domingo, 27 de julio de 2025

Levadura probiótica Alianza público privada para transferir con impacto en las industrias alimentaria y agropecuaria

  

Autoridades del CONICET, de la UNLP y de la empresa Beneficial Germs junto a los investigadores que desarrollaron la tecnología.

Alianza público privada para transferir una levadura probiótica con impacto en las industrias alimentaria y agropecuaria

El CONICET y la UNLP firmaron un convenio de licencia de tecnología con la empresa Beneficial Germs. 

El acuerdo promueve desarrollos científicos con aplicación productiva.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) firmaron un convenio de licencia tecnológica con la empresa Beneficial Germs S.A. para la transferencia de la levadura probiótica Kluyveromyces marxianus CIDCA 9121, desarrollada por investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA, CONICET-UNLP-Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires), el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP, CONICET-UNLP) y el Centro de Investigación en Fermentaciones Industriales (CINDEFI, CONICET-UNLP).

El campo de aplicación de esta tecnología abarca ingredientes alimentarios, suplementos y coadyuvantes tecnológicos tanto para consumo humano como animal. 

La empresa licenciataria, Beneficial Germs S.A., se compromete a escalar la producción, gestionar el registro ante organismos regulatorios, y comenzar la comercialización en Argentina dentro de los próximos dos años. 

La Gerencia de Vinculación Tecnológica del CONICET cumplió un rol clave en la estructuración y concreción del convenio, articulando las capacidades científicas de los grupos de investigación con las necesidades del sector productivo.

De izq. a der.: el presidente de Beneficial Germs Germán Cairó; el titular del CONICET Daniel Salamone y el director de Vinculación Tecnológica de la UNLP Juan Pedro Brandi.

Durante la firma, el presidente del CONICET Daniel Salamone, destacó el trabajo llevado adelante por los investigadores, la importancia de la vinculación tecnológica y la transferencia de tecnologías, y sostuvo: 

“Este acuerdo es un hito en la consolidación de vínculos estratégicos entre el sistema científico-tecnológico y el sector productivo. 

Permite avanzar en el escalado industrial y la comercialización de una tecnología con alto potencial de impacto en la salud humana y animal”.

La levadura probiótica K. marxianus CIDCA 9121 posee propiedades validadas in vitro e in vivo que contribuyen a la salud gastrointestinal. 

Se produce a partir de permeado de lactosuero, un subproducto de la industria láctea, lo que representa una solución innovadora y sustentable para su valorización. 

La tecnología incluye tanto el know-how asociado al proceso de fermentación y formulación como una patente presentada en Argentina y Brasil.

En tanto, el presidente de Beneficial Germs S.A., Germán Cairó, resaltó la expertise de los científicos y de su equipo de trabajo, y expresó: 

“Para nosotros como PYME argentina resultó muy beneficioso este convenio público-privado ya que muchas instancias de investigación y desarrollo en una empresa biotecnológica son difíciles de transitar y en esta asociación se potencian los distintos rasgos del ámbito científico y del sector privado para obtener un producto que pueda salir al mercado”.

Beneficial Germs S.A. es una empresa argentina con sede en Moreno, provincia de Buenos Aires, orientada a la innovación en biotecnología aplicada a la nutrición animal y humana.

A su turno, el director de Vinculación Tecnológica de la UNLP, Juan Pedro Brandi, expresó: 

“Es un ejemplo virtuoso porque vincula equipos de investigación con fuerte vocación transferencista, una empresa que tuvo la sensibilidad y el entendimiento para poder trabajar conjuntamente y además en conjunto con el CCT del área territorial del CONICET, así que es un caso que nos sirve para aprender a todos y comunicar las posibilidades de transferencias que tiene la potencia de la ciencia argentina”.



El acuerdo refuerza la articulación público-privada y promueve los desarrollos científicos con aplicación productiva

Tecnología basada en una cepa probiótica

“Los probióticos ejercen diversos efectos beneficiosos sobre el consumidor. 

Al llegar vivos al intestino compiten por recursos con microorganismos potencialmente dañinos. 

Algunos probióticos estimulan la inmunidad intestinal y contribuyen al buen funcionamiento de la mucosa que se traduce en una mejor absorción de nutrientes”, explica Graciela Garrote, bioquímica e investigadora del CONICET perteneciente al CIDCA.

La idea es incorporar la tecnología basada en la cepa probiótica K. marxianus CIDCA 9121 para suplementar la alimentación de cerdos y aves de corral. 

“En la producción animal se utilizan una gran cantidad de antibióticos para favorecer el crecimiento en distintas etapas los cuales son vertidos al medio ambiente propagando la resistencia antimicrobiana. 

Esto último impacta negativamente en la salud humana, amenazando la eficiencia de los antibióticos de uso terapéutico existentes”, afirma por su parte Martín Rumbo, bioquímico, investigador del CONICET y director del IIFP.

En esa línea, Sebastian Cavalitto, bioquímico, investigador del CONICET y director del CINDEFI, destaca: 

“Hemos probado en forma experimental que el uso de K. marxianus CIDCA 9121 constituye una alternativa al empleo de antibióticos como promotores de crecimiento durante la cría, abriendo interesantes campos de aplicación de esta tecnología. 

En definitiva, esta tecnología contribuye al uso racional de antibióticos mejorando la salud humana y animal”. 

Garrote, Cavalitto y Rumbo desarrollaron esta tecnología con María Dolores Pendón, becaria posdoctoral del CONICET en el CIDCA.

Esta alianza público-privada refuerza el compromiso del CONICET con la transferencia de conocimiento y la generación de valor agregado, promoviendo una ciencia al servicio del desarrollo productivo y la mejora de la calidad de vida.

El vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, Alberto Baruj, junto a representantes de la empresa Beneficial Germs y la becaria María Dolores Pendón.

La rúbrica del convenio contó con la participación del vicepresidente de Asuntos de Tecnológicos Alberto Baruj; el gerente de Vinculación Tecnológica del Consejo Tomás Mazzieri junto a parte de su equipo, el director del Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET La Plata Gonzalo Veiga, los investigadores que desarrollaron la tecnología y representantes de la empresa.

CONICET

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martes, 8 de julio de 2025

Expertos en “microfluídica” asesoran en el diseño de fármacos de última generación

 

 Claudio Berli, líder del proyecto. Foto: CONICET

Un equipo de científicos expertos en “microfluídica” que asesoran en el diseño de fármacos de última generación

Desde hace casi diez años, el INTEC asiste con sus conocimientos a la industria farmacéutica.

¿Es posible que los experimentos que se realizan para diseñar nuevos fármacos no se testeen en animales ni en seres humanos sino en pequeños chips? 

¿Es posible que los fármacos estén diseñados para llegar a una parte puntual del cuerpo y actúen sin esparcirse por todo el organismo? 

¿Es posible que una persona no deba trasladarse hasta un laboratorio para saber si tiene tal o cual enfermedad, y que, a través de un dispositivo, en su propia casa, pueda medir los valores de su organismo? 

Todos esos son algunos de los últimos desafíos de la medicina y la industria farmacéutica. 

Y existe una disciplina científica a través de la cual está obteniendo respuestas positivas. 

Se llama “microfluídica”. 

Tiene la llave para hacer realidad todos esos escenarios, a través de la manipulación de fluidos en una escala similar al diámetro de un cabello. 

Un área que domina, especialmente, un equipo de científicos en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC) liderados por el bioquímico del CONICET Claudio Berli, y que desde hace casi una década brinda este tipo de servicios a la industria farmacéutica..

“Hace treinta años, una computadora era del tamaño de una habitación y hoy son del tamaño de un reloj o de un chip. 

La microfluídica tiene la misma lógica, aplicada a los laboratorios: reacciones que antes se hacían a gran escala, ahora se condensan en diminutos chips. 

Lo que antes hacían un montón de operarios, en una mesada enorme y con varios instrumentos, ahora requiere de una plataforma con microcanales para conducir los fluidos a una cámara de reacción y poder hacerla ahí mismo. 

Se trata de manipular fluidos en una escala muy pequeñita, en tamaños submilimétricos o micrométricos. 

Y, aunque suene sencillo, es todo un arte”, señala Berli, que además de ser científico del CONICET dirige el INTEC, y se especializó desde los inicios de su carrera en esta área promisoria. 

“Los microfluídos no se pueden manipular con una pipeta o una cucharita”, explica.

Tal como explica Berli, la industria farmacéutica demanda cada vez más servicios de microtecnología, aunque en el país aún no haya demasiado desarrollo de esta disciplina. 

“Son técnicas de punta en Europa y Estados Unidos. 

“El censo biotecnológico y nanotecnológico realizado en 2023 mostró que en nuestro país hay más de 300 empresas que utilizan bio y nanotecnología para provisión de productos y servicios. 

De hecho, hay más 140 plantas de producción en el país, y seguramente la mayoría de ellas necesita microfluídica para sus procesos, pero todavía no hay tantos laboratorios que puedan asistir a esa enorme necesidad de la industria. 

Por ello el sector trabaja con una altísima vinculación con el CONICET

A través de servicios como los que brindamos nosotros, el país comienza a acoplarse a esta tendencia”.

Alcides Nicastro, director del área de I+D de la empresa Lipomize S.R.L

Un mundo de aplicaciones

Una de las principales aplicaciones de la nano y microfluídica fue la que se expandió durante la pandemia del COVID-19: los llamados “órganos de chip” para probar nuevos fármacos. 

“Antes del coronavirus, cada vez que se hacía un testeo de una droga o el monitoreo de un principio activo, se usaban animales, conejos, ratones. 

Gracias a la técnica del cultivo de células y de órganos en microdispositivos, se puede reemplazar lo que antes se hacía con animales, en chips diminutos. 

De esa forma, durante la pandemia, se pudieron testear de manera muy acelerada drogas antivirales. 

En cuarenta días se logró obtener resultados que normalmente llevan muchos años de desarrollo”, explica Berli.

Otra de las aplicaciones más extendidas de la microfluídica se da en los nuevos dispositivos de diagnóstico. 

“Para diagnosticar enfermedades como el Chagas o la tuberculosis, en vez de sacar sangre y que la muestra vaya al laboratorio, es posible que el laboratorio vaya al paciente. 

Eso ocurre gracias a una técnica miniaturizada y transportable. 

Las empresas, gracias a la microfluídica, desarrollan esta pequeña aparatología para resolver el problema”, dice Berli. 

“Ahora estamos trabajando, por ejemplo, en el prototipo de un dispositivo para detectar tuberculosis humana, una patología que por la falta de diagnóstico está creciendo, cuando debería disminuir. 

Las técnicas para detectar la tuberculosis son muy antiguas, demoran mucho y complican la situación. 

Las técnicas modernas, que aconseja la OMS, no se pueden importar porque son muy caras, pero lo que estamos desarrollando podría ser una solución. 

Está funcionando muy bien, pero todavía en manos de profesionales. 

Con mayores niveles de desarrollo, esta tecnología funcionaría de manera análoga a los tests de embarazo, que en pocos minutos dan un resultado confiable sin necesidad de trasladarse a un laboratorio”.

Otro de los prototipos que están diseñando, junto a una empresa santafesina, es el de un dispositivo que permita medir el nivel de colesterol en sangre desde el hogar, similar al que utilizan para detectar glucosa en el caso de las personas diabéticas. 

