viernes, 30 de mayo de 2025

Vacas Previenen la mortalidad Una técnica desarrollada por el CONICET y una empresa internacional

 

 Lorena Rossini, CPA del CONICET en el INTEC y responsable del servicio brindado a Rock River Laboratory

Una técnica desarrollada por el CONICET y una empresa internacional que previene la mortalidad de las vacas

El INTEC brinda servicios a RockRiver Laboratory para identificar que la dosis de antibiótico que llevan las muestras de alimento balanceado sea la correcta

La Monensina es un antibiótico que se les suministra principalmente a las vacas por varias razones: evita, por ejemplo, que sufran acidez (algo muy común por el tipo de alimentación que se les da basada en granos), previene el empaste cuando pastorean alfalfa y mejora significativamente lo que se conoce como “performance productiva”, es decir que las lleva a su máximo potencial para producir tanto leche como carne. 

Se suministra adicionándolo en el alimento balanceado y si bien es uno de los aditivos más utilizados a nivel mundial, su uso conlleva un peligro: la dosis letal está muy cerca de la terapéutica. 

Eso significa que un pequeño error de cálculo puede derivar en la muerte de cientos de animales y en pérdidas económicas millonarias para el sector agropecuario. 

“Lo que nosotros hacemos es un poco detectivesco -explica la científica del CONICET en el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria QuímicaLorena Rossini-

Buscamos que la dosis de Monensina sea la correcta. 

Que haya ausencia cuando sea necesario y que no haya sobredosificación en las muestras de alimento balanceado que nos llegan, para que no se muera ningún animal”.

El trabajo de Rossini surgió en diciembre de 2024 a raíz de una consulta de Leandro Mohamad, responsable en Argentina de RockRiver, un laboratorio de análisis agropecuarios que forma parte de una red global de laboratorios con sede en Estados Unidos. 

Mohamad se acercó al INTEC porque había una demanda desatendida en su rubro: cuando recibía muestras de alimento balanceado para supervisar el grado de Monensina, un tema especialmente sensible para la industria, las derivaba al único laboratorio de análisis clínicos que hacía ese estudio en Argentina, que le brindaban los resultados en un lapso de al menos un mes. Mohamad le planteó a Rossini, una integrante de la Carrera del Personal de Apoyo (CPA) del CONICET especializada en cromatografía, si podía lograr resultados fiables en un tiempo menor.

La cromatografía era la herramienta perfecta: una técnica que permite separar los componentes de una muestra e identificar si se encuentran en alta, baja o nula concentración. 

El proceso se podía realizar porque el INTEC cuenta con varios equipos de cromatografía en su sede, y desde hace años las usa para caracterizar muestras relacionadas con cuestiones de medioambiente, agua, plaguicidas y otros usos. 

“Usar un cromatógrafo es todo un arte –explica Rossini-. 

En este caso, usamos un cromatógrafo que se llama HLPC (por su nombre en inglés, High Performance Liquid Chromatography). 

Para el análisis de las muestras solidas de alimentos era necesario extraer el activo con un líquido que sea compatible con el sistema de cromatografía, esto lo logramos gracias a todo un tratamiento previo de la muestra. 

Con una extracción con solvente, seguido de una centrifugación y filtración, la muestra se inyectó al cromatógrafo. 

Pudimos separar, identificar y cuantificar la Monensina en quince minutos”. 

Actualmente, la técnica está puesta a punto y el INTEC brinda este Servicio Tecnológico de Alta Complejidad (STAN), conresultados confiables del nivel de Monensina de una muestra por comparación con estándares, en un lapso de entre uno y tres días.

Muestras de alimento balanceado para vacas con las que trabajan en el INTEC.

“Yo estoy fascinado con la posibilidad que me dio INTEC de escucharme, entender lo que necesita el productor agropecuario y la industria. 

Estoy eufórico con lo que pudimos lograr”, dice Leandro Mohamad. 

