martes, 2 de diciembre de 2025

1° salsa de ostras nacional en conjunto con una empresa elaboran investigadores del CONICET

  

Recolección de ostras del Pacifico (Magallana –ex Crassostrea- gigas). Foto: Gentileza investigadores

Investigadores del CONICET elaboran la primera salsa de ostras nacional en conjunto con una empresa

La iniciativa convierte a una especie invasora de la costa sur bonaerense en un producto con alcance nacional

Investigadores del CONICET y la empresa Cultivo Ostras SAS, perteneciente a la firma Ostras de la Patagonia, desarrollaron un proyecto piloto para producir la primera salsa de ostras nacional, elaborada a partir de la ostra del Pacífico Magallana (o Crassostrea) gigas, una especie invasora que afecta los ecosistemas costeros del sur bonaerense. 

El desarrollo avanza hacia su habilitación industrial y abre una nueva línea de producción sustentable con alcance regional y nacional, que involucra a los municipios de Patagones y Bahía Blanca.

El proyecto “Aprovechamiento productivo de la ostra del Pacífico (Crassostrea gigas) en el sur bonaerense: desarrollo científico-industrial piloto” fue liderado por el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CONICET–UNS), junto a la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI, CONICET–UNS) y el Instituto de Ciencias Biológicas y Biomédicas del Sur (INBIOSUR, CONICET–UNS), pertenecientes al CONICET Bahía Blanca. 

El desarrollo fue llevado adelante por un equipo de investigadores, personal de apoyo y becarios bajo la dirección científica de la investigadora del CONICET Sandra Botté y el integrante de la Carrera de Personal de Apoyo (CPA) del CONICET, Eder Dos Santos, especialistas en biotecnología marina y aprovechamiento de recursos costeros en el IADO.

Tareas de procesamiento de ostras en el Frigorífico de la empresa Cultivo Ostras SAS, en el puerto de Ingeniero White, Bahía Blanca. Foto: Gentileza investigadores

“El desafío fue transformar una problemática ambiental en una oportunidad productiva, y en ese camino estamos avanzando. 

Buscar alternativas y valor agregado a un producto biológico es un desafío que sólo se puede lograr con aportes interdisciplinarios, y lo estamos logrando gracias al trabajo articulado entre el sector científico, la empresa y el financiamiento público”, señala Botté, además directora del IADO.

Tal como explican desde el equipo científico, la ostra del Pacífico se estableció en la costa bonaerense a partir de 1982, especialmente en el partido de Patagones, y su expansión amenaza el equilibrio ecológico de las reservas naturales. 

Fue originalmente introducida en Bahía San Blas y por su dispersión en la zona costera del sur bonaerense ha comenzado a tener consecuencias sobre playas turísticas como Pehuen Có y Monte Hermoso y sobre ecosistemas marinos de gran importancia como el estuario de Bahía Blanca.

Cultivo de ostras del Pacífico (Magallana gigas) en la parcela productiva de Los Pocitos, partido de Patagones, donde se obtiene la materia prima para el desarrollo de la primera salsa de ostras nacional. Foto: Gentileza

Además de los impactos ambientales y sociales —como los cortes que provocan las valvas filosas en zonas turísticas—, la presencia de esta especie también dio origen a iniciativas productivas, comerciales y culturales como la Fiesta Provincial de la Ostra en el balneario Los Pocitos.

En 2022, la empresa regional Cultivo Ostras SAS solicitó al IADO asistencia técnica para mejorar los métodos de cultivo y manejo de biomasa en su parcela de producción ubicada en Los Pocitos. 

A partir de ese vínculo, se conformó un equipo interdisciplinario con un grupo de investigación de PLAPIQUI, dirigido por María Elena Carrín y un grupo del INBIOSUR, encabezado por Lorena Brugnoni, que aportó capacidades en bioprocesos, ingeniería y análisis biológicos.

Integrantes del IADO, PLAPIQUI e INBIOSUR del CCT CONICET Bahía Blanca y titular de la empresa Cultivo Ostras SAS junto al equipamiento utilizado para el desarrollo piloto de la primera salsa de ostras nacional. Foto: Gentileza

La maricultura de ostras en la costa sur de la provincia de Buenos Aires, en la Zona de Producción de Moluscos Bivalvos del Sudoeste Bonaerense (AR-BA), cuenta con la clasificación sanitaria del SENASA como apta para consumo humano, lo que representa una ventaja estratégica para el desarrollo productivo. 

Con financiamiento del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA 2023), el equipo avanzó en el diseño y validación de un proyecto piloto de industrialización de la ostricultura, con el objetivo de producir salsa de ostras nacional —un producto que actualmente se importa— y generar valor agregado a partir de un recurso disponible en la región.

