estar muy interesada en esto porque hoy en día el descarte de los subproductos derivados de distintas actividades supone un costo. 

Con esto, se le agrega valor como biomasa, lo que lo vuelve redituable”, concluye.

Referencia bibliográfica:

Long, L.A., Arnal, P.M. Cost-Effective Development of Nitrate Anchoring Sites on Charcoal for Low-Resource Communities to Filter Water. Waste Biomass Valor 16, 5007–5018 (2025). DOI: https://doi.org/10.1007/s12649-025-02978-x

Por Marcelo Gisande

CONICET

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