“Gracias a la colaboración con el INTEC logramos cubrir una demanda que no estaba cubierta en tiempo y forma en Argentina y tener un servicio que es muy bueno, y que si es urgente permite tener el resultado hasta en un solo día. 

Hace algunas semanas atrás, por ejemplo, nos remitieron las muestras de dos caballos de carrera que habían fallecido en Misiones, por presunta contaminación en el alimento. 

A través de esta técnica, pudimos determinar que no fue el alimento lo que los mató. 

Se pueden esclarecer incluso casos así”.

Por su parte, Rossini señala que “pudimos resolver esta necesidad que ellos tenían y darle seguridad a la industria. 

La dinámica se dio super bien y fue enriquecedora para todos, científicos y empresarios. 

Todas las semanas estamos recibiendo al menos tres muestras de plantas de alimento balanceado. 

A partir de los resultados exitosos, hasta nos contactó una empresa privada que quiere hacer ensayos de estabilidad a largo plazo de una droga antibiótica llamada salinomicina, para utilizarla en formulados veterinarios. 

Es decir que tenemos trabajo por delante por al menos dos años. 

Todo esto me reconforta como científica, porque siento que estoy ayudando y cumpliendo un rol útil para una industria muy importante”.

Por Cintia Kemelmajer

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jueves, 24 de abril de 2025

Plataforma tecnológica nueva de análisis químico con alto impacto en varios sectores de desarrollo

  

Este avance tecnológico resulta fundamental en áreas como el control de calidad de alimentos y bebidas, la producción de fármacos, el análisis forense y actividades vinculadas a la minería, entre otras. Foto: CONICET

Nueva plataforma tecnológica de análisis químico con alto impacto en varios sectores de desarrollo

El flamante equipamiento instalado en un instituto de doble dependencia CONICET–UNCUYO fortalecerá las capacidades de investigación científica y tecnológica, y ofrecerá servicios especializados a empresas y sectores productivos estratégicos de la provincia de Mendoza, como control de calidad de alimentos y bebidas, la producción de fármacos y la fabricación de materiales metalúrgicos, entre otros.

El Laboratorio de Química Analítica para Investigación y Desarrollo (QUIANID) del Instituto Interdisciplinario de Ciencias Básicas (ICB, CONICET-UNCUYO) cuenta con una nueva Plataforma de Análisis Multielemental e Imágenes Químicas de Alta Sensibilidad (AMIQAS)

De esta manera se incorpora tecnología de vanguardia para el análisis multielemental rápido y de alta sensibilidad. 

Dicha plataforma permite determinar el tipo y la concentración de diversos elementos químicos, entre ellos metales pesados, tierras raras y elementos tóxicos —como arsénico, mercurio, plomo y cadmio—, así como otros considerados esenciales para la vida, como calcio, magnesio, hierro, cobre, cinc e yodo.

Nueva plataforma tecnológica de análisis químico con alto impacto en varios sectores de desarrollo. Foto: CONICET Mendoza.

Este avance tecnológico resulta fundamental en áreas como el control de calidad de alimentos y bebidas, la producción de fármacos, preservación ambiental, la fabricación de materiales metalúrgicos, el análisis forense y actividades vinculadas a la minería. 

Así, la plataforma AMIQAS se consolida como un recurso estratégico para diversos ámbitos de aplicación, gracias a un conjunto de herramientas analíticas comparables con las utilizadas en los países más desarrollados del mundo.

“Contar con este equipo es sumamente importante ya que permitirá brindar servicios altamente especializados tanto al sistema científico como al sector socio productivo. 

Para el CCT que los institutos cuenten con equipamiento de vanguardia es fundamental ya que esto permite hacer mejores investigaciones e incrementar la vinculación con el sector privado”, manifestó la directora del CONICET Mendoza, Andrea Pattini.

Nueva plataforma tecnológica de análisis químico con alto impacto en varios sectores de desarrollo. Foto: CONICET Mendoza.