“Es parte de este cambio de paradigma de que no sea el paciente el que se traslada, sino que el laboratorio se traslade a la casa. Una empresa dedicada al diagnóstico clínico nos planteó ese problema, y nosotros los estamos asesorando para ver cómo pueden hacerlo”, adelanta Berli

Además de todas estas aplicaciones, la demanda más fuerte que están teniendo por parte del sector farmacéutico es la de aplicar la microfluídica a la generación de drogas de última generación. 

“Si uno quiere generar una partícula que sea del tamaño de un glóbulo rojo, por ejemplo, la técnica tradicional consiste en triturar una parte grande de material hasta lograr las partículas pequeñas. 

Esa técnica requiere mucha energía: cuanto más chiquita sea la partícula que se quiere obtener, más energía se utiliza. 

En cambio, gracias la microfluídica, el abordaje puede ser al revés: se pueden fabricar las partículas de a una, con técnicas de muy baja energía y alto control del tamaño. 

Se pueden generar micropartículas con algo similar a un diminuto gotero: una aguja que tira gotitas diminutas de un material que sirve para encapsular una droga. 

Se hacen gotitas de un gel y se obtienen luego micropartículas que transportan la droga”, explica Berli.

Este procedimiento es el que desde 2016 realizan a través de un convenio con Lipomize S.R.L.: una empresa de productos farmacéuticos, nutracéuticos y dermocosméticos que basa toda su producción en micro y nanotecnología. 

“Son fármacos de última generación, que no van solos en una pastilla, sino que van encapsulados en partículas de un tamaño muy preciso, con una cobertura muy precisa, para actuar en el lugar adecuado. 

Y se apunta a una nueva generación de formulaciones que solo actúan en un lugar definido y no en el resto del organismo, siendo menos tóxicas para el paciente”, advierte el científico. 

“Ya logramos la generación microfluídica de dos o tres formulaciones, pero ahora el desafío es el escalado: al ser algo tan pequeño, uno no puede producir mucho. 

Digamos que ahora podemos producir mililitros por hora, mientras que la empresa en la planta necesita producir litros por hora para satisfacer las buenas prácticas de manufactura. 

Lo que estamos diseñando entonces son prototipos de microfabricación para ver cómo obtener un volumen mayor”, adelanta el investigador.

Alcides Nicastro, uno de los socios-gerentes y director del área de I+D de la empresa Lipomize S.R.L., señala: 

“En el área de I+D de Lipomize nos asociamos al INTEC y desarrollamos métodos de producción de nanopartículas, liposomas y demás con un nuevo paradigma de micro y nanofluídica. 

El INTEC es un instituto experto en el tema, con una mirada fuerte hacia la tecnología y la transferencia que para nosotros es fundamental: miran lo que nosotros, desde la industria farmacéutica, necesitamos que miren. 

Entienden lo que requerimos y piensan cómo obtenerlo a través de transferencia tecnológica. 

Es un círculo virtuoso: la industria farmacéutica debe expandir y usar nuevas formulaciones para competir a escala internacional y para eso requiere vincularse con la estructura científico tecnológica. 

Y los científicos deben lograr comprender los requerimientos de la industria farmacéutica y optimizar los tiempos para poder dar respuestas. 

Los científicos del INTEC comprenden eso a la perfección”, asegura Nicastro.

Por Cintia Kemelmajer 

CONICET

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jueves, 26 de junio de 2025

INTEC Medio siglo de desarrollo tecnológico para la región

 

INTEC Medio siglo de desarrollo tecnológico para la región

El 25 de junio de 1975 se creó el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC), dependiente del CONICET y de la UNL

A cincuenta años de aquella gesta inicial, la institución continúa fortaleciendo actividades científicas y tecnológicas, desde investigación básica y aplicada hasta el desarrollo de tecnología e innovación, en diferentes áreas de ciencias e ingenierías.

El Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC, CONICET-UNL) es una institución de doble dependencia, dedicada a la realización de actividades científicas tecnológicas, desde investigación básica y aplicada hasta el desarrollo de tecnología e innovación, en diferentes áreas de ciencias e ingenierías

Su misión, de acuerdo con el actual director Claudio Berli, “es generar conocimiento, publicarlo y transferirlo al sector productivo en forma de prototipos, procesos y servicios altamente tecnificados. 

Para ello cuenta con un plantel de investigadores y profesionales muy especializados, internacionalizados y con experticia en diversas disciplinas”.

Además, Berli reconoce entre los pilares del Instituto a su fundador, Alberto Cassano, que regresó al país una vez doctorado en Ingeniería en la Universidad de California; a Orlando Alfano -primer Doctor en Ingeniería Química graduado en una universidad argentina- y a Ramón Cerro, quien se sumó con la incorporación de otros doctores graduados en el exterior. 

El fructífero proceso de formación en el extranjero permitió generar un núcleo de doctores y doctorandos en ingeniería, como parte del plan de acción. 

Cassano, mentor del INTEC, fue Ingeniero Químico e investigador del CONICET, notable impulsor de la ciencia y la tecnología en la región, reconocido a nivel nacional e internacional por su trayectoria docente y científica en Ingeniería Ambiental. 

Además de impulsar la creación del CERIDE -Centro de Regional de Investigación y Desarrollo, hoy UAT-, presidió el Parque Tecnológico del Litoral Centro, el primero en su tipo en la Argentina.

Líneas de investigación

Los inicios del INTEC estuvieron marcados por el compromiso con la Comisión Nacional de Energía Atómica para diseñar la Planta Modelo Experimental de Agua Pesada -elemento crítico para la producción de energía nuclear a partir de uranio natural-, ambicioso proyecto nacional en pos de la independencia tecnológica en materia energética. 

