martes, 14 de abril de 2026

Agua del sur bonaerense Estrategias para preservar en un contexto de cambio climático

  

Estrategias para preservar el agua del sur bonaerense en un contexto de cambio climático

El Grupo Interdisciplinario de Análisis en Química Analítica desarrolla herramientas para cuidar el principal recurso hídrico del sudoeste provincial El río Colorado.

En el sur de la Provincia de Buenos Aires la gestión de los recursos hídricos ha estado siempre entre las preocupaciones principales, por la importancia que tiene el agua para una región semiárida como esta. 

A esa complejidad, el contexto actual le agrega los efectos del cambio climático, sobre los cuales la ciencia bonaerense ya puso el ojo.

En esa zona, el curso de agua más importante es el río Colorado, que surge de la confluencia de dos ríos cordilleranos, el Grande y el Barrancas, para luego cruzar cuatro provincias -Mendoza, Neuquén, Río Negro y La Pampa- hasta llegar al sur bonaerense y desembocar en el océano atlántico, recorriendo en total 920 kilómetros.

En el Valle Bonaerense del Río Colorado, que abarca los partidos de Villarino y Carmen de Patagones, ese recurso hídrico es central para la producción y la vida cotidiana. 

Allí, la Corporación de Fomento del Valle Bonaerense del Río Colorado (CORFO) administra un sistema clave en una de las principales áreas productivas bajo riego de la Provincia. 

Actualmente, alrededor de 78.000 hectáreas están vinculadas a la agricultura bajo riego en la región, aunque la superficie concesionada del sistema alcanza las 137.145 hectáreas. 

En este contexto, el Grupo Interdisciplinario de Análisis en Química Analítica (GIAQA) de la Universidad Nacional del Sur (UNS), integrado por más de 25 miembros, se dedica en el desarrollo de metodologías analíticas para el monitoreo y preservación ambiental priorizando los principios de la química verde. 

Desde 2015, estas investigaciones se llevan adelante en el marco de un convenio entre la UNS, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) a través de su Estación Experimental Agropecuaria Hilario Ascasubi, CORFO Río Colorado y la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC). 

Este acuerdo ha sido clave para generar conocimiento aplicado y aportar insumos científicos para el diseño de políticas públicas vinculadas al cuidado del agua.

El río Colorado y el cambio climático

Mariano Trillini es licenciado en Ciencias Ambientales, fue becario de la CIC y actualmente es becario doctoral del INQUISUR (UNS-CONICET) e integrante del GIAQA

En el primer capítulo de su tesis doctoral aborda la problemática de los ríos cordilleranos y el cambio climático. 

Sobre ese punto, señaló que “en la región donde nacen los ríos que forman el Colorado hay glaciares y ambientes periglaciares que fueron inventariados por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA).”.

Trillini remarcó que el río Colorado presenta una alimentación predominantemente nival en su cuenca alta andina, por lo que las variaciones en la nieve acumulada, las precipitaciones y el escurrimiento en la cordillera influyen directamente sobre la disponibilidad y la dinámica del recurso hídrico en nuestra provincia.

“En una región semiárida como la nuestra, cualquier alteración en la cuenca alta puede tener efectos concretos sobre la cantidad, la calidad y la previsibilidad del agua que llega al valle. 

Y eso impacta no solo en el ambiente, sino también en el riego, en la producción y en la vida cotidiana de las poblaciones que dependen de este sistema”, afirmó.


Por su parte, Jorge Pierini, integrante del GIAQA, doctor en Ciencias del Mar y de la Atmósfera e investigador independiente de la CIC en el INQUISUR, detalló: “como consecuencia del cambio climático, se observa un retroceso en la masa de nieve de la cordillera. 

Eso puede traducirse en una disminución del caudal y en un menor aporte de agua a los cursos ubicados aguas abajo de la cuenca. 

Se trata de fenómenos de gran escala que actualmente están siendo evaluados y analizados”. 