En referencia al equipo, el especialista en química analítica y director del ICB, el investigador del CONICET Rodolfo Wuilloud, explicó: 

“La plataforma consta de un espectrómetro masas con fuente de plasma de acoplamiento inductivo (ICP-MS) de la marca AGILENT y modelo 8900 ICP-QQQ de Triple Cuadrupolo, un cromatógrafo de líquidos de alta resolución (HPLC-DAD/FL) también de la marca AGILENT y modelo Infinity II 1260, y un sistema de ablación láser (LA) acoplable al equipo ICP-MS que además incluye un espectrómetro de emisión atómica de ruptura inducida por láser (LIBS) de la marca APPLIED SPECTRA y modelo J200 Tandem”.

A su vez, la rectora de la UNCUYO, Esther Sánchez, señaló: 

“Realmente es un avance muy importante contar con este equipamiento, que es uno de los más avanzados, para resolver temas concretos de la sociedad. 

Además, se destaca la unión de las instituciones para hacer que esto sea realidad. 

Los científicos que tenemos son de una formación de excelencia y el uso de estos equipamientos va a ser realmente muy fructífero: desde el punto de vista productivo, para la provincia; desde el punto de vista científico, por lo que se puede avanzar, aprender y formar; y obviamente desde el punto de vista académico que es lo más importante para nosotros”.

Autoridades del CONICET Mendoza, la FCEN y la UNCUYO. Foto: CONICET Mendoza.

Todo este equipamiento puede emplearse solo o combinado, lo cual genera al menos seis técnicas analíticas de frontera que permiten la determinación de múltiples elementos químicos en forma rápida y simultánea en una muestra y el estudio de los diversos compuestos que contienen un elemento químico específico y que determinan sus efectos tóxicos o esenciales en los seres vivos. 

Otro aspecto importante de destacar sobre AMIQAS es su capacidad para el análisis multielemental e isotópico directo desde muestras sólidas gracias a las tecnologías LA y LIBS acopladas a ICP-MS, con las que también es posible construir mapas de distribución de los elementos químicos presentes en rocas, aleaciones, plantas, huesos, granos, tejidos y muchos otros materiales relevantes. 

La técnica LIBS, mediante láseres, permite realizar análisis rápidos no destructivos, especialmente adecuados para aplicaciones ambientales, industriales, forenses, de la arqueometría y las ciencias del patrimonio cultural (conservación y restauración). 

Actualmente, es la tecnología utilizada por la NASA en las sondas de exploración que envía a Marte para el análisis de rocas y suelo.

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martes, 22 de abril de 2025

Apósitos de uso tópico Tecnología de impresión 3D para la Leishmaniasis

 

Autoridades del CONICET, del Ministerio de Salud Pública de Salta, de la UNSa, e equipo de trabajo del INIQUI y el IPE (CONICET).

Se avanza en el diseño de apósitos de uso tópico mediante la tecnología de impresión 3D para la Leishmaniasis

El proyecto será desarrollado de manera conjunta por el CONICET a través de los Institutos de Investigaciones para la Industria Química y de Patología Experimental Dr. Miguel Ángel Basombrío —ambos de doble dependencia con la Universidad Nacional de Salta— y el Ministerio de Salud Pública de la Provincia de Salta.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), a través del área de Vinculación Tecnológica a cargo de Daniel Romero (CONICET Salta Jujuy), el Ministerio de Salud Pública de Salta, representado por su Ministro Federico Mangione, junto a la Universidad Nacional de Salta (UNSa), el Instituto de Patología Experimental Dr. Miguel Ángel Basombrío (IPE, CONICET- UNSa) y el Instituto de Investigaciones para la Industria Química (INIQUI, CONICET- UNSa), firmaron un convenio de I+D con el objetivo de llevar a cabo el diseño y desarrollo de apósitos de uso tópico mediante la tecnología de impresión 3D y geles utilizando materiales termo sensibles, para el tratamiento de leishmaniasis.