Bancos naturales de ostra del Pacífico en zona intermareal, sur de la provincia de Buenos Aires. Foto: Gentileza investigadores

Actualmente el proyecto presenta un 90 por ciento de ejecución y se encuentra en la etapa final de habilitación industrial, que incluye pruebas técnicas y regulatorias como análisis de composición nutricional, estudios de vida útil, pruebas organolépticas y validaciones oficiales. 

Una vez concluido ese proceso, la empresa iniciará la producción a escala piloto. 

El equipo trabajó en la estandarización del proceso, desde el acondicionamiento de la carne del molusco hasta la formulación y estabilización del producto final.

Para Cultivo Ostras SAS, esta experiencia marca un paso clave en la consolidación de una nueva industria sustentable. 

“La colaboración con el CONICET nos permitió incorporar conocimiento científico y capacidades tecnológicas que fueron esenciales para llevar esta idea a la práctica. 

Estamos muy cerca de concretar la primera producción nacional de salsa de ostras, lo que representa un hito para nuestro sector debido a que se avanza en la diversificación en el procesamiento con desarrollo de valor agregado”, destaca el médico veterinario Juan Urizar, representante de la firma.

Zona de producción de moluscos bivalvos. Estudios biológicos y calidad ambiental a cargo de integrantes del IADO.

El impacto del proyecto es múltiple: contribuye al control de una especie invasora, recurso natural subutilizado, impulsa un modelo de desarrollo regional sustentable, y una oportunidad productiva en la zona costera del partido de Patagones. 

“El escalamiento de la actividad ostrícola desde lo artesanal hacia lo industrial podría aumentar la presión de explotación de la biomasa, constituyendo una potencial herramienta de mitigación de la dispersión de las ostras en la costa argentina”, explica Dos Santos.

Además de generar nuevas fuentes de empleo y capacitación técnica en la región, esta iniciativa abre un camino concreto para impulsar economías costeras sustentables y fortalecer el vínculo entre ciencia e industria. 

Zona de producción "Bahía Anegada" en el partido de Carmen de Patagones, provincia de Buenos Aires, controlada y monitoreada por Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) para asegurar la aptitud 

De cara al futuro, los grupos del IADO, PLAPIQUI e INBIOSUR, junto con investigadores del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS, CONICET–UNS), han aplicado a otras líneas de financiamiento para trabajar en nuevos desarrollos industriales basados en la carne de ostra y en la incorporación de una mirada socioeconómica que permita evaluar el impacto de esta actividad en las comunidades locales. 

En este nuevo desafío, se sumaron investigadores del CESIMAR (CCT CENPAT), fortaleciendo así la colaboración interinstitucional y consolidando una red de trabajo que une ciencia, producción y desarrollo territorial. 

“Este proyecto es un ejemplo de cómo la investigación científica puede contribuir al desarrollo regional y a la gestión sostenible de los recursos naturales”, concluye Botté.

Por Pía Squarcia – CCT Bahía Blanca

CONICET

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lunes, 1 de diciembre de 2025

Lesiones crónicas medulares Estudio preclínico Demuestran potencial terapéutico de una proteína

 

 Imagen de microscopía de reconstrucción 3D que demuestra recrecimiento axonal (rojo) y su vaina de mielina (verde) en un modelo preclínico de lesión medular crónica. Créditos: Gentileza de los investigadores.

Estudio preclínico Demuestran potencial terapéutico de una proteína en lesiones medulares crónicas

El trabajo, liderado por un investigador del CONICET en el Hospital Alemán, respalda el uso de Netrina-1 como posible estrategia terapéutica en futuros ensayos clínicos en humanos.

Las lesiones medulares representan una de las principales causas de discapacidad en adultos jóvenes a nivel global, afectando la calidad de vida de millones de personas. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se registran entre 250 mil y 500 mil nuevos casos anualmente, en su mayoría producto de traumatismos graves, como accidentes de tráfico, caídas o lesiones en actividades recreativas. 

A pesar de los avances en medicina paliativa, los tratamientos actuales no logran restaurar por completo las funciones motoras y sensoriales afectadas, lo que genera una necesidad de desarrollar nuevas terapias regenerativas.

En este contexto y mediante la administración de una proteína, denominada Netrina-1, Ramiro Quintá, investigador del CONICET en el Laboratorio de Medicina Experimental “Dr. Jorge E. Toblli” en el Hospital Alemán (HA), y colegas lograron mejoras notables en la movilidad de las extremidades posteriores en animales de laboratorio (ratas) con lesiones medulares crónicas que imitan aquellas que sufren las personas que sufren accidentes automovilísticos. 

