lunes, 25 de octubre de 2021

Convocatoria con la UNLU

  

Abre convocatoria con la Universidad Nacional de Luján

Se trata de una convocatoria conjunta entre la Agencia I+D+i y la Universidad Nacional de Luján destinada a grupos de investigación formados y activos en la universidad en áreas temáticas de interés. 

Se financiará hasta $750.000 totales por proyecto.

Las bases están disponibles en el siguiente enlace

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Agencia I+D+i

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jueves, 14 de octubre de 2021

Litio Argentina y Bolivia profundizan su agenda común en investigación

 

 Argentina y Bolivia profundizan su agenda común en investigación del litio

Los ministros Filmus y Molina Ortiz, se reunieron en el marco del trabajo conjunto entre Argentina y Bolivia en materia de investigación del litio. 

Con el objetivo de continuar y profundizar la agenda común de intercambio y desarrollo científico-tecnológico en materia de investigación del litio, mantuvieron hoy por la tarde un encuentro en formato virtual, el Ministro de Ciencia, Daniel Filmus y su par del Ministerio de Hidrocarburos y Energía del Estado Plurinacional de Bolivia, Franklin Molina Ortiz.

“Promover la soberanía energética, dotar de valor agregado a nuestros recursos naturales y profundizar el trabajo conjunto, es parte sustancial de nuestra agenda con Bolivia, pero también son las instrucciones que el Presidente Alberto Fernández me dio al hacerme cargo de esta cartera”. 

“Trabajamos entonces en dirección a generar desarrollos tecnológicos propios y garantizar la transición energética”, afirmó Filmus.

El encuentro sirvió asimismo para continuar delineando el acuerdo marco entre Y-TEC (la empresa de tecnología de YPF) e YLB (Yacimientos de Litio Bolivianos Corporación) y en la conformación del Centro Andino para la Cooperación en litio.

Participaron también: el embajador argentino en Bolivia, Ariel Basteiro, el subsecretario de Coordinación Institucional, Pablo Núñez; el Presidente del Directorio de Y-TEC, Roberto Salvarezza; la asesora en temas internacionales, Lucila Rosso; el viceministro de Altas Tecnologías Energéticas (Bolivia), Álvaro Arnez y el Presidente Ejecutivo YLB), Carlos Humberto Ramos Mamani.

Argentina y Bolivia exportadores de insumos primarios como carbonato de litio sin refinar buscan pasar a ser industrializadores de la cadena de valor del litio.

MINCyT

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jueves, 7 de octubre de 2021

Nobel de Química Referentes en organocatálisis del CONICET comentan sus impresiones

 

Ilustración: Niklas Elmehed © Nobel Prize Outreach

Referentes en organocatálisis del CONICET comentan sus impresiones sobre el Premio Nobel de Química

Rolando Spanevello, Ariel Sarotti y Gabriela Gerosa explican la contribución que significa el tema premiado por la Academia Sueca.

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CONICET

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viernes, 9 de julio de 2021

Planta de baterías de litio en Argentina

 

 Argentina tendrá una planta de fabricación de baterías de litio

El proyecto, que prevé la puesta en funcionamiento de una planta de celdas y baterías de ion litio, surgió a raíz de una iniciativa interministerial.


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MINCyT

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Chikunguña Identificaron un blanco terapéutico del virus

 


Modelo de acoplamiento del compuesto inhibitorio sobre las proteínas E1 y E2 de la envoltura del virus chikunguña que son claves para empezar el proceso de infección en las células huésped.

Investigadores argentinos identificaron un blanco terapéutico del virus chikunguña y además seleccionaron compuestos con capacidad para inhibirlos.

“Los resultados de nuestro estudio constituyen un punto de partida en el desarrollo de medicamentos contra chikunguña, un avance alentador si consideramos que aún no hay vacunas ni terapias efectivas para este virus que se está expandiendo a nivel mundial en áreas tropicales y subtropicales en los últimos 15 años”, afirmó la doctora en Química Mariela Bollini, quien lidera el Laboratorio de Química Medicinal del Centro de Investigaciones en Bionanociencias (CIBION), con sede en la Ciudad de Buenos Aires, y dependiente del CONICET.