Cabe destacar que para desarrollar las actividades que propone el proyecto, se estableció un equipo de trabajo integrado por investigadores, becarios y personal de apoyo del IPE y del INIQUI dedicados a mejorar la calidad de vida, la salud y las enfermedades desatendidas de la población y específicamente del territorio.

“Este convenio de investigación y desarrollo (I+D), se pondrá en marcha gracias al innovador proyecto gestionado por científicos y científicas del CONICET, y será destinado al diseño y fabricación de apósitos terapéuticos para el tratamiento de la leishmaniasis cutánea, una enfermedad tropical que afecta a miles de personas en regiones vulnerables del país”, explicaron quienes tomaron la palabra en el acto, y especialistas del grupo de trabajo.

Durante la firma del Convenio, realizada en la UNSa, se hicieron presentes el director del CONICET Salta Jujuy Raúl Becchio; el rector de la UNSa Daniel Hoyos, el director del IPE Diego Marco, la directora del INIQUI Mónica Farfán, el representante de RRII de la Provincia de Salta Julio San Millan y la secretaria de Cooperación Técnica y RRII y de la UNSa, Carolina Romano.

Sobre la innovación que propone el proyecto

La iniciativa busca desarrollar apósitos de uso tópico mediante impresión 3D y materiales gelificados termo sensibles, que permitan la liberación localizada de fármacos leishmanicidas directamente sobre las lesiones cutáneas provocadas por el parásito Leishmania.

Actualmente, la leishmaniasis cutánea carece de tratamientos específicos aprobados. 

Los fármacos disponibles, como los antimoniales pentavalentes, son invasivos, costosos y presentan efectos secundarios considerables. 

Además, su aplicación requiere personal capacitado, lo que dificulta su implementación en zonas rurales o de difícil acceso.

Frente a este panorama, los apósitos impresos en 3D se presentan como una alternativa terapéutica innovadora, segura y accesible. Estas formulaciones tópicas permitirán un tratamiento localizado, menos invasivo y de más fácil aplicación, lo que podría mejorar la adherencia de los pacientes, reducir complicaciones y evitar cicatrices permanentes, además de contribuir a una mejor calidad de vida para las personas afectadas.

La leishmaniasis, una enfermedad desatendida

Actualmente, la leishmaniasis cutánea carece de un tratamiento específico aprobado, lo que representa un desafío crítico para los sistemas de salud en las regiones afectadas. 

Los tratamientos existentes, como el uso de antimoniales pentavalentes, aunque eficaces, son invasivos, costosos y conllevan un riesgo significativo de efectos secundarios. 

Además, estos medicamentos requieren administración intramuscular o intravenosa por parte de personal capacitado, lo que limita su disponibilidad y accesibilidad, especialmente en áreas rurales y de bajos recursos.

La falta de un tratamiento específico y menos invasivo para la leishmaniasis cutánea no

solo agrava la carga de la enfermedad, sino que también aumenta el riesgo de

complicaciones, como la aparición de cicatrices permanentes, infecciones secundarias y estigmatización social. Esta situación subraya la necesidad urgente de desarrollar

nuevos enfoques terapéuticos que sean más accesibles, seguros y efectivos.

Por su parte Cintia Briones, becaria doctoral del INIQUI y parte fundamental del equipo de trabajo, comentó: 

“El objetivo del proyecto es claro: brindar una respuesta concreta a una necesidad crítica de salud pública mediante el desarrollo de soluciones científicas aplicadas, aprovechando las capacidades tecnológicas y la articulación entre instituciones del sistema científico y sanitario nacional, se trata de un avance que podría tener un impacto significativo en la mejora de la calidad de vida de las comunidades vulnerables en la lucha contra la leishmaniasis cutánea”.