El plantel de agentes del Instituto creció a unas setenta personas, planteando nuevos desarrollos.

Un importante grupo liderado por Ramón Cerro constituyó el Instituto de Desarrollo y Diseño (INGAR, CONIET-UTN) mientras que el resto de INTEC continuó con líneas de investigación y tareas académicas, sumando científicos de otras disciplinas que formaron el Programa Especial de Matemática Aplicada, el Grupo de Investigación en Física de los Materiales y el Grupo de Tecnología Mecánica.

El avance del INTEC ha generado nuevas instituciones de relevancia nacional y regional; naciendo así, en 2001, por gestión de sus investigadores, el Parque Tecnológico Litoral Centro para fomentar la incubación y radicación de empresas de base científica y tecnológica. 

En 2002, del grupo de Matemática Aplicada surge el Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (IMAL, CONICET-UNL). 

Luego, en 2013, el Instituto de Física del Litoral (IFIS, CONICET-UNL) y el Centro de Investigaciones en Mecánica Computacional (CIMEC, CONICET-UNL).

El INTEC sigue siendo un gran instituto conformado por más de 180 integrantes entre investigadores, personal de apoyo, profesionales, administrativos, becarios, plantel al que se suman pasantes y visitantes; manteniendo un carácter multidisciplinario en Alimentos y Biotecnología, Catálisis y Fisicoquímica, Ingeniería Ambiental, Ingeniería Industrial, Ingeniería Química, Química, Polímeros y Materiales.

El INTEC fortalece su rol en la formación de posgrado

Hoy se ejecutan alrededor de 70 proyectos de investigación y se contribuye a Doctorados en Ingeniería Química y Tecnología Química (FIQ UNL); así como al dictado y creación de postgrados como Matemática, Física, Ingeniería de Alimentos e Ingeniería con varias menciones, aportando también a carreras como la de Ingeniería Ambiental.

La actual vicedirectora, Cristina Zalazar, destaca el esfuerzo de mujeres que aportaron al desarrollo de la ciencia y la tecnología desde el INTEC, como Argelia Lenardón, la primera directora que tuvo el Instituto, al frente del Laboratorio de Medio Ambiente -uno de los primeros en investigar la problemática de plaguicidas en Argentina y pionera en la detección de plaguicidas en suelo, agua, sedimentos y en leche materna. 

También destacó a Diana Estenoz, la primera mujer del INTEC en alcanzar la categoría de Investigadora Superior del CONICET, especialista en polímeros termoplásticos y termoestables basados en fuentes renovables y sintéticos para el desarrollo sustentable, el medio ambiente, la energía y otras aplicaciones industriales.

Cincuenta años de trayectoria han permitido a Santa Fe tener un ecosistema de institutos científicos y tecnológicos entrelazados con empresas de base tecnológica que han generado el mayor nivel de exportaciones de la ciudad. 

Con este escenario, el director Berli sostiene que se necesita regresar a lo que era su futuro. 

“Generar recursos basados en nuevos conocimientos es esencial para ayudar al país a modernizar su estructura productiva y generar bienestar, mejorar la productividad de las empresas y generar empleo. Es muy evidente que los países más prósperos son los que transforman conocimiento en bienestar. 

El INTEC tiene la obligación de ir en la dirección del mundo moderno y debe seguir siendo el ejemplo en la región y el país”.

Por su parte, Zalazar destaca “el respaldo provincia de Santa Fe y la capacidad del Director por gestionar con dedicación el funcionamiento de uno de los institutos más grandes del país con multiplicidad de líneas temáticas y también con diversidad de problemáticas”, resaltó también “el impulso a la producción de nuevas líneas de investigación y de vinculación tecnológica para sostener el funcionamiento del Instituto, tal como lo demuestra la puesta en valor de la Planta Piloto que permite establecer proyectos productivos y apoyar el desarrollo de empresas de la región”.

El INTEC arribó a los 50 años y continúa cumpliendo, con excelencia, los lineamientos del Reglamento: “desarrollar tecnología, colaborar con la industria nacional, estatal o privada, contribuir con el sector productivo de bienes y servicios y promover el desarrollo de nuevas empresas de base tecnológica”.

Se conmemoró el 50ºAniversario del INTEC

En el histórico Paraninfo de la UNL se celebró esta mañana el acto en conmemoración del 50º Aniversario del INTEC

El acto estuvo encabezado por el rector de la UNL Enrique Mammarella, el director del Centro Científico Tecnológico CONICET Santa Fe Rubén Spies y el director de INTEC, Claudio Berli.

En el marco del aniversario se realizó un reconocimiento a la labor, el compromiso con la gestión y la vocación desplegada por quienes fueron sus directores en las distintas etapas. 

De esta manera, por el período 1987-1988 reconocieron a Horacio Irazoqui, del 1993-1996 fue reconocida Argelia Lenardón, por los años 1996-1997 Enrique Campanella, por el período 2004-2013 Mario Gabriel Chiovetta, por 2013-2023 a Gabriela Henning

Asimismo, se recordó a aquellos directores que ya no están, pero su legado permanece por siempre: Alberto Enrique Cassano, Mario César Passeggi y Roberto Macias

Finalmente, fueron las voces del Coro de la UNL, también celebrando sus 50 años, las que tuvieron a cargo el cierre de la celebración.

Por Área de Comunicación Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET Santa Fe.