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Agencia CyTA-Leloir

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jueves, 18 de febrero de 2021

Terroir de 🍷vinos malbec Logran discriminar mediante análisis químicos

 


El Malbec presenta características únicas que pueden diferir de un lugar a otro. Foto: gentileza investigador

En un estudio sin precedentes, 👨‍🔬investigadores analizaron el perfil fenólico del 🍇🌱varietal y pudieron identificar diferentes terruños y parcelas con alta precisión.

El concepto de “terroir” o terruño hace referencia a una compleja interacción de factores que incluyen la planta de 🍇🌱vid, el ambiente que la rodea y la intervención humana en los 🌱viñedos y en la 🍾🏬bodega, y que se expresan finalmente en un 🍷vino único proveniente de un sitio específico.

Un estudio, del que participaron 👨‍🔬investigadores del CONICET y publicado en Scientific Reports, demostró científicamente la capacidad de la 🍇🌱variedad malbec de transmitir el terroir a lo largo los años de cosecha y explicar el efecto del origen de las 🍇uvas desde el punto de vista de la composición química, incluyendo desde pequeñas parcelas hasta grandes regiones de la provincia de Mendoza.}

Es la primera vez que se realiza un trabajo de este tipo para la 🌱🍇variedad malbec, y es el más grande hasta el momento, inclusive si se lo compara con reportes previos en otras 🌱variedades a nivel🌐 mundial. 

El grupo comparó cuatro niveles diferentes de terroir, veintitrés parcelas distribuidas a lo largo de doce indicaciones🚩 geográficas de seis departamentos: Luján de Cuyo, Maipú, Rivadavia, San Carlos, Tunuyán y Tupungato, en tres añadas, o años de cosecha, diferentes (2016, 2017, 2018), elaborando más de doscientos 🍷vinos en condiciones estandarizadas con el objetivo de generar una cantidad de datos📊 suficiente que permitieran validar los resultados.

“Los resultados obtenidos en esta 🔎🔬investigación exponen un modelo que permite identificar y diferenciar diferentes terroir/parcelas individuales de la 🍇🌱variedad malbec con alta precisión mediante el análisis de los compuestos fenólicos presentes en los 🍷vinos. 

A través de una serie de análisis y modelos 📊estadísticos, algunos de estos compuestos fueron asociados directamente a 🍷vinos provenientes de sitios específicos y logramos demostrar que este 🍇🌱varietal difiere marcadamente de un lugar a otro y entre parcelas cercanas.

Específicamente, once de veintitrés parcelas pueden ser identificadas correctamente por el análisis quimiométrico. 

Adicionalmente, nuestro estudio muestra que esas parcelas específicas mantienen la diferenciación durante diferentes años. 

En este sentido, se puede probar científicamente la singularidad de un 🍷vino particular de acuerdo con su 🌄lugar de origen, independientemente del año en que este fue elaborado. 

El estudio también presenta resultados que evidencian una clara relación entre la composición fenólica y las condiciones climáticas de los sitios de donde provienen las 🍇uvas, resaltando la elevada concentración de algunos compuestos fenólicos en parcelas localizadas en indicaciones 🚩geográficas con elevada🌄 altitud y bajas🌡 temperaturas”, señala 👨‍🔬Roy Urvieta, ex becario del CONICET en el grupo de Bioquímica Vegetal del Instituto de Biología Agrícola de Mendoza (IBAM, CONICET-UNCUYO) y líder del trabajo.

El perfil fenólico es el análisis de la composición individual de compuestos fenólicos presentes en los 🍷 vinos. 

Dicha información permite diferenciar las muestras, utilizando los modelos que se presentan en el estudio. 

Así, un compuesto puede estar presente en un 🍷vino y no en otro, y a la vez puede encontrarse en mayor o menor cantidad. 