El grupo de trabajo se conforma por:

Dr. José María Bermúdez, Investigador Independiente, Dra. Paola Andrea Barroso, Investigadora Independiente, Dra. Analía Romero, Investigadora Asistente; Dra. Alicia Cid, Investigadora Adjunta; Dra. Mercedes Villegas, Investigadora Asistente; Dra. Claudia Llanos, Investigadora Asistente; José Mleziva, CPA (INIQUI); Félix Chagra, CPA (INIQUI); Rodrigo Pereyra, CPA (INIQUI), Agustín Moya CPA (IPE); Dra. Cintia Briones (Becaria INIQUI); Santiago Campos (Becario INIQUI), María Laura Arreguez (Becaria IPE); Elvia Mejía Montaño (Becaria IPE). 

Por el Ministerio de Salud Pública de Salta, área de epidemiología: Dr. Francisco Manuel García Campos, Dra. Emilce Tapia y Dra. Vanina Galván Guzmán.

Por: CONICET Salta Jujuy

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domingo, 2 de febrero de 2025

Premio L´ORÉAL UNESCO “POR LAS MUJERES EN LA CIENCIA” 2024

  

PREMIO L´ORÉAL – UNESCO “POR LAS MUJERES EN LA CIENCIA” 2024

La beca es para la científica que desarrolla un stent cardiovascular capaz de desintegrarse cuando el cuerpo ya no lo necesita

Se trata de Julieta Merlo, investigadora del CONICET en el INTEMA.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. 

La mayoría de las patologías que afectan al corazón se corrigen a través de lo que se conoce como “stents”: mallas metálicas que se colocan por medio de una intervención quirúrgica en las arterias, y ayudan a mantenerlas abiertas y asegurar que la sangre siga fluyendo adecuadamente cuando estas se estrechan debido a enfermedades cardíacas o problemas de circulación. 

Pero seis meses después de colocar un stent, las arterias se desobstruyen definitivamente. 

Sin embargo, no suelen retirarse: quedan en el cuerpo como un material sin función. 

Por eso, a la científica del CONICET del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA, CONICET-UNMDP) se le ocurrió desarrollar un stent con un material absorbible: capaz de desaparecer del cuerpo sin dejar rastros una vez que el tejido dañado de las arterias haya sanado.

“La mayoría de las enfermedades cardiovasculares se trata con este tipo de dispositivos, asíque nos parecía un área muy importante para contribuir”, asegura la científica de 36 años que acaba de ser premiada. 

Su proyecto se titula “La nueva era de los stents cardiovasculares: bioabsorción y moléculas bioactivas para recuperar la función arterial” y consiste en desarrollar un stent cardiovascular capaz de degradarse en el cuerpo humano: un producto que aún no existe en el mercado.

“Este proyecto es parte de una tendencia global que se está dando en Ciencia de Materiales para la Salud, que apunta al desarrollo de materiales biodegradables –asegura Merlo-. 

Normalmente los stents que se utilizan son permanentes, es decir que la persona recibe el implante y este lo acompaña el resto de su vida, pero que se mantenga igual en el cuerpo humano, sin función, puede causar daños a largo plazo. 

Nosotros en el grupo Biomateriales Metálicos del Área Electroquímica Aplicada del INTEMA veníamos trabajando con materiales biodegradables para otras aplicaciones, en traumatología y reparación de fracturas óseas, y nos parecía importante aplicar nuestro conocimiento de años en algo nuevo, que todavía no estuviera disponible a nivel global”.

Stents más seguros y efectivos

La clave del proyecto liderado por Merlo es usar un metal de hierro combinado con manganeso, carbono y silicio, que es prometedor para ser utilizado en stents biodegradables

Sin embargo, advierte la científica, la desintegración del hierro dentro del cuerpo libera algunas moléculas que podrían dañar los tejidos. 

“Para evitar esto, estamos probando dos enfoques innovadores. 

Primero, vamos a recubrir el stent con un compuesto que pueda proteger las células del daño causado por la desintegración y que favorezca la curación del sitio afectado. 

Segundo, utilizaremos una técnica llamada electrodeposición para aplicar este recubrimiento de