El avance se describe en el Journal of Neurotrauma, publicación de la Sociedad de Neurotrauma de Estados Unidos y de la Sociedad Internacional de Neurotrauma.

“Podemos entender a la médula espinal como un canal por donde pasan todos los cables que transmiten toda la información nerviosa que van desde la caja maestra (encéfalo) hacia todo el cuerpo, y que, al cortarse ésta, no hay chances de empalme (fusión), con lo cual la limitante está en lo que se conoce como proceso reparativo y reconectivo”, indica Quintá, director del trabajo y doctor en Bioquímica. 

Y continúa: “La inyección de Netrina-1 logró reconectar fibras nerviosas en un modelo preclínico de lesión medular crónica y de este modo los animales recuperaron el movimiento de las tres articulaciones: cadera, rodilla y tobillo en forma extensiva, previamente perdido producto de la lesión. 

Además, recuperaron la fuerza para poder trepar, orientarse y escalar”.

Para Quintá, “los resultados son alentadores y nos motivan a seguir avanzando en esta línea de investigación para acercarnos al día en que sea posible la realización de ensayos clínicos que comprueben la seguridad y eficacia de esta estrategia terapéutica”.

El tratamiento experimental en un modelo preclínico permitió la regeneración de los axones en el sitio de la lesión medular crónica (líneas rojas) y la mielinización (en verde) de los axones reparados.

¿Qué tipo de proteína es la Netrina-1?

Netrina-1 es una proteína que participa activamente durante el desarrollo embrionario y su función es la de promover el crecimiento, navegación tridimensional y conexión de los axones (cables) del sistema nervioso desde el cerebro hacia las diferentes regiones de la medula espinal.

“En particular, Netrina-1 modula el crecimiento de una estructura llamada tracto córtico espinal. Esta estructura regula el movimiento voluntario y preciso en seres humanos, y es la principal estructura afectada en una lesión espinal. 

Con lo cual, mi hipótesis fue que si esto sucede durante el desarrollo en condiciones normales, tal vez podría replicarse si se administra netrina-1 en forma exógena, como una terapia luego de una lesión y fue así que observamos que tiene un efecto terapéutico”, destaca Quintá.

Asimismo, mediante el empleo de Resonancia Magnética y técnicas de microscopía, Quintá y equipo observaron que la inyección de la neutrina-1 sobre la lesión indujo un crecimiento de los axones (cables del sistema nervioso) que componen el tracto córtico espinal y otras vías neuronales que regulan el movimiento.

“Lo interesante es que estudiamos la acción terapéutica de Netrina-1 en dos modelos preclínicos, es decir el agudo (período inicial de la lesión), cuyo trabajo fue publicado en 2021, también en Journal of Neurotrauma, y ahora, en este nuevo estudio, fuimos a un modelo aún más complejo, el crónico, dado que si pensamos en la traslación científica, todos los pacientes lesionados en realidad se encuentran en este estadio”, indica el investigador del CONICET.

Las lesiones medulares en estado agudo evolucionan muy rápidamente a la forma crónica, en un periodo que puede abarcar de seis meses a un año. 

“Luego de esta cronicidad los pacientes no presentan mejorías sustanciales”, señala Quintá. 

Y concluye: “Este tipo de patología no tiene aún cura, sólo tratamientos paliativos y de recuperación o re adecuación a la nueva vida que es manejado por la kinesiología y medicina fisiátrica. 

A raíz de los resultados obtenidos, nos interesa profundizar esta línea de investigación ya que podría tener implicancias terapéuticas en el futuro para pacientes humanos”.

Alejandra Sgariglia, Julieta Schmidt, Ramiro Quintá (investigador del CONICET) y Ana Uceda, integrantes del Laboratorio de Medicina Experimental “Dr. Jorge E. Toblli” en el Hospital Alemán (HA).

Del trabajo también participaron Julieta Schmidt (primera autora de la investigación), Ana Uceda y Alejandra Sgariglia, del Laboratorio de Medicina Experimental, “Dr. Jorge E. Toblli” del Hospital Alemán; y el doctor Ricardo Battagino, del Departamento de Ortopedia de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami, en Estados Unidos.

Referencia bibliográfica:

Schmidt, J., Uceda, A., Sgariglia, A., Battagino, R., & Quintá, H. R. (2025). Netrin-1 Therapy Restores Partial Hindlimb Movement in a Rat Model of High-Severity Chronic Spinal Cord Injury. Journal of Neurotrauma.

https://doi.org/10.1177/08977151251387696

Por Bruno Geller

CONICET

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