Esto puede estar también relacionado con el origen de ese 🍷vino, es decir, la parcela de donde proviene, la cual además está expuesta a diferentes condiciones de geografía, de 🌱suelo y clima, diferencias que finalmente se expresan en la composición química de cada uno de esos 🍷vinos. 

Los 👨‍🔬investigadores obtuvieron el perfil fenólico mediante cromatografía líquida con un detector de arreglo de diodos (HPLC-DAD), utilizando una metodología de análisis previamente validada y publicada por el grupo de Bioquímica Vegetal.

“Para obtener el perfil fenólico, analizamos diferentes familias de compuestos incluyendo antocianos, ácidos fenólicos, flavanoles, flavonoles y estilbenos (como el trans-resveratrol). 

Estos compuestos normalmente se asocian con la sensación en 👄 boca y el color del 🍷vino, y además sus concentraciones dependen de la procedencia. 

Determinamos un total de veintisiete compuestos, cuyas cantidades fueron utilizadas para alimentar el modelo de análisis 📊estadístico propuesto, logrando asociar de forma consistente la variación de la concentración de cada compuesto con ciertas parcelas”, detalla 👨‍🔬Ariel Fontana, investigador independiente del CONICET en el mismo grupo del IBAM y autor responsable del trabajo.

El estudio prueba que a través del análisis químico de🍷 vinos malbec de diferentes orígenes se puede demostrar el “terroir” de un 🌱viñedo durante diferentes añadas. 

A diferencia de lo que ocurre en otros países como Francia, donde las diferencias de terruños están basadas en la experiencia y en años de prueba y error, los👨‍🔬 investigadores recurrieron a la 🔬🔎ciencia para reducir este ⏳ tiempo.

“Con este trabajo de múltiples añadas logramos encontrar parcelas o terruños que no dependen de la añada, sino que ostentan características únicas, y que siempre se podrían repetir con independencia del clima del año. 

Esto hace distintivo y único a cada uno de esos 🌄lugares. 

Además, nuestro trabajo introduce por primera vez en la literatura científica la denominación “vino de parcela”, una clasificación que actualmente se utiliza en nuestro país para reconocer 🍷vinos hechos con 🍇uvas provenientes de pequeñas parcelas muy bien caracterizadas en términos de 🌱suelo y clima. 

Así, presentamos un enfoque novedoso para entender la individualización de parcelas con características únicas, un concepto muy relacionado con las características del terroir de los 🍷vinos”, agrega el👨‍🔬 investigador.

Este trabajo surge de la interacción público privada entre el IBAM y el Catena Institute of Wine (CIW) de la Bodega Catena Zapata y es parte de la tesis doctoral de 👨‍🔬Urvieta, que entre 2016 y 2020 obtuvo una beca co-financiada CONICET-Empresa.

“Lo que más valoramos de los resultados publicados radica en que se trata de una fuerte interacción entre el sector público y el privado, formamos un grupo de trabajo multidisciplinario, en colaboración directa con una 🍾🏬bodega complementando las capacidades de cada uno en pos de potenciar esta industria. 

Y lo más relevante del estudio es que demuestra que el malbec, al igual que los 🍷vinos más exclusivos y caros del 🌐mundo, como los de la Borgoña francesa, presenta características únicas que pueden diferir marcadamente de un lugar a otro y también entre parcelas cercanas. 

Presentamos evidencia de que el terroir para el🍇 malbec puede identificarse con alta precisión mediante el análisis químico de los 🍷vinos. 

Así, se puede probar científicamente la singularidad de un 🍷vino de acuerdo con su 🌄lugar de origen, independientemente del año en que fue elaborado. 

Adicionalmente, la posibilidad de identificar parcelas asociadas con 🍷vinos de alta calidad, y que evidencian cierta consistencia en sus perfiles fenólicos a lo largo de diferentes cosechas es de interés para la industria 🍾🏬vitivinícola de Argentina. 

Esto contribuirá a una mejor comunicación de las características de los terroir de diferentes regiones y ayudará en la toma de decisiones técnicas durante la elaboración del 🍷vino. 