CONICET 

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viernes, 30 de mayo de 2025

Vacas Previenen la mortalidad Una técnica desarrollada por el CONICET y una empresa internacional

 

 Lorena Rossini, CPA del CONICET en el INTEC y responsable del servicio brindado a Rock River Laboratory

Una técnica desarrollada por el CONICET y una empresa internacional que previene la mortalidad de las vacas

El INTEC brinda servicios a RockRiver Laboratory para identificar que la dosis de antibiótico que llevan las muestras de alimento balanceado sea la correcta

La Monensina es un antibiótico que se les suministra principalmente a las vacas por varias razones: evita, por ejemplo, que sufran acidez (algo muy común por el tipo de alimentación que se les da basada en granos), previene el empaste cuando pastorean alfalfa y mejora significativamente lo que se conoce como “performance productiva”, es decir que las lleva a su máximo potencial para producir tanto leche como carne. 

Se suministra adicionándolo en el alimento balanceado y si bien es uno de los aditivos más utilizados a nivel mundial, su uso conlleva un peligro: la dosis letal está muy cerca de la terapéutica. 

Eso significa que un pequeño error de cálculo puede derivar en la muerte de cientos de animales y en pérdidas económicas millonarias para el sector agropecuario. 

“Lo que nosotros hacemos es un poco detectivesco -explica la científica del CONICET en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria QuímicaLorena Rossini-

Buscamos que la dosis de Monensina sea la correcta. 

Que haya ausencia cuando sea necesario y que no haya sobredosificación en las muestras de alimento balanceado que nos llegan, para que no se muera ningún animal”.

El trabajo de Rossini surgió en diciembre de 2024 a raíz de una consulta de Leandro Mohamad, responsable en Argentina de RockRiver, un laboratorio de análisis agropecuarios que forma parte de una red global de laboratorios con sede en Estados Unidos. 

Mohamad se acercó al INTEC porque había una demanda desatendida en su rubro: cuando recibía muestras de alimento balanceado para supervisar el grado de Monensina, un tema especialmente sensible para la industria, las derivaba al único laboratorio de análisis clínicos que hacía ese estudio en Argentina, que le brindaban los resultados en un lapso de al menos un mes. Mohamad le planteó a Rossini, una integrante de la Carrera del Personal de Apoyo (CPA) del CONICET especializada en cromatografía, si podía lograr resultados fiables en un tiempo menor.

La cromatografía era la herramienta perfecta: una técnica que permite separar los componentes de una muestra e identificar si se encuentran en alta, baja o nula concentración. 

El proceso se podía realizar porque el INTEC cuenta con varios equipos de cromatografía en su sede, y desde hace años las usa para caracterizar muestras relacionadas con cuestiones de medioambiente, agua, plaguicidas y otros usos. 

“Usar un cromatógrafo es todo un arte –explica Rossini-. 

En este caso, usamos un cromatógrafo que se llama HLPC (por su nombre en inglés, High Performance Liquid Chromatography). 

Para el análisis de las muestras solidas de alimentos era necesario extraer el activo con un líquido que sea compatible con el sistema de cromatografía, esto lo logramos gracias a todo un tratamiento previo de la muestra. 

Con una extracción con solvente, seguido de una centrifugación y filtración, la muestra se inyectó al cromatógrafo. 

Pudimos separar, identificar y cuantificar la Monensina en quince minutos”. 

Actualmente, la técnica está puesta a punto y el INTEC brinda este Servicio Tecnológico de Alta Complejidad (STAN), conresultados confiables del nivel de Monensina de una muestra por comparación con estándares, en un lapso de entre uno y tres días.

Muestras de alimento balanceado para vacas con las que trabajan en el INTEC.

“Yo estoy fascinado con la posibilidad que me dio INTEC de escucharme, entender lo que necesita el productor agropecuario y la industria. 

Estoy eufórico con lo que pudimos lograr”, dice Leandro Mohamad. 

“Gracias a la colaboración con el INTEC logramos cubrir una demanda que no estaba cubierta en tiempo y forma en Argentina y tener un servicio que es muy bueno, y que si es urgente permite tener el resultado hasta en un solo día. 

Hace algunas semanas atrás, por ejemplo, nos remitieron las muestras de dos caballos de carrera que habían fallecido en Misiones, por presunta contaminación en el alimento. 

A través de esta técnica, pudimos determinar que no fue el alimento lo que los mató. 

Se pueden esclarecer incluso casos así”.

Por su parte, Rossini señala que “pudimos resolver esta necesidad que ellos tenían y darle seguridad a la industria. 

La dinámica se dio super bien y fue enriquecedora para todos, científicos y empresarios. 

Todas las semanas estamos recibiendo al menos tres muestras de plantas de alimento balanceado. 

A partir de los resultados exitosos, hasta nos contactó una empresa privada que quiere hacer ensayos de estabilidad a largo plazo de una droga antibiótica llamada salinomicina, para utilizarla en formulados veterinarios. 

Es decir que tenemos trabajo por delante por al menos dos años. 

Todo esto me reconforta como científica, porque siento que estoy ayudando y cumpliendo un rol útil para una industria muy importante”.

Por Cintia Kemelmajer

CONICET

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jueves, 24 de abril de 2025

Plataforma tecnológica nueva de análisis químico con alto impacto en varios sectores de desarrollo

  

Este avance tecnológico resulta fundamental en áreas como el control de calidad de alimentos y bebidas, la producción de fármacos, el análisis forense y actividades vinculadas a la minería, entre otras. Foto: CONICET

Nueva plataforma tecnológica de análisis químico con alto impacto en varios sectores de desarrollo

El flamante equipamiento instalado en un instituto de doble dependencia CONICET–UNCUYO fortalecerá las capacidades de investigación científica y tecnológica, y ofrecerá servicios especializados a empresas y sectores productivos estratégicos de la provincia de Mendoza, como control de calidad de alimentos y bebidas, la producción de fármacos y la fabricación de materiales metalúrgicos, entre otros.

