miércoles, 8 de octubre de 2025

Nobel de Química a los creadores de las “estructuras metalorgánica Científicos del CONICET explican por qué ganaron

 

 Ganadores del Premio Nobel de Química 2025: Susumu Kitagawa (izq.), Richard Robson y Omar M. Yaghi. Créditos: Ill. Niklas Elmehed © Nobel Prize Outreach

Científicos del CONICET explican por qué ganaron el Nobel de Química los creadores de las “estructuras metalorgánicas”

Dos especialistas del Consejo reflexionan sobre la importancia de las estructuras moleculares creadas por los tres laureados, las llamadas MOF.

La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó hoy el Premio Nobel de Química 2025 a tres científicos que crearon las llamadas “estructuras metalorgánicas” (MOF): estructuras moleculares con amplios espacios por los que pueden fluir gases y otras sustancias químicas. 

Se trata de Susumu Kitagawa, científico de la Universidad de Kioto, Japón, Richard Robson de la Universidad de Melbourne, Australia, y Omar M. Yaghi, de la Universidad de California, Berkeley, EE. UU., tres hombres que, según referentes de este campo de estudio del Consejo, revolucionaron la arquitectura molecular y crearon materiales capaces de solucionar algunos de los mayores desafíos a los que se enfrenta hoy la humanidad, como la purificación del agua, la descomposición de trazas de fármacos en el medio ambiente, el almacenamiento de gases tóxicos o la recolección de agua del desierto.

“Las estructuras metalorgánicas tienen un potencial enorme y brindan oportunidades nunca antes previstas para materiales hechos a medida con nuevas funciones”, afirmó Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química, durante la premiación. 

Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar Yaghi desarrollaron una nueva forma de arquitectura molecular. 

En sus estructuras, los iones metálicos funcionan como pilares unidos por largas moléculas orgánicas (carbonadas). 

Juntos, los iones y moléculas metálicas se organizan para formar cristales con grandes cavidades. 

Estos materiales porosos se denominan MOF

Al variar los componentes básicos de las MOF, los químicos pueden diseñarlas para capturar y almacenar sustancias específicas. 

Las MOF también pueden impulsar reacciones químicas o conducir electricidad”, explicó la Real Academia Sueca en un comunicado de prensa.

“Es un premio super justo. 

En la comunidad de químicos nos veníamos preguntando hacía rato cuándo le iban a dar el premio a los MOF”, comenta el científico del CONICET Galo Soler Illia, director del Instituto de Nanosistemas de la Universidad Nacional de San Martín (INS, UNSAM), pocas horas después de conocer la noticia. 

“Estos tres químicos tienen una creatividad y una capacidad de generar nuevos materiales capaz de ser aplicables dignas de destacar. 

Usaron algo muy usual en la química, que es el enlace de coordinación, para construir con una gran fantasía e inventiva un montón de ladrillos y crear nuevos materiales. 

Algo alucinante que, después algunas décadas, ya se puede fabricar de manera masiva y barata, con lo cual tienen muchas aplicaciones y dentro de muy poco van a llegar al mercado. 

Además los he visto dar conferencias y son unos fenómenos”.

Y continúa: “Imaginate un edificio que está construido con vigas y conectores de esas vigas. 

Las vigas son moléculas orgánicas y los conectores, iones inorgánicos. 

Por eso se llaman estructuras metalorgánicas”, explica. 

Las MOF, que fueron descubiertas por Robson a fines de los 80, en Australia, y luego perfeccionadas por Kitagawa y Yaghi, “desataron una furia porque es como usar bloques de construcción como LEGOS para hacer edificios con habitaciones nanométricas, microscópicas, muy chiquitas, que pueden albergar gases.

Un gramo de estos materiales es como una esponja que puede contener uno 4 mil metros cuadrados por gramo, por lo cual, un gramo y medio de esta sustancia contienen en sí mismo la superficie de una cancha de fútbol”, dice Soler Illia.

Tal como explica el investigador, en Argentina existen muchos grupos científicos que usan a los MOF los usan para contaminantes, como censores, como bactericidas. 

“Estos compuestos son como un gran LEGO con el que uno se puede entusiasmar y armar una enorme cantidad de bloques de construcción, y eso lleva a que vos tengas la oportunidad de de hacer edificios con paredes flexibles, con paredes que iluminan, con propiedades magnéticas. 

A partir de ciertas reacciones químicas muy simples se abre una puerta para tener una enorme cantidad de nuevas estructuras para una cantidad de aplicaciones prácticamente ilimitada”.

Uno de los profesionales argentinos que utiliza los MOF en sus proyectos es Germán Gómez, que es científico del CONICET por la Universidad de San Luis y realizó su posdoctorado junto a Soler Illia. 

Gómez se dedica al estudio de MOF para el campo del censado químico y hacia la degradación de contaminantes mediante la fotocatálisis. 

El año pasado, de hecho, conoció a Yaghi, uno de los premiados, cuando le otorgaron el título honoris causa en la Universidad Nacional de Córdoba. 

“Allí dio una charla plenaria en la que la que trató temáticas ambientales, como la captura de dióxido de carbono a partir de estos nanomateriales como la captura de agua en ambientes áridos como el desierto. 

Habló de aplicaciones reales con problemáticas medioambientales reales. 

Doy fe de que es un científico muy amable y abierto a las colaboraciones y siempre se muestra activo hacia el uso de estos materiales hacia aplicaciones realmente llamativas”, asegura Gómez.

Para este científico, “los MOF me aportaron una plataforma extraordinaria y muy versátil para desarrollar materiales con alta selectividad y sensibilidad en el campo de censado químico. 

Los MOF son un gran aporte a la química y abrieron la puerta a materiales sólidos con propiedades diseñables”. 

Desde el Instituto de Investigaciones en Tecnología química (INTEQUI) en el que trabaja actualmente, 

Gómez utiliza las MOF en diversas aplicaciones, como la absorción de monóxido de carbono y la degradación de contaminantes mediante catálisis o fotocatálisis. 

También a la detección de analitos como agrotóxicos, compuestos volátiles orgánicos y iones metálicos mediante el mecanismo de la fotoluminiscencia.

“Es excelente que le hayan otorgado este premio en conjunto. 

Significa la validación de décadas de trabajo en las cuales se han utilizado los MOF para enormes posibilidades y aplicaciones que van más allá de lo teórico”, dice Gómez. 

Para los que utilizamos estos materiales es una noticia que nos motiva, porque estamos trabajando en una rama que va a tener más atención, más recursos y una expectativa aún más alta. 