Finalmente, la propagación de estos resultados ayudará a aumentar el prestigio del malbec argentino en el 🌐mundo y continuar mejorando el posicionamiento de los 🍷vinos argentinos”, concluye 👨‍🔬Fontana.

Por Leonardo Fernández

Referencia bibliográfica:

Urvieta, R., Jones, G., Buscema, F., Bottini, R., Fontana, A. Terroir and vintage discrimination of Malbec wines based on phenolic composition across multiple sites in Mendoza, Argentina. Sci Rep 11, 2863 (2021). 

 Sobre investigación:

Roy Urvieta. Grupo de Bioquímica Vegetal, IBAM

Gregory Jones. Evenstad Center for Wine Education, Linfield University, USA

Fernando Buscema. Catena Institute of Wine, Bodega Catena Zapata

Rubén Bottini. Investigador emérito CONICET.  Grupo de Bioquímica Vegetal, IBAM

Ariel Fontana. Investigador independiente CONICET. Grupo de Bioquímica Vegetal, IBAM

CONICET

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jueves, 10 de diciembre de 2020

🥇Hace 50 años Luis Federico Leloir recibia el Nobel de quimica

 

Luis Federico Leloir (izq.) y el Rey Gustavo de Suecia en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Química de 1970

Fue distinguido por descubrir cómo se almacena la energía en las plantas y cómo los alimentos se transforman en azúcares que sirven de combustible a la vida humana. 

Sus hallazgos permitieron comprender varias enfermedades congénitas como la galactosemia

Discípulos, investigadores y Randy Shekman, Nobel de Medicina en 2013, destacan la vida y obra de una figura emblemática que colocó a la Argentina en el mapa de la ciencia mundial.

 Un día como hoy, hace 50 años, Luis Federico Leloir recibió en Suecia el Premio Nobel de Química por el descubrimiento de procesos bioquímicos básicos para la vida que fueron de gran importancia para el campo de la medicina y la química biológica. 

En esa fecha la ciencia argentina fue noticia a nivel mundial. 

”Sentimos el orgullo de ser argentinos”, tituló entonces un periodista que cubrió la ceremonia.

Leloir obtuvo el máximo galardón de la ciencia por describir por primera vez los nucleótidos azúcares y su papel en la formación de hidratos de carbono (azúcares). 

Los hallazgos de Leloir sirvieron para entender en profundidad la galactosemia, una enfermedad hereditaria que provoca que quienes la padecen estén impedidos de asimilar el azúcar de la leche y que de no ser tratada produce lesiones en el hígado, riñones y en el sistema nervioso central.

Leloir fue el segundo y último Nobel de ciencias recibido por un argentino por investigaciones realizadas en el país. 

Más adelante sería distinguido el argentino César Milstein, ganador en 1984, pero haría casi toda su carrera en el Reino Unido.

“Sus trabajos no solo permitieron describir cómo se almacenan los azúcares en animales y plantas bajo la forma de glucógeno y almidón respectivamente, sino también el modo en que se utilizan como fuente de energía”, explica Armando Parodi, investigador del CONICET y de la Fundación Instituto Leloir (FIL), quien realizó su tesis doctoral bajo la dirección de Leloir.

En su discurso del 10 de diciembre de 1970, en Estocolmo, Leloir afirmó: 

“El honor que he recibido excede -de lejos- mi expectativa más optimista. 

El prestigio del Premio Nobel es tal que uno de repente es promovido a un nuevo estatus. 

En este nuevo estatus me siento incómodo al considerar que mi nombre se unirá a la lista de gigantes de la química como van Hoff, Fischer, Arrhenius, Ramsay y von Baeyer, por nombrar solo algunos. 

También me siento incómodo cuando pienso en químicos contemporáneos que han hecho grandes contribuciones y también cuando pienso en mis colaboradores que llevaron a cabo una gran parte del trabajo”.

Luis Federico Leloir y sus hallazgos científicos fueron noticia a nivel nacional y mundial.