El Laboratorio de Química Analítica para Investigación y Desarrollo (QUIANID) del Instituto Interdisciplinario de Ciencias Básicas (ICB, CONICET-UNCUYO) cuenta con una nueva Plataforma de Análisis Multielemental e Imágenes Químicas de Alta Sensibilidad (AMIQAS)

De esta manera se incorpora tecnología de vanguardia para el análisis multielemental rápido y de alta sensibilidad. 

Dicha plataforma permite determinar el tipo y la concentración de diversos elementos químicos, entre ellos metales pesados, tierras raras y elementos tóxicos —como arsénico, mercurio, plomo y cadmio—, así como otros considerados esenciales para la vida, como calcio, magnesio, hierro, cobre, cinc e yodo.

Nueva plataforma tecnológica de análisis químico con alto impacto en varios sectores de desarrollo. Foto: CONICET Mendoza.

Este avance tecnológico resulta fundamental en áreas como el control de calidad de alimentos y bebidas, la producción de fármacos, preservación ambiental, la fabricación de materiales metalúrgicos, el análisis forense y actividades vinculadas a la minería. 

Así, la plataforma AMIQAS se consolida como un recurso estratégico para diversos ámbitos de aplicación, gracias a un conjunto de herramientas analíticas comparables con las utilizadas en los países más desarrollados del mundo.

“Contar con este equipo es sumamente importante ya que permitirá brindar servicios altamente especializados tanto al sistema científico como al sector socio productivo. 

Para el CCT que los institutos cuenten con equipamiento de vanguardia es fundamental ya que esto permite hacer mejores investigaciones e incrementar la vinculación con el sector privado”, manifestó la directora del CONICET Mendoza, Andrea Pattini.

Nueva plataforma tecnológica de análisis químico con alto impacto en varios sectores de desarrollo. Foto: CONICET Mendoza.

En referencia al equipo, el especialista en química analítica y director del ICB, el investigador del CONICET Rodolfo Wuilloud, explicó: 

“La plataforma consta de un espectrómetro masas con fuente de plasma de acoplamiento inductivo (ICP-MS) de la marca AGILENT y modelo 8900 ICP-QQQ de Triple Cuadrupolo, un cromatógrafo de líquidos de alta resolución (HPLC-DAD/FL) también de la marca AGILENT y modelo Infinity II 1260, y un sistema de ablación láser (LA) acoplable al equipo ICP-MS que además incluye un espectrómetro de emisión atómica de ruptura inducida por láser (LIBS) de la marca APPLIED SPECTRA y modelo J200 Tandem”.

A su vez, la rectora de la UNCUYO, Esther Sánchez, señaló: 

“Realmente es un avance muy importante contar con este equipamiento, que es uno de los más avanzados, para resolver temas concretos de la sociedad. 

Además, se destaca la unión de las instituciones para hacer que esto sea realidad. 

Los científicos que tenemos son de una formación de excelencia y el uso de estos equipamientos va a ser realmente muy fructífero: desde el punto de vista productivo, para la provincia; desde el punto de vista científico, por lo que se puede avanzar, aprender y formar; y obviamente desde el punto de vista académico que es lo más importante para nosotros”.

Autoridades del CONICET Mendoza, la FCEN y la UNCUYO. Foto: CONICET Mendoza.

Todo este equipamiento puede emplearse solo o combinado, lo cual genera al menos seis técnicas analíticas de frontera que permiten la determinación de múltiples elementos químicos en forma rápida y simultánea en una muestra y el estudio de los diversos compuestos que contienen un elemento químico específico y que determinan sus efectos tóxicos o esenciales en los seres vivos. 

Otro aspecto importante de destacar sobre AMIQAS es su capacidad para el análisis multielemental e isotópico directo desde muestras sólidas gracias a las tecnologías LA y LIBS acopladas a ICP-MS, con las que también es posible construir mapas de distribución de los elementos químicos presentes en rocas, aleaciones, plantas, huesos, granos, tejidos y muchos otros materiales relevantes. 

La técnica LIBS, mediante láseres, permite realizar análisis rápidos no destructivos, especialmente adecuados para aplicaciones ambientales, industriales, forenses, de la arqueometría y las ciencias del patrimonio cultural (conservación y restauración). 

Actualmente, es la tecnología utilizada por la NASA en las sondas de exploración que envía a Marte para el análisis de rocas y suelo.

CONICET

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martes, 22 de abril de 2025

Apósitos de uso tópico Tecnología de impresión 3D para la Leishmaniasis

 

Autoridades del CONICET, del Ministerio de Salud Pública de Salta, de la UNSa, e equipo de trabajo del INIQUI y el IPE (CONICET).

Se avanza en el diseño de apósitos de uso tópico mediante la tecnología de impresión 3D para la Leishmaniasis

El proyecto será desarrollado de manera conjunta por el CONICET a través de los Institutos de Investigaciones para la Industria Química y de Patología Experimental Dr. Miguel Ángel Basombrío —ambos de doble dependencia con la Universidad Nacional de Salta— y el Ministerio de Salud Pública de la Provincia de Salta.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), a través del área de Vinculación Tecnológica a cargo de Daniel Romero (CONICET Salta Jujuy), el Ministerio de Salud Pública de Salta, representado por su Ministro Federico Mangione, junto a la Universidad Nacional de Salta (UNSa), el Instituto de Patología Experimental Dr. Miguel Ángel Basombrío (IPE, CONICET- UNSa) y el Instituto de Investigaciones para la Industria Química (INIQUI, CONICET- UNSa), firmaron un convenio de I+D con el objetivo de llevar a cabo el diseño y desarrollo de apósitos de uso tópico mediante la tecnología de impresión 3D y geles utilizando materiales termo sensibles, para el tratamiento de leishmaniasis.

Cabe destacar que para desarrollar las actividades que propone el proyecto, se estableció un equipo de trabajo integrado por investigadores, becarios y personal de apoyo del IPE y del INIQUI dedicados a mejorar la calidad de vida, la salud y las enfermedades desatendidas de la población y específicamente del territorio.