Se abre una nueva etapa en los MOF donde se va a profundizar su aplicación real y su compatibilidad en dispositivos reales, además de poner énfasis en su utilización a gran escala en un uso práctico. 

Si podemos lograr eso, que es una cuestión bastante crucial, el reconocimiento del Nobel pasará de ser simbólico a ser un beneficio tangible para la sociedad”, señala.

La historia detrás del Nobel

Todo comenzó en 1989, cuando Richard Robson experimentó con el uso de las propiedades inherentes de los átomos de una forma novedosa. 

Combinó iones de cobre con carga positiva con una molécula de cuatro brazos; esta tenía un grupo químico que era atraído por los iones de cobre en el extremo de cada brazo. 

Al combinarse, se unieron para formar un cristal amplio y ordenado. 

Era como un diamante lleno de innumerables cavidades.

Robson reconoció de inmediato el potencial de su construcción molecular, pero era inestable y colapsaba con facilidad. 

Sin embargo, Susumu Kitagawa y Omar Yaghi sentaron bases sólidas para este método de construcción; entre 1992 y 2003, realizaron, por separado, una serie de descubrimientos revolucionarios. 

Kitagawa demostró que los gases pueden fluir dentro y fuera de las construcciones y predijo que los MOF podrían hacerse flexibles. 

Yaghi creó un MOF muy estable y demostró que puede modificarse mediante un diseño racional, dotándolo de propiedades nuevas y deseables. 

Tras los revolucionarios descubrimientos de los galardonados, los químicos han construido decenas de miles de MOF diferentes.

Por Cintia Kemelmajer

CONICET

inngeniar


lunes, 22 de septiembre de 2025

SostRAEE Ciencia empresas y diseño unidos para transformar residuos en objetos con valor

 

Placas de plástico para diferentes aplicaciones desarrolladas por el equipo del PLAPIQUI (CONICET-UNS) a partir de residuos de plásticos provenientes de artículos de eléctrica y electrónica.

SostRAEE Ciencia, empresas y diseño unidos para transformar residuos en objetos con valor

Con foco en la sostenibilidad y la economía circular, el proyecto SostRAEE, liderado por especialistas del CONICET, impulsa el reciclado de plásticos de residuos electrónicos

La iniciativa recibió la Distinción Franco-Argentina a la Innovación 2024 y avanza hacia el desarrollo de productos con impacto ambiental y social

En Argentina los plásticos presentes en Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (plásticos RAEE) representan en promedio 100 mil toneladas por año de las cuales se recicla solo un 5 por ciento. 

Con el fin de brindar soluciones a esta problemática ambiental, está en marcha el proyecto “SostRAEEReciclando Plásticos RAEE. Innovando con Conciencia”, liderado por la investigadora del CONICET Yamila Vazquez

Esta iniciativa derivó en el desarrollo de tecnologías que facilitan el reciclado de ese tipo de residuos para usarlos como materia prima en el desarrollo de productos sostenibles, tanto de uso masivo como objetos de diseño.

Equipo SostRAEE: Yesica Dilernia (izq.), Yanela N. Alonso, Yamila V. Vazquez con el diploma del Premio Senior de la 8° edición de la Distinción Franco-Argentina, Teresa Dutari y Marcos Volpin.

Para el desarrollo de estos productos sostenibles, tanto objetos de diseño (portaobjetos, lámparas de interior, mueblería y otros) como masivos (carcasas de alumbrado público, cajas de electricidad, artículos de eléctrica y electrónica), Vazquez y equipo trabajan con el apoyo de Hi-Tech Factory y otras empresas. 

Por la relevancia del proyecto SostRAEE

Vazquez, que integra el Grupo de Envases y Sostenibilidad de la Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI, CONICET-UNS), ganó el Premio Senior de la 8° edición de la Distinción Franco-Argentina en Innovación organizada por el CONICET y el Institut français d’Argentine – Embajada de Francia, con el apoyo de la empresa TotalEnergies Argentina.

“La principal motivación de SostRAEE fue la vacancia de sistemas de valorización para plásticos provenientes de artículos de eléctrica y electrónica, comúnmente conocidos como plásticos raros”, afirma Vazquez quien es doctora en Ingeniería Química

Y continúa: “El objetivo es el desarrollo de productos sostenibles tomando como materia prima los plásticos RAEE mayoritarios, y así reciclarlos y reutilizarlos en el desarrollo de productos de alto valor agregado que respondan a necesidades del sector socioproductivo a través de la perspectiva de las economías circulares. Venimos trabajando con empresas y apuntamos a sumar más”.

Teresa Dutari trabajando en el diseño de productos elaborados a partir del reciclado de desechos plásticos RAEE.

Vazquez lidera este proyecto con un equipo multi e interdisciplinario integrado por otros profesionales de PLAPIQUI, con sede en la ciudad de Bahía Blanca: la doctora en Ingeniería Química Yanela Alonso, la licenciada en economía Yesica Dilernia, la diseñadora industrial Teresa Dutari y el Ingeniero Químico Marcos Volpin.

“Mi agradecimiento por la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2024 en la categoría Senior se extiende a mi equipo y también a la vicedirectora del PLAPIQUI e investigadora del CONICET Silvia Barbosa, nuestra mentora en este camino tan apasionante y desafiante de la sostenibilidad de plásticos”, destaca Vazquez.

Yamila V. Vazquez en su paso por la embajada de Argentina en Francia en el marco del viaje subsidiado por la Distinción Franco-Argentina en Innovación.

Tecnología innovadora, premio y trabajo con empresas 

Los plásticos mayoritarios en los residuos RAEE son el Acrilonitrilo Butadieno Estireno (ABS) y Poliestireno de Alto Impacto (HIPS). 

En general, estos plásticos son separados para su posterior reciclaje, sin embargo, el equipo liderado por Vazquez propone un método innovador que brinda múltiples ventajas.

“La propuesta innovadora de reciclado para estos materiales (ABS y HIPS) es reciclarlos mezclados aprovechando ciertas características químicas similares. 

Hemos comprobado que se pueden reciclar de esta manera, evitando el paso de separación por tipo y consecuentemente ahorrando dinero y tiempo. 

Asimismo, los trabajadores que realizan esta labor evitan un paso que en gran parte de los casos se realiza en condiciones desfavorables”, puntualiza Vazquez. 

También indica que “la propuesta involucra el uso de procesos adaptables a líneas tradicionales de reciclado de plásticos, y principalmente sencillos como lo son la termo compresión o el moldeo por inyección”.