De la medicina a la ciencia

Leloir había nacido en septiembre de 1906, en París, Francia, aunque desde los 2 años vivió en la Argentina. 

Con 26 años se recibió de médico en la UBA

Trabajó en el Hospital de Clínicas durante dos años. 

“Nunca estuve satisfecho con lo que hacía por los pacientes”, explicaba Leloir en su breve autobiografía publicada en 1982. 

Y agregaba: “Cuando practicaba la medicina, podíamos hacer muy poco por nuestros pacientes, a excepción de la cirugía, digitalina y otros pocos remedios activos”.

“Los antibióticos, drogas psicoactivas y todos los agentes terapéuticos nuevos eran desconocidos. 

No era por lo tanto extraño que, en 1932, un joven médico como yo, tratara de unir esfuerzos con aquellos que querían adelantar el conocimiento médico”, justificaba Leloir su decisión de volcarse a la ciencia básica y realizar su tesis de doctorado con quien sería en 1947 el primer Nobel de ciencia argentino, Bernardo Houssay.

Ese mismo año, Houssay proponía a Leloir como director del Instituto de Investigaciones Bioquímicas-Fundación Campomar (en la actualidad, Fundación Instituto Leloir), creado el 7 de noviembre 1947 en una vieja casona en la calle Julián Álvarez 1917, en el barrio porteño de Palermo. 

Ahí, Leloir y sus colaboradores comenzaban a realizar los primeros hallazgos que permitían aclarar el mecanismo de la biosíntesis de polisacáridos (unión de azúcares), especialmente del glucógeno y del almidón.

Dentro de sus principales descubrimientos figura el llamado “camino de Leloir”: esa ruta bioquímica a través de la cual el organismo aprovecha la energía de los azúcares para poder vivir. 

En términos técnicos, describe los tres cambios sucesivos que experimenta la galactosa (un azúcar presente en la leche materna y en lácteos en general) para convertirse en glucosa, y que en esa transformación participa como intermediario una molécula llamada UDP-glucosa, el primer nucleótido azúcar que se descubrió. 

Hoy se conocen más de cien.

“Los descubrimientos de Leloir y colaboradores sobre la vía de metabolismo de la glucosa (la vía glicolítica) fueron fundamentales, y hoy despiertan enorme interés dado que se encontró que muchas células cancerosas utilizan esa vía para su multiplicación”, afirma por su parte el médico José Mordoh, investigador superior del CONICET que integró el laboratorio de Leloir entre 1964 y 1969.

“La verdadera medida del impacto científico no depende de cuántas veces se citan artículos de investigación o las revistas en las que se informan los trabajos, porque el legado de un gran trabajo a veces no se puede evaluar hasta muchos años después del descubrimiento inicial”, señala asimismo Randy Schekman, galardonado en 2013 con el Nobel de Medicina e investigador del Instituto Médico Howard Hughes y de la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos.

Schekman agrega: “Si el profesor Leloir estuviera vivo hoy, estoy seguro de que se maravillaría por el alcance y la profundidad del impacto de su descubrimiento de los nucleótidos azúcares como precursores de la síntesis de carbohidratos en la biología y la medicina”.

Schekman recordó las frases finales premonitorias de Leloir en su conferencia Nobel: 

“Sin duda, esto puede convertirse en un problema fascinante para futuras investigaciones. 

Afortunadamente, incluso después de dos décadas, nuestro campo de investigación no se ha vuelto aburrido ni ha pasado de moda”.


Los hallazgos de Luis Federico Leloir fueron fundamentales para comprender la galactosemia y muchas otras enfermedades.

Tanto Parodi como Mordoh coinciden en que los trabajos pioneros de Leloir en la formación de glicoproteínas (unión de proteínas y azúcares) son igual de relevantes que los estudios que le valieron el Nobel de Química. 

“Esta línea de investigación es muy importante. 

Los anticuerpos, muchas hormonas y muchas enzimas son glicoproteínas que cumplen un rol clave en procesos vitales”, destaca Parodi.