Desde hace tres décadas, el caudal del río Colorado está regulado por el Embalse Casa de Piedra, ubicado en la provincia de La Pampa. 

“Si se presenta un problema asociado a una menor acumulación de nieve en la cordillera, el embalse cumple un rol fundamental, ya que debe reservar y regular el aporte de agua para sostener, por ejemplo, las actividades agropecuarias en el Valle Bonaerense a futuro”, explicó Marcelo Pistonesi, doctor en Química, investigador principal de la CIC en el INQUISUR y director del GIAQA.

Al atravesar cinco provincias, el río Colorado transporta sustancias tanto de origen natural como producidas por la actividad humana, a lo largo de regiones donde se desarrollan actividades petroleras, vitivinícolas, agrícolas y urbanas. 

En este contexto, el grupo de investigación trabaja en el desarrollo de metodologías automatizadas para la detección rápida de compuestos químicos aplicables tanto en escenarios de caudales altos como bajos. 

Esto tiene como objetivo aportar herramientas analíticas que mejoren la toma de decisiones orientadas a preservar la calidad del agua para el consumo humano y la actividad productiva.

Simplificar, miniaturizar y automatizar

El GIAQA es un grupo interdisciplinario numeroso e involucra ocho carreras universitarias que en conjunto abordan toda la complejidad tecnológica, social y económica para las distintas líneas de investigación que abarcan, entre las que se encuentra la preservación del recurso hídrico.

“Nos enfocamos en el análisis de sustancias naturales y contaminantes para desarrollar sistemas automatizados que simplifiquen, miniaturicen y agilicen los procesos de análisis. 

El objetivo es reducir los altos costos de fabricación de equipos de laboratorio o de campo, facilitando así el acceso a tecnología adaptada a las necesidades reales del país”, detalló Pistonesi.

En ese sentido, con el desarrollo de estas nuevas metodologías automatizadas han mejorado la eficiencia analítica con respecto a los métodos de referencia. 

Estas herramientas no sólo son más económicas, precisas y rápidas, también permiten minimizar la intervención humana, uso de reactivos, generación de residuos y optimizar el tratamiento de datos, reduciendo la huella ecológica y los riesgos de toxicidad para el analista.

“Buscamos generar información accesible para la toma de decisiones utilizando modelación numérica. 

Por ejemplo, si el agua presenta ciertos componentes, puede no ser apta para consumo o riego, y eso permite actuar en consecuencia”, explicó Pierini.

Además, el GIAQA investiga el desarrollo de sensores que detectan contaminantes y permiten analizarlos en tiempos cortos; y también desarrollan indicadores que se ponen a disposición tanto de organismos públicos, como de los propios productores, para que tengan información a disposición y puedan tomar decisiones sobre el uso y consumo del agua.

Otro de los investigadores del grupo, el Doctor en Ingeniería e Investigador Asistente de la CIC en el Laboratorio de Investigación y Desarrollo en Ingeniería de Software y Sistemas de Información (CIC-UNS), Gabriel Eggly, explicó que, tras haber generado sensores capaces de detectar contaminantes basados en imágenes digitales, actualmente “hay tesistas que están trabajando con aprendizaje de máquina e inteligencia artificial para perfeccionar el procesamiento de la información proveniente de los sensores”. 

Para generar estos desarrollos este grupo de investigación trabaja interdisciplinariamente con los productores de la región y con investigadores e investigadoras nacionales y del exterior, principalmente de Brasil.

Además, Pistonesi destacó un aporte clave de la Provincia: “la CIC es el único organismo de Ciencia y Tecnología que otorga becas de entrenamiento que permiten que estudiantes que están en una etapa avanzada de la carrera puedan adquirir conocimientos científicos para después incorporarse a los grupos de investigación “.

Ese semillero bonaerense, entre otras cosas, ha permitido al GIAQA generar herramientas tecnológicas de avanzada, para la preservación y gestión del recurso hídrico en la Provincia de Buenos Aires, que ahora se adaptan para pensarse en un contexto de cambio climático.

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