Yamila V. Vazquez con el investigador Helmi Benrejeb en su visita a laboratorios del G-Scop del Instituto Politécnico de Grenoble (Grenoble INP), en Francia.

Hasta el momento, mediante esos procesos, se han obtenido prototipos de portaobjetos con texturas similares al mármol y al granito, y se está trabajando en la ampliación del portfolio de productos desde luminarias para exteriores hasta artículos específicos para instituciones como los hoteles sostenibles

Actualmente, el proyecto está en una etapa inicial focalizada en la validación técnica de estos prototipos que muestran un gran potencial para aplicaciones específicas y cuenta además con el apoyo de Hi-Tech Factory (empresa especializada en el diseño, armado y producción de equipos electrónicos y alumbrado público) y otras empresas para la validación futura de los productos.

“Participar en procesos de transferencia de tecnologías al sector socio productivo es profundamente gratificante porque el conocimiento generado en el ámbito científico se transforma en soluciones concretas con impacto real. En particular, poder articular con empresas demuestra que la sostenibilidad y la innovación pueden ir de la mano cuando hay objetivos compartidos”, destaca Vazquez. 

Y continúa: “Además, estas experiencias son clave para abrir nuevos espacios de colaboración, validar tecnologías en entornos reales y promover una economía más circular e inclusiva. Me entusiasma ser parte de este tipo de iniciativas que fomentan la vinculación academia-industria”.

“El proyecto SostRAEE está avanzando, sin embargo, nos interesa seguir generando alianzas estratégicas con distintos eslabones de la cadena de valor del plástico y accediendo a financiamiento para poder realizar el escalado de este proceso”, afirma la investigadora del CONICET. Y agrega: “SostRAEE no solo es una solución al problema de plásticos RAEE, sino que también es una solución que genera impacto social ofreciendo artículos atractivos en un mercado que demanda cada vez más sostenibilidad, contribuyendo a una economía más circular y justa”.

Yamila V. Vazquez con Peggy Swolinski (Grenoble INP – G-SCOP) y Carole Charbuillet (Instituto de Chambéry – ENSAM).

Recorrido en Francia por centros de investigación y empresas 

Además de recibir un monto de 12 mil euros para el proyecto, el Premio Senior de la 8° edición de la Distinción Franco-Argentina otorgado a Vazquez, incluyó un subsidio para una estadía de vinculación en instituciones francesas como laboratorios, universidades, centros de investigación, polo tecnológico y/o empresa de base tecnológica radicada en Francia que desarrolle temas relacionados al proyecto ganador. 

Dicha estadía se concretó durante la última semana del pasado mes de junio.

Durante su instancia, la investigadora del CONICET tuvo la oportunidad de visitar la embajada de Argentina en Francia y sus autoridades quienes manifestaron su interés y apoyo para generar nuevas alianzas entre los países. Vazquez también fue recibida en la empresa EKOFAB (empresa con amplia trayectoria en el reciclado y valorización de plásticos), donde tuvo la oportunidad de visitar las instalaciones y reunirse con el equipo técnico. 

Asimismo, tuvo la posibilidad de visitar el Laboratorio G-Scop del Instituto Politécnico de Grenoble (Grenoble INP), en la Universidad de Grenoble Alpes, donde fue recibida por un grupo de investigadores que lideran trabajos en áreas afines a su proyecto. 

En la visita pudo conocer sus laboratorios, las diferentes líneas de investigación que llevan adelante, y tener una reunión de intercambio con los diferentes grupos. 

En esta reunión también participaron investigadores del Instituto de Chambéry – Escuela Nacional de Artes y Oficios (ENSAM) quienes trabajan en temas en línea con los de Vazquez.

Yamila V. Vazquez con el equipo de EKOFAB, una empresa francesa con amplia trayectoria en el reciclado y valorización de plásticos.

“La experiencia fue muy enriquecedora tanto a nivel profesional como humano. 

Poder compartir nuestro proyecto y dialogar con actores institucionales, como la Embajada Argentina en Francia, permitió generar vínculos estratégicos que pueden abrir nuevas oportunidades de cooperación internacional. 

El recorrido por EKOFAB me permitió conocer en detalle una experiencia consolidada de valorización de plásticos, con un enfoque técnico y social muy inspirador”, destaca la investigadora del CONICET.

Por otro lado, el encuentro con investigadores del Grenoble INP y del Instituto de Chambéry–ENSAM fueron claves para identificar líneas de trabajo complementarias, intercambiar metodologías y pensar en posibles proyectos colaborativos, afirma Vazquez. 

Y concluye: “Tener acceso directo a sus instalaciones y conocer de cerca cómo abordan problemas similares fue muy valioso. 

Este viaje sin duda amplía la proyección no solo de nuestro proyecto, sino de las líneas de investigación de nuestro grupo, 

Asimismo, reafirma la importancia de trabajar en red para dar respuestas innovadoras a los desafíos ambientales que enfrentamos”.

Referencias bibliográficas:  

Volpin, M., Vazquez, Y. V., & Barbosa, S. E. (2024). Combined valorization of industrial and post-consumer plastic waste. An industrial symbiosis approach. Progress in Rubber, Plastics and Recycling Technology, 14777606241306461.

https://doi.org/10.1177/147776062413064

“Sustainable Use of Plastic e-Waste with Added Value” Y. V. Vazquez, M. Volpin y S. E. Barbosa. En “Conversion of Electronic Waste in to Sustainable Products”, eds. Anish Khan y Mohammad Jawaid. Springer Nature, Singapore, 2022. ISBN: 978-981-19-6540-1, Chapter

https://doi.org/10.1007/978-981-19-6541-8_11

“Reciclado de Plásticos provenientes de Artículos de Eléctrica y Electrónica. Situación Actual y Perspectiva”. Y. V. Vazquez, S. E. Barbosa. En “Los residuos que generamos. Su manejo sustentable, un gran desafío”, ed. Teresa Estela Perez. Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (2019). ISBN: 978-987-4111-24-1.