“Este convenio de investigación y desarrollo (I+D), se pondrá en marcha gracias al innovador proyecto gestionado por científicos y científicas del CONICET, y será destinado al diseño y fabricación de apósitos terapéuticos para el tratamiento de la leishmaniasis cutánea, una enfermedad tropical que afecta a miles de personas en regiones vulnerables del país”, explicaron quienes tomaron la palabra en el acto, y especialistas del grupo de trabajo.

Durante la firma del Convenio, realizada en la UNSa, se hicieron presentes el director del CONICET Salta Jujuy Raúl Becchio; el rector de la UNSa Daniel Hoyos, el director del IPE Diego Marco, la directora del INIQUI Mónica Farfán, el representante de RRII de la Provincia de Salta Julio San Millan y la secretaria de Cooperación Técnica y RRII y de la UNSa, Carolina Romano.

Sobre la innovación que propone el proyecto

La iniciativa busca desarrollar apósitos de uso tópico mediante impresión 3D y materiales gelificados termo sensibles, que permitan la liberación localizada de fármacos leishmanicidas directamente sobre las lesiones cutáneas provocadas por el parásito Leishmania.

Actualmente, la leishmaniasis cutánea carece de tratamientos específicos aprobados. 

Los fármacos disponibles, como los antimoniales pentavalentes, son invasivos, costosos y presentan efectos secundarios considerables. 

Además, su aplicación requiere personal capacitado, lo que dificulta su implementación en zonas rurales o de difícil acceso.

Frente a este panorama, los apósitos impresos en 3D se presentan como una alternativa terapéutica innovadora, segura y accesible. Estas formulaciones tópicas permitirán un tratamiento localizado, menos invasivo y de más fácil aplicación, lo que podría mejorar la adherencia de los pacientes, reducir complicaciones y evitar cicatrices permanentes, además de contribuir a una mejor calidad de vida para las personas afectadas.

La leishmaniasis, una enfermedad desatendida

Actualmente, la leishmaniasis cutánea carece de un tratamiento específico aprobado, lo que representa un desafío crítico para los sistemas de salud en las regiones afectadas. 

Los tratamientos existentes, como el uso de antimoniales pentavalentes, aunque eficaces, son invasivos, costosos y conllevan un riesgo significativo de efectos secundarios. 

Además, estos medicamentos requieren administración intramuscular o intravenosa por parte de personal capacitado, lo que limita su disponibilidad y accesibilidad, especialmente en áreas rurales y de bajos recursos.

La falta de un tratamiento específico y menos invasivo para la leishmaniasis cutánea no

solo agrava la carga de la enfermedad, sino que también aumenta el riesgo de

complicaciones, como la aparición de cicatrices permanentes, infecciones secundarias y estigmatización social. Esta situación subraya la necesidad urgente de desarrollar

nuevos enfoques terapéuticos que sean más accesibles, seguros y efectivos.

Por su parte Cintia Briones, becaria doctoral del INIQUI y parte fundamental del equipo de trabajo, comentó: 

“El objetivo del proyecto es claro: brindar una respuesta concreta a una necesidad crítica de salud pública mediante el desarrollo de soluciones científicas aplicadas, aprovechando las capacidades tecnológicas y la articulación entre instituciones del sistema científico y sanitario nacional, se trata de un avance que podría tener un impacto significativo en la mejora de la calidad de vida de las comunidades vulnerables en la lucha contra la leishmaniasis cutánea”.

El grupo de trabajo se conforma por:

Dr. José María Bermúdez, Investigador Independiente, Dra. Paola Andrea Barroso, Investigadora Independiente, Dra. Analía Romero, Investigadora Asistente; Dra. Alicia Cid, Investigadora Adjunta; Dra. Mercedes Villegas, Investigadora Asistente; Dra. Claudia Llanos, Investigadora Asistente; José Mleziva, CPA (INIQUI); Félix Chagra, CPA (INIQUI); Rodrigo Pereyra, CPA (INIQUI), Agustín Moya CPA (IPE); Dra. Cintia Briones (Becaria INIQUI); Santiago Campos (Becario INIQUI), María Laura Arreguez (Becaria IPE); Elvia Mejía Montaño (Becaria IPE). 

Por el Ministerio de Salud Pública de Salta, área de epidemiología: Dr. Francisco Manuel García Campos, Dra. Emilce Tapia y Dra. Vanina Galván Guzmán.

Por: CONICET Salta Jujuy

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domingo, 2 de febrero de 2025

Premio L´ORÉAL UNESCO “POR LAS MUJERES EN LA CIENCIA” 2024

  

PREMIO L´ORÉAL – UNESCO “POR LAS MUJERES EN LA CIENCIA” 2024

La beca es para la científica que desarrolla un stent cardiovascular capaz de desintegrarse cuando el cuerpo ya no lo necesita

Se trata de Julieta Merlo, investigadora del CONICET en el INTEMA.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. 

La mayoría de las patologías que afectan al corazón se corrigen a través de lo que se conoce como “stents”: mallas metálicas que se colocan por medio de una intervención quirúrgica en las arterias, y ayudan a mantenerlas abiertas y asegurar que la sangre siga fluyendo adecuadamente cuando estas se estrechan debido a enfermedades cardíacas o problemas de circulación. 

Pero seis meses después de colocar un stent, las arterias se desobstruyen definitivamente. 

Sin embargo, no suelen retirarse: quedan en el cuerpo como un material sin función. 

Por eso, a la científica del CONICET del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA, CONICET-UNMDP) se le ocurrió desarrollar un stent con un material absorbible: capaz de desaparecer del cuerpo sin dejar rastros una vez que el tejido dañado de las arterias haya sanado.

“La mayoría de las enfermedades cardiovasculares se trata con este tipo de dispositivos, asíque nos parecía un área muy importante para contribuir”, asegura la científica de 36 años que acaba de ser premiada. 

Su proyecto se titula “La nueva era de los stents cardiovasculares: bioabsorción y moléculas bioactivas para recuperar la función arterial” y consiste en desarrollar un stent cardiovascular capaz de degradarse en el cuerpo humano: un producto que aún no existe en el mercado.

“Este proyecto es parte de una tendencia global que se está dando en Ciencia de Materiales para la Salud, que apunta al desarrollo de materiales biodegradables –asegura Merlo-. 

Normalmente los stents que se utilizan son permanentes, es decir que la persona recibe el implante y este lo acompaña el resto de su vida, pero que se mantenga igual en el cuerpo humano, sin función, puede causar daños a largo plazo. 

Nosotros en el grupo Biomateriales Metálicos del Área Electroquímica Aplicada del INTEMA veníamos trabajando con materiales biodegradables para otras aplicaciones, en traumatología y reparación de fracturas óseas, y nos parecía importante aplicar nuestro conocimiento de años en algo nuevo, que todavía no estuviera disponible a nivel global”.

Stents más seguros y efectivos

La clave del proyecto liderado por Merlo es usar un metal de hierro combinado con manganeso, carbono y silicio, que es prometedor para ser utilizado en stents biodegradables

Sin embargo, advierte la científica, la desintegración del hierro dentro del cuerpo libera algunas moléculas que podrían dañar los tejidos. 

“Para evitar esto, estamos probando dos enfoques innovadores. 

Primero, vamos a recubrir el stent con un compuesto que pueda proteger las células del daño causado por la desintegración y que favorezca la curación del sitio afectado. 

Segundo, utilizaremos una técnica llamada electrodeposición para aplicar este recubrimiento de manera precisa, lo que nos permitirá controlar cómo se degrada el stent y cómo liberar sus componentes. Nuestro objetivo es probar cómo se comporta este nuevo stent en el laboratorio para asegurarnos de que sea seguro y efectivo. 

Queremos confirmar que el material no cause reacciones adversas en el cuerpo y que sea compatible con las células del sistema cardiovascular y la sangre”, advierte.

“El hierro es el material más promisorio para este tipo de aplicaciones, porque tiene propiedades bioabsorvibles en el cuerpo y excelentes propiedades mecánicas y físicas para soportar las fuerzas que ejercen las arterias”, aclara Merlo. 

“Sin embargo, su tasa de degradación sigue siendo lenta, de años. 

Entonces nosotros trabajamos con un nuevo material, en esta aleación con manganeso, carbono y silicio, elementos que tampoco son tóxicos para el cuerpo, para luego incorporar en la superficie de esta nueva aleación moléculas que son bioactivas y así favorecer la regeneración del tejido donde el stent va a ser implantado. 

Normalmente, cuando se implanta el stent se genera un daño en la pared arterial. 

Entonces, cuanto antes el vaso incorpore este implante, más efectiva va a ser la recuperación del paciente y tendrá menores riesgos a largo plazo”, explica.

El material desarrollado por su equipo de investigación, en conjunto con colegas del CONICET del Instituto de Física de Rosario (IFIR) y del Instituto Pasteur de Motevideo, Uruguay, evitaría entonces cualquier problema a largo plazo relacionado con la presencia de metales en el cuerpo. 

“Esto es importante porque la expectativa de vida de la población va incrementándose entonces cada vez es más probable que las personas requieran implantes, incluso más de uno durante sus vidas. 

Y también para jóvenes y niños es importante generar estos materiales bioabsorbibles, para que no permanezcan en su cuerpo materiales cuando ya no son requeridos”.

De lo básico a lo aplicado

Merlo es bióloga de formación. Se formó en la Universidad Nacional de Mar del Plata y realizó un doctorado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNMDP, donde trabajó en una línea asociada a la Inmunología. Siempre la apasionó la capacidad del cuerpo humano y de los animales a responder ante agentes extraños. 

Realizó estadías en Brasil, Estados Unidos y Alemania, y durante su posdoctorado se incorporó al grupo del INTEMA para aplicar su línea de estudio al desarrollo de implantes aplicados al área de Medicina. 

El grupo que integra es interdisciplinario y está conformado por trece personas, entre las que hay ingenieras en materiales, ingenieras químicas, biólogos y una bioquímica. 

“Mi formación en biología contribuye al grupo en tratar de entender cuáles son estas características de los materiales que hacen que un tejido se pueda regenerar, y que no genere una respuesta de rechazo, que haga que el implante falle”, señala Merlo.

“Lo que me fascina de las investigaciones que desarrollamos acá en el laboratorio es que trabajamos con ciencia básica, en las interacciones más pequeñas entre la química del material, las moléculas biológicas que le adicionamos, la interacción con los tejidos y cómo esto tan pequeño redunda en un implante, que termina resolviendo un problema de salud de la población”, dice Merlo entusiasmada. 

Haber obtenido la beca “me emociona mucho, por lo que significa recibir este reconocimiento y apoyo, pero también porque nos permitirá avanzar más rápido y realmente generar una solución para esta problemática que actualmente no la tiene”, asegura.

La científica, además, destaca otro punto a favor de este desarrollo: 

“Sabemos que hasta ahora, todos los stents que se colocan en Argentina son importados. 

Si somos capaces de desarrollar este tipo de dispositivos en Argentina, de industria nacional, vamos a contribuir además a que se reduzcan los costos de las operaciones, y que cada vez más personas puedan acceder a estos stents”, concluye.

Por Cintia Kemelmajer

CONICET

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