“Fue una experiencia decisiva formar parte del laboratorio de Leloir durante siete años. 

Era una persona muy sencilla, humilde y respetuosa de las ideas de los demás. 

De él aprendí modos eficientes de trabajar en equipo, encarar preguntas, diseñar experimentos y analizar los resultados. 

Estimulaba la autonomía”, afirma Parodi.

“Trabajar en el laboratorio de Leloir fue como tocar el cielo con las manos. 

Inteligente, sencillo y afable, podía mantener ese difícil equilibrio de guiar sin imponer; de estar al tanto de mis investigaciones, corregir respetuosamente mis propuestas”, recuerda Mordoh.

Los experimentos de Leloir eran simples pero muy creativos, afirma Mordoh. 

“Tenía más apego a los resultados que a las teorías; fundamentalmente, mantuvo el trabajo ‘con las manos’ hasta el final de sus días. 

Metódico y disciplinado, detestaba los grandes escritorios. 

Siempre se mantuvo cerca de sus discípulos porque nunca perdió el contacto con los experimentos”, agrega.

Para Schekman, la devoción singular de Leloir a su trabajo experimental, a los colegas de su instituto y, más ampliamente, a la ciencia latinoamericana, debería servir de modelo para inspirar a la próxima generación de jóvenes investigadores: 

“El espíritu de Leloir sigue vivo en aquellos de nosotros cuya motivación principal es la sed de mayor conocimiento de la naturaleza”, dice.

“Tuve el privilegio de que Leloir fuera el director de mi tesis de doctorado”, señala por su lado Angeles Zorreguieta, investigadora del CONICET y directora de la FIL. 

“Lo que más disfrutaba Leloir era hacer ciencia en el laboratorio, estar lo más cerca posible de la mesada y los experimentos. 

El gusto por lo que hacía, su curiosidad, claridad, simplicidad y perseverancia en la búsqueda de respuestas lo llevaron a descubrir procesos fundamentales que ocurren en las células”, agrega. 

Y continúa: “Siempre será una gran fuente de inspiración para quienes tuvimos la suerte y el honor de trabajar con él. 

Es importante seguir transmitiendo su legado a nuestros jóvenes para que emprendan carreras científicas, motivados por las ansias de generar conocimiento en ciencias de la vida”.

“El 50 aniversario llega en un momento crítico para la ciencia mundial, en que toda dedicación posible es insuficiente para combatir esta pandemia tan alarmante”, afirma Alejandro Schinder, presidente de la FIL e investigador del CONICET

Y agrega:  “Creo que Leloir estaría muy orgulloso viendo cómo el Instituto que fundó responde en esta situación, explotando el conocimiento científico para desarrollar herramientas innovadoras que permiten diagnosticar y combatir COVID-19 en nuestro país y en el mundo”.

“Los pasos de Leloir recorrieron un camino de ciencia básica de altísimo nivel. 

Hoy frente a la pandemia estamos convencidos que no hay ciencia aplicada a resolver los problemas de nuestra sociedad sin ciencia básica innovadora y recursos humanos que la acompañe”, señala Andrea Gamarnik, directora del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Buenos Aires (IIBBA), que depende del CONICET y de la FIL, y líder del desarrollo de COVIDAR IgG e IgM, los test serológicos argentinos para COVID-19.

Leloir definía a la investigación como una “aventura atractiva”

“Algunos de los períodos más placenteros de mi carrera fueron aquellos en los cuales trabajé con personas inteligentes y entusiastas, con buen sentido del humor. 

La discusión de los problemas de investigación con ellas fue siempre una experiencia muy estimulante”, escribió en su autobiografía.

Y añadía: “La parte menos agradable de la investigación, el trabajo de rutina que acompaña a la mayoría de los experimentos, está compensada por los aspectos interesantes, que incluyen conocer y a veces ganar la amistad de personas intelectualmente superiores, provenientes de diferentes partes del mundo. 

El balance es claramente positivo.”

Agencia CyTA-Leloir

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