“Uso Sostenible de Materiales Plásticos Provenientes de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos”. Y. V. Vazquez y S. E. Barbosa. Ambiente en Diálogo (2021), 2, 152-168. ISSN 2718-8914

“Process Window for Direct Recycling of Acrylonitrile-Butadiene-Styrene and High-Impact Polystyrene from Electrical and Electronic Equipment Waste”. Y. V. Vazquez, S. E. Barbosa. Waste Management (2016), 59: 403-408.

https://doi.org/10.1016/j.wasman.2016.10.021

CONICET

inngeniar


jueves, 21 de agosto de 2025

Cáncer de mama Utilizan IA para la detección

 

 El proyecto es liderado por Ernesto Rafael Perez, CPA del CONICET en el QUIBA-NEA. FOTO: CONICET Nordeste

Un proyecto de especialistas del CONICET utiliza Inteligencia Artificial para la detección del cáncer de mama

La plataforma web MammoInsight busca revolucionar el diagnóstico temprano mediante algoritmos avanzados, aliviando la carga de los especialistas y estandarizando la calidad en la evaluación médica

Un equipo de especialistas del CONICET está desarrollando MammoInsight, una plataforma web que utiliza modelos de inteligencia artificial para el análisis de mamografías digitales y la detección temprana del cáncer de mama. 

La iniciativa busca ofrecer una herramienta que aumente la precisión de los diagnósticos, alivie la carga de trabajo del personal de salud y facilite el acceso a evaluaciones de alta calidad.

El proyecto es liderado por Ernesto Rafael Perez, profesional de la Carrera del Personal de Apoyo del CONICET en el Instituto de Química Básica y Aplicada del Nordeste Argentino (IQUIBA-NEA, CONICET – UNNE). 

La propuesta ha sido presentada en distintos concursos y fue finalista en el Premio IA Transformadora 2024 y en Ideatón Salud 2023 de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME).

La plataforma de MammoInsight está diseñada para analizar mamografías automáticamente, generando información clara para asistir a los profesionales de la salud en la toma de decisiones. 

“El objetivo es no solo mejorar la eficiencia, sino que también estandarizar la calidad de la evaluación médica en todos los centros de salud, aumentando las posibilidades de detección temprana y, por lo tanto, mejorando las tasas de supervivencia de los pacientes”, señala el líder del proyecto, Ernesto Rafael Perez. 

Mediante la incorporación de esta herramienta al sistema de salud, se puede aumentar la precisión en los diagnósticos, gracias a algoritmos avanzados que minimizan los errores y ofrecen resultados más confiables. 

De esta manera, se puede lograr automatizar parte del análisis de las mamografías, lo que aliviana la carga de trabajo para el personal de salud y permite centrar la atención en los casos más complejos. 

Además, la plataforma facilita el acceso a una herramienta estandarizada y accesible en cualquier centro de salud, garantizando evaluaciones consistentes y de alta calidad para todas las pacientes. 

El objetivo principal es mejorar las tasas de supervivencia a través de una detección temprana y eficiente.

Los desarrolladores del proyecto también tuvieron en cuenta la protección de la privacidad y la seguridad de los datos médicos. 

“Todos los análisis y procesos están diseñados bajo estrictos estándares de seguridad, garantizando que la información médica de las pacientes esté protegida en todo momento”, señala Pérez y asegura que no se utilizan datos para entrenar los modelos de IA sin el consentimiento explícito de las personas involucradas y que solo los profesionales de la salud autorizados tienen acceso a los resultados. 

Actualmente, el proyecto se encuentra en la fase de pruebas e integración de módulos del sistema. 

El equipo de investigación está desarrollando una base sólida de investigación científica que permite crear algoritmos eficaces e innovadores en salud, modelos de inteligencia artificial funcionales, herramientas predictivas basadas en datos clínicos y aplicaciones. 

La iniciativa cuenta con una infraestructura híbrida segura que combina servidores locales y en la nube, además de dominios registrados y está estableciendo contactos estratégicos a través de la Oficina de Vinculación Tecnológica del CONICET Nordeste

Un componente clave de este desarrollo es el Subconjunto de datos de entrenamiento de MammoInsight para la clasificación de malignidad en mamografías, un dataset crucial para entrenar y validar el modelo de clasificación de malignidad de la plataforma. 

Este conjunto de datos está disponible en el Repositorio Institucional CONICET Digital.

Referencia bibliográfica: 

Perez, Ernesto Rafael; Angelina, Emilio Luis; Peruchena, Nelida Maria; Gómez Chávez, José Leonardo; Conti, German Andrés; Zalazar, Maria Fernanda; Duarte, Darío Jorge Roberto; (2024): Subconjunto de datos de entrenamiento de MammoInsight para la clasificación de malignidad en mamografías. http://hdl.handle.net/11336/236898 .

Por Cecilia Fernández Castañón – CCT Nordeste

CONICET

inngeniar


viernes, 1 de agosto de 2025

Industria del gas y el petróleo Una alianza académico-productiva para brindar soluciones

  

La Red-Consorcio sobre Fluidos en la Industria del Gas y el Petróleo (FIGyP) se encuentra integrada por siete grupos de investigación y desarrollo (I+D) del CONICET y cinco empresas adherentes de la industria del gas y el petróleo

Una alianza académico-productiva para brindar soluciones a la industria del gas y el petróleo

Equipos del CONICET y empresas del sector gasífero-petrolero participan de un espacio de encuentro e intercambio para promover y articular la transferencia de conocimientos y capacidades de la academia al sector productivo.

La Red-Consorcio sobre Fluidos en la Industria del Gas y el Petróleo (FIGyP) se encuentra integrada por siete grupos de investigación y desarrollo (I+D) del CONICET y cinco empresas adherentes de la industria del gas y el petróleo. 

Esta red-consorcio tiene la misión de transformar la realidad científico-técnica de las industrias del gas y petróleo en Argentina, en lo relativo al conocimiento de las propiedades y comportamientos de fluidos, a través de un trabajo conjunto y sinérgico entre el sector científico y el productivo, que responda al desafío que representa el desarrollo de Vaca Muerta para el futuro del país.

“Consideramos que es fundamental poner a trabajar juntos a sectores del ámbito académico argentino y a actores de la industria del gas y el petróleo de nuestro país. 

A partir de haber conocido de cerca experiencias similares en el hemisferio norte, nos pareció que la conformación de un consorcio entre empresas del sector y una red de grupos de investigación del CONICET de distintos puntos del país, con diversas experticias, podía ser una estrategia fértil para lograr ese fin”, explica Martín Cismondi, investigador del CONICET en el Instituto de Investigación y Desarrollo en Ingeniería de Procesos y Química Aplicada (IPQA, CONICET-UNC) y coordinador técnico de FIGyP.

Es importante destacar que se trata de la primera red-consorcio del CONICET. Cabe mencionar también que la Gerencia de Vinculación Tecnológica (GVT) del CONICET tuvo un rol fundamental en su constitución, dado que acompañó todo su proceso de conformación. 

Actualmente continúa participando de la misma con el objetivo de impulsar la articulación publico privada y las actividades de vinculación que surjan de ella.

Entre los antecedentes de ideas y motivaciones que llevaron a la creación de FIGyP se puede mencionar el trabajo realizado por la comisión de la Red de Ingeniería de Procesos y Productos del CONICET durante 2019 (de la que participó Cismondi), en cuyo informe final ya se recomendaba la conformación de consorcios entre empresas e institutos de investigación.

Los institutos en los que desarrollan sus actividades los grupos de I+D del CONICET que forman parte de FIGyP son: Instituto de Investigación y Desarrollo en Ingeniería de Procesos y Química Aplicada (IPQA, CONICET-UNC), Centro de Química Inorgánica (CEQUINOR CONICET-UNLP), el Instituto de Física Enrique Gaviola (IFEG, CONICET-UNC), Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos (IFLYSIB, CONICET-UNLP), Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG, CONICET-UNRN), Planta Piloto de Ingeniería Química (PLAPIQUI, CONICET-UNS), a los que se suma un equipo de la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ). Actualmente, también se está incorporando el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CNEA-CONICET). 

Las empresas adherentes son YPF, Pluspetrol, ESSS, FDC (a Kappa Company) y Transeparation.

Tareas y objetivos del consorcio

La misión de la red-consorcio se articula en torno a cinco objetivos fundamentales: 

1) Proveer un ámbito de encuentro, intercambio y discusión entre diferentes actores interesados en la temática de fluidos en la industria del gas y el petróleo. 

2) Atender demandas del sector productivo. 

3) Aplicar conocimientos y recursos disponibles en la academia a la industria de gas y petróleo. 

4) Fomentar el aporte de nuevos conocimientos científico-tecnológicos en la temática de fluidos, dirigiendo los esfuerzos a las prioridades de la industria de gas y petróleo. 

5) Formar recursos humanos especializados.

“Sabemos que en la academia muchas veces se estudian cuestiones que podrían ser útiles para la industria, pero falta una conexión el ámbito productivo para que estos conocimientos puedan ser aplicados. 

En este sentido, la idea del consorcio es generar un espacio de encuentro entre las necesidades del ámbito productivo y los conocimientos y capacidades que están en el sistema científico argentino”, señala Sergio Bosco, presidente la Red y representante de YPF en el Consejo Técnico.

Bosco y Cismondi se conocieron en Y-TEC, la empresa de base tecnológica para la industria energética creada por el CONICET e YPF, donde el investigador del CONICET trabajó entre 2018 y 2020. 

Ya durante la pandemia, iniciaron una serie de reuniones informales por video llamada entre grupos académicos de diferentes puntos del país y actores de la industria del gas y el petróleo. 

De acuerdo con Bosco y Cismondi, esos encuentros fueron la semilla de lo que se terminó institucionalizando como red-consorcio en 2024, con la colaboración de GVT del CONICET

En noviembre de 2021, tuvo lugar, de manera virtual, el primer encuentro anual; situación que se repitió al año siguiente. 

En 2024, en la ciudad de Córdoba, se produjo el primer encuentro presencial de los integrantes de la red.

“Quienes participamos de este consorcio desde el lado de la industria, sabemos que hay problemas complejos que representan puntos huecos del conocimiento en el área de fluidos, vinculados a cuestiones de ciencia básica, respecto de los cuales, una mirada alternativa a la nuestra podría aportar soluciones que no son fáciles de descubrir. 

La idea del consorcio es poder exponerlos a especialistas del mundo académico, para que los científicos se pongan a pensar, con nuestro aporte y nuestra guía, cómo resolverlos”, afirma Bosco.

El beneficio que obtienen las empresas que adhieren a la red-consorcio está vinculado, en primer lugar, al acceso directo a una red de grupos de I+D del CONICET, que son referentes en distintas especialidades vinculadas a la temática de fluidos. 

En este sentido, tienen, por ejemplo, la posibilidad de proponer y orientar desarrollos o proyectos de investigación, así como de enviar muestras para análisis. 

Además, entre otras cosas, tienen acceso prioritario a manuscritos de publicaciones y tesis, al newsletter del consorcio y a los informes de avance de los proyectos.

Por su parte, los grupos de investigación que integran la red tienen la oportunidad de reorientar líneas de trabajo básicas y aplicadas con el objetivo de responder a necesidades o desafíos concretos de la industria. 

Esto les permitirá, a su vez, fortalecer capacidades y ampliar oferta de servicios y, de esta forma, captar “clientes” para financiar proyectos.

Líneas de trabajo

En esta primera etapa, Bosco y Cismondi, junto al resto del Consejo Técnico de la FIGyP, buscan articular el trabajo del consorcio en torno a cinco grandes líneas, que desde las empresas se han identificado como problemáticas para la industria. 

Estas líneas de trabajo son: aseguramiento de flujo, moléculas complejas, inyección de gas para recuperación mejorada, simulación composicional y el confinamiento de fluidos.

Para concluir, Cismondi destaca que el objetivo del consorcio no es solo abocarse a un desarrollo puntual o a una serie de desarrollos puntuales, sino, generar espacios para el desarrollo de conocimientos y capacidades que permitan brindar nuevas soluciones a problemáticas de la industria. 

“Se trataría de una asistencia técnica especializada que puede tomar distintas formas, como, por ejemplo, el desarrollo de softwares o la realización de estudios de laboratorio”, señala el investigador.

Por Miguel Faigón

CONICET

inngeniar


Premio Fundación ByB 2025 para especialistas del CONICET en Bioquímica y Biología Molecular

 

 Premio Fundación Bunge y Born 2025 para especialistas del CONICET en Bioquímica y Biología Molecular. Fuente: Fundación Bunge y Born.

Premio Fundación Bunge y Born 2025 para especialistas del CONICET en Bioquímica y Biología Molecular

Por su trayectoria y labor científica, el Premio se otorgó a Alberto Kornblihtt y el Premio Estímulo a María Laura Mascotti.

El Premio Fundación Bunge y Born se entrega ininterrumpidamente desde 1964, siendo uno de los reconocimientos más importantes del ámbito científico nacional, tanto por el prestigio del jurado y de los premiados, como por su magnitud. 

Destaca la trayectoria y los aportes de destacados científicos argentinos

El Premio Estímulo, en tanto, resalta a los investigadores jóvenes más destacados en su disciplina y se entrega desde 2001.

Este año, el especialista en el campo de la biología molecular, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE, CONICET-UBA), Alberto Kornblihtt recibió el Premio Fundación Bunge y Born 2025. 

El jurado destacó que Kornblihtt “es un investigador excepcional como biólogo molecular, reconocido mundialmente por sus estudios. 

Sus contribuciones, que investigan algunos de los aspectos fundamentales de los seres vivos, se caracterizan por la originalidad y creatividad de los enfoques, además de su rigor científico”. 

Además, la investigadora del Consejo en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM, CONICET-UNCUYO), María Laura Mascotti. recibió el Premio Estímulo.

La Bioquímica y Biología Molecular son disciplinas emparentadas que estudian los procesos químicos y moleculares fundamentales para la vida, incluyendo la estructura, función e interacción de biomoléculas como proteínas, lípidos, carbohidratos y ácidos nucleicos, así como las rutas metabólicas que sustentan el funcionamiento celular.

Además, analizan cómo se replica, transcribe y traduce en proteínas la información genética contenida en el ADN , y cómo se regula esta expresión génica. 

En conjunto, permiten entender los mecanismos moleculares que controlan la actividad celular, y son clave para el avance de la medicina, la genética, la biotecnología y otras ciencias de la vida.

El investigador Alberto Kornblihtt cuenta con una destacada trayectoria internacional como biólogo molecular. Su equipo investiga la regulación del splicing alternativo del ARN mensajero, el mecanismo celular que permite a cada gen dar la orden para fabricar más de un tipo de proteína. 

Ha descubierto mecanismos celulares que integran el splicing alternativo a otros fenómenos que regulan la expresión de los genes humanos, tales como la transcripción y la epigenética, los cuales tienen importancia en la comprensión de cómo funcionan las células y en la cura de enfermedades.

Por su parte, la científica María Laura Mascotti se desempeña en el campo de la bioquímica evolutiva y su principal objetivo de estudio es descifrar el origen y la diversificación funcional de las enzimas involucradas en procesos de óxido-reducción, con el objetivo biotecnológico final de proyectarlas a procesos biotecnológicos de vanguardia. 

“La Dra. María Laura Mascotti es una investigadora sobresaliente, que combina liderazgo científico con compromiso institucional. 

Su trabajo abarca herramientas informáticas y análisis de genomas, filogenia computacional y cinética enzimática de alto nivel. 

Es una referente en el estudio de la evolución de enzimas: sus trabajos pueden tener impacto notorio en química verde, síntesis de compuestos específicos y salud humana. 

Se destaca particularmente su labor de alto nivel en el interior del país. 

Su trayectoria la destaca como una científica muy promisoria”, sostuvo el jurado.

El jurado

La Fundación Bunge y Born conforma cada año un Comité de Selección y un Jurado, integrado por destacados científicos nacionales e internacionales, para definir a los premiados en cada categoría. 

El comité elabora una terna de candidatos para cada categoría, a partir de las cuales el Jurado escoge a los ganadores, quienes se destacan indiscutiblemente en esa rama científica en el país. 

Es importante destacar que, tanto los premiados como el resto de la comunidad científica, desconocen quienes compiten por el premio.

En 2025, el jurado estuvo presidido por la Dra. Raquel Chan, del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL) y Premio Fundación Bunge y Born 2023, y conformado por los siguientes científicos: Carlos Lanusse, del Centro de Investigación Veterinaria de Tandil (CIVETAN) y Premio Fundación Bunge y Born 2011; Néstor Carrillo, del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), Paula Casati, del Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (CEFOBI); Mirtha Flawiá, del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular “Dr. Héctor N Torres” (INGEBI), Silvio Gutkind, de UC San Diego (EE.UU.), Raúl Mostoslavsky, de Harvard Medical School (EE.UU.), Gabriel Rabinovich, del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) y Premio Fundación Bunge y Born 2014; Manuel Serrano, de Altos Labs (EE.UU.); y Matías Zurbriggen, de la Universidad de Dusserdolf (Alemania).

El Comité de Selección estuvo presidido por Eduardo Ceccarelli, (IBR – CONICET – UNR) y conformado por los siguientes científicos: Damasia Becú (IBYME), María Elena Avale (INGEBI), Julio Caramelo (Instituto Leloir), Juan Carlos Díaz Ricci (INSIBIO), Mario Feldman (WU in St. Louis), Vanesa Gottifredi (Instituto Leloir), Mario Guido (CIQUIBIC), Mariana Maccioni (CIBICI), Ricardo Masuelli (IBAM), Adalí Pecci (IFIBYNE), Viviana Rapisarda (INSIBIO), Juan Pablo Rossi (IQUIFIB), Gabriela Salvador (INIBIB), Alejandro Schijman (INGEBI), Antonio Uttaro (IBR) y Sandra Verstraeten (IQUIFIB).

Fuente: Fundación Bunge y Born.

CONICET

inngeniar


domingo, 27 de julio de 2025

Levadura probiótica Alianza público privada para transferir con impacto en las industrias alimentaria y agropecuaria

  

Autoridades del CONICET, de la UNLP y de la empresa Beneficial Germs junto a los investigadores que desarrollaron la tecnología.

Alianza público privada para transferir una levadura probiótica con impacto en las industrias alimentaria y agropecuaria

El CONICET y la UNLP firmaron un convenio de licencia de tecnología con la empresa Beneficial Germs. 

El acuerdo promueve desarrollos científicos con aplicación productiva.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) firmaron un convenio de licencia tecnológica con la empresa Beneficial Germs S.A. para la transferencia de la levadura probiótica Kluyveromyces marxianus CIDCA 9121, desarrollada por investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA, CONICET-UNLP-Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires), el Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP, CONICET-UNLP) y el Centro de Investigación en Fermentaciones Industriales (CINDEFI, CONICET-UNLP).

El campo de aplicación de esta tecnología abarca ingredientes alimentarios, suplementos y coadyuvantes tecnológicos tanto para consumo humano como animal. 

La empresa licenciataria, Beneficial Germs S.A., se compromete a escalar la producción, gestionar el registro ante organismos regulatorios, y comenzar la comercialización en Argentina dentro de los próximos dos años. 

La Gerencia de Vinculación Tecnológica del CONICET cumplió un rol clave en la estructuración y concreción del convenio, articulando las capacidades científicas de los grupos de investigación con las necesidades del sector productivo.

De izq. a der.: el presidente de Beneficial Germs Germán Cairó; el titular del CONICET Daniel Salamone y el director de Vinculación Tecnológica de la UNLP Juan Pedro Brandi.

Durante la firma, el presidente del CONICET Daniel Salamone, destacó el trabajo llevado adelante por los investigadores, la importancia de la vinculación tecnológica y la transferencia de tecnologías, y sostuvo: 

“Este acuerdo es un hito en la consolidación de vínculos estratégicos entre el sistema científico-tecnológico y el sector productivo. 

Permite avanzar en el escalado industrial y la comercialización de una tecnología con alto potencial de impacto en la salud humana y animal”.

La levadura probiótica K. marxianus CIDCA 9121 posee propiedades validadas in vitro e in vivo que contribuyen a la salud gastrointestinal. 

Se produce a partir de permeado de lactosuero, un subproducto de la industria láctea, lo que representa una solución innovadora y sustentable para su valorización. 

La tecnología incluye tanto el know-how asociado al proceso de fermentación y formulación como una patente presentada en Argentina y Brasil.

En tanto, el presidente de Beneficial Germs S.A., Germán Cairó, resaltó la expertise de los científicos y de su equipo de trabajo, y expresó: 

“Para nosotros como PYME argentina resultó muy beneficioso este convenio público-privado ya que muchas instancias de investigación y desarrollo en una empresa biotecnológica son difíciles de transitar y en esta asociación se potencian los distintos rasgos del ámbito científico y del sector privado para obtener un producto que pueda salir al mercado”.

Beneficial Germs S.A. es una empresa argentina con sede en Moreno, provincia de Buenos Aires, orientada a la innovación en biotecnología aplicada a la nutrición animal y humana.

A su turno, el director de Vinculación Tecnológica de la UNLP, Juan Pedro Brandi, expresó: 

“Es un ejemplo virtuoso porque vincula equipos de investigación con fuerte vocación transferencista, una empresa que tuvo la sensibilidad y el entendimiento para poder trabajar conjuntamente y además en conjunto con el CCT del área territorial del CONICET, así que es un caso que nos sirve para aprender a todos y comunicar las posibilidades de transferencias que tiene la potencia de la ciencia argentina”.



El acuerdo refuerza la articulación público-privada y promueve los desarrollos científicos con aplicación productiva

Tecnología basada en una cepa probiótica

“Los probióticos ejercen diversos efectos beneficiosos sobre el consumidor. 

Al llegar vivos al intestino compiten por recursos con microorganismos potencialmente dañinos. 

Algunos probióticos estimulan la inmunidad intestinal y contribuyen al buen funcionamiento de la mucosa que se traduce en una mejor absorción de nutrientes”, explica Graciela Garrote, bioquímica e investigadora del CONICET perteneciente al CIDCA.

La idea es incorporar la tecnología basada en la cepa probiótica K. marxianus CIDCA 9121 para suplementar la alimentación de cerdos y aves de corral. 

“En la producción animal se utilizan una gran cantidad de antibióticos para favorecer el crecimiento en distintas etapas los cuales son vertidos al medio ambiente propagando la resistencia antimicrobiana. 

Esto último impacta negativamente en la salud humana, amenazando la eficiencia de los antibióticos de uso terapéutico existentes”, afirma por su parte Martín Rumbo, bioquímico, investigador del CONICET y director del IIFP.

En esa línea, Sebastian Cavalitto, bioquímico, investigador del CONICET y director del CINDEFI, destaca: 

“Hemos probado en forma experimental que el uso de K. marxianus CIDCA 9121 constituye una alternativa al empleo de antibióticos como promotores de crecimiento durante la cría, abriendo interesantes campos de aplicación de esta tecnología. 

En definitiva, esta tecnología contribuye al uso racional de antibióticos mejorando la salud humana y animal”. 

Garrote, Cavalitto y Rumbo desarrollaron esta tecnología con María Dolores Pendón, becaria posdoctoral del CONICET en el CIDCA.

Esta alianza público-privada refuerza el compromiso del CONICET con la transferencia de conocimiento y la generación de valor agregado, promoviendo una ciencia al servicio del desarrollo productivo y la mejora de la calidad de vida.

El vicepresidente de Asuntos Tecnológicos del CONICET, Alberto Baruj, junto a representantes de la empresa Beneficial Germs y la becaria María Dolores Pendón.

La rúbrica del convenio contó con la participación del vicepresidente de Asuntos de Tecnológicos Alberto Baruj; el gerente de Vinculación Tecnológica del Consejo Tomás Mazzieri junto a parte de su equipo, el director del Centro Científico Tecnológico (CCT) CONICET La Plata Gonzalo Veiga, los investigadores que desarrollaron la tecnología y representantes de la empresa.

CONICET

inngeniar


martes, 8 de julio de 2025

Expertos en “microfluídica” asesoran en el diseño de fármacos de última generación

 

 Claudio Berli, líder del proyecto. Foto: CONICET

Un equipo de científicos expertos en “microfluídica” que asesoran en el diseño de fármacos de última generación

Desde hace casi diez años, el INTEC asiste con sus conocimientos a la industria farmacéutica.

¿Es posible que los experimentos que se realizan para diseñar nuevos fármacos no se testeen en animales ni en seres humanos sino en pequeños chips? 

¿Es posible que los fármacos estén diseñados para llegar a una parte puntual del cuerpo y actúen sin esparcirse por todo el organismo? 

¿Es posible que una persona no deba trasladarse hasta un laboratorio para saber si tiene tal o cual enfermedad, y que, a través de un dispositivo, en su propia casa, pueda medir los valores de su organismo? 

Todos esos son algunos de los últimos desafíos de la medicina y la industria farmacéutica. 

Y existe una disciplina científica a través de la cual está obteniendo respuestas positivas. 

Se llama “microfluídica”. 

Tiene la llave para hacer realidad todos esos escenarios, a través de la manipulación de fluidos en una escala similar al diámetro de un cabello. 

Un área que domina, especialmente, un equipo de científicos en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC) liderados por el bioquímico del CONICET Claudio Berli, y que desde hace casi una década brinda este tipo de servicios a la industria farmacéutica..

“Hace treinta años, una computadora era del tamaño de una habitación y hoy son del tamaño de un reloj o de un chip. 

La microfluídica tiene la misma lógica, aplicada a los laboratorios: reacciones que antes se hacían a gran escala, ahora se condensan en diminutos chips. 

Lo que antes hacían un montón de operarios, en una mesada enorme y con varios instrumentos, ahora requiere de una plataforma con microcanales para conducir los fluidos a una cámara de reacción y poder hacerla ahí mismo. 

Se trata de manipular fluidos en una escala muy pequeñita, en tamaños submilimétricos o micrométricos. 

Y, aunque suene sencillo, es todo un arte”, señala Berli, que además de ser científico del CONICET dirige el INTEC, y se especializó desde los inicios de su carrera en esta área promisoria. 

“Los microfluídos no se pueden manipular con una pipeta o una cucharita”, explica.

Tal como explica Berli, la industria farmacéutica demanda cada vez más servicios de microtecnología, aunque en el país aún no haya demasiado desarrollo de esta disciplina. 

“Son técnicas de punta en Europa y Estados Unidos. 

“El censo biotecnológico y nanotecnológico realizado en 2023 mostró que en nuestro país hay más de 300 empresas que utilizan bio y nanotecnología para provisión de productos y servicios. 

De hecho, hay más 140 plantas de producción en el país, y seguramente la mayoría de ellas necesita microfluídica para sus procesos, pero todavía no hay tantos laboratorios que puedan asistir a esa enorme necesidad de la industria. 

Por ello el sector trabaja con una altísima vinculación con el CONICET

A través de servicios como los que brindamos nosotros, el país comienza a acoplarse a esta tendencia”.

Alcides Nicastro, director del área de I+D de la empresa Lipomize S.R.L

Un mundo de aplicaciones

Una de las principales aplicaciones de la nano y microfluídica fue la que se expandió durante la pandemia del COVID-19: los llamados “órganos de chip” para probar nuevos fármacos. 

“Antes del coronavirus, cada vez que se hacía un testeo de una droga o el monitoreo de un principio activo, se usaban animales, conejos, ratones. 

Gracias a la técnica del cultivo de células y de órganos en microdispositivos, se puede reemplazar lo que antes se hacía con animales, en chips diminutos. 

De esa forma, durante la pandemia, se pudieron testear de manera muy acelerada drogas antivirales. 

En cuarenta días se logró obtener resultados que normalmente llevan muchos años de desarrollo”, explica Berli.

Otra de las aplicaciones más extendidas de la microfluídica se da en los nuevos dispositivos de diagnóstico. 

“Para diagnosticar enfermedades como el Chagas o la tuberculosis, en vez de sacar sangre y que la muestra vaya al laboratorio, es posible que el laboratorio vaya al paciente. 

Eso ocurre gracias a una técnica miniaturizada y transportable. 

Las empresas, gracias a la microfluídica, desarrollan esta pequeña aparatología para resolver el problema”, dice Berli. 

“Ahora estamos trabajando, por ejemplo, en el prototipo de un dispositivo para detectar tuberculosis humana, una patología que por la falta de diagnóstico está creciendo, cuando debería disminuir. 

Las técnicas para detectar la tuberculosis son muy antiguas, demoran mucho y complican la situación. 

Las técnicas modernas, que aconseja la OMS, no se pueden importar porque son muy caras, pero lo que estamos desarrollando podría ser una solución. 

Está funcionando muy bien, pero todavía en manos de profesionales. 

Con mayores niveles de desarrollo, esta tecnología funcionaría de manera análoga a los tests de embarazo, que en pocos minutos dan un resultado confiable sin necesidad de trasladarse a un laboratorio”.

Otro de los prototipos que están diseñando, junto a una empresa santafesina, es el de un dispositivo que permita medir el nivel de colesterol en sangre desde el hogar, similar al que utilizan para detectar glucosa en el caso de las personas diabéticas. 

“Es parte de este cambio de paradigma de que no sea el paciente el que se traslada, sino que el laboratorio se traslade a la casa. Una empresa dedicada al diagnóstico clínico nos planteó ese problema, y nosotros los estamos asesorando para ver cómo pueden hacerlo”, adelanta Berli

Además de todas estas aplicaciones, la demanda más fuerte que están teniendo por parte del sector farmacéutico es la de aplicar la microfluídica a la generación de drogas de última generación. 

“Si uno quiere generar una partícula que sea del tamaño de un glóbulo rojo, por ejemplo, la técnica tradicional consiste en triturar una parte grande de material hasta lograr las partículas pequeñas. 

Esa técnica requiere mucha energía: cuanto más chiquita sea la partícula que se quiere obtener, más energía se utiliza. 

En cambio, gracias la microfluídica, el abordaje puede ser al revés: se pueden fabricar las partículas de a una, con técnicas de muy baja energía y alto control del tamaño. 

Se pueden generar micropartículas con algo similar a un diminuto gotero: una aguja que tira gotitas diminutas de un material que sirve para encapsular una droga. 

Se hacen gotitas de un gel y se obtienen luego micropartículas que transportan la droga”, explica Berli.

Este procedimiento es el que desde 2016 realizan a través de un convenio con Lipomize S.R.L.: una empresa de productos farmacéuticos, nutracéuticos y dermocosméticos que basa toda su producción en micro y nanotecnología. 

“Son fármacos de última generación, que no van solos en una pastilla, sino que van encapsulados en partículas de un tamaño muy preciso, con una cobertura muy precisa, para actuar en el lugar adecuado. 

Y se apunta a una nueva generación de formulaciones que solo actúan en un lugar definido y no en el resto del organismo, siendo menos tóxicas para el paciente”, advierte el científico. 

“Ya logramos la generación microfluídica de dos o tres formulaciones, pero ahora el desafío es el escalado: al ser algo tan pequeño, uno no puede producir mucho. 

Digamos que ahora podemos producir mililitros por hora, mientras que la empresa en la planta necesita producir litros por hora para satisfacer las buenas prácticas de manufactura. 

Lo que estamos diseñando entonces son prototipos de microfabricación para ver cómo obtener un volumen mayor”, adelanta el investigador.

Alcides Nicastro, uno de los socios-gerentes y director del área de I+D de la empresa Lipomize S.R.L., señala: 

“En el área de I+D de Lipomize nos asociamos al INTEC y desarrollamos métodos de producción de nanopartículas, liposomas y demás con un nuevo paradigma de micro y nanofluídica. 

El INTEC es un instituto experto en el tema, con una mirada fuerte hacia la tecnología y la transferencia que para nosotros es fundamental: miran lo que nosotros, desde la industria farmacéutica, necesitamos que miren. 

Entienden lo que requerimos y piensan cómo obtenerlo a través de transferencia tecnológica. 

Es un círculo virtuoso: la industria farmacéutica debe expandir y usar nuevas formulaciones para competir a escala internacional y para eso requiere vincularse con la estructura científico tecnológica. 

Y los científicos deben lograr comprender los requerimientos de la industria farmacéutica y optimizar los tiempos para poder dar respuestas. 

Los científicos del INTEC comprenden eso a la perfección”, asegura Nicastro.

Por Cintia Kemelmajer 

CONICET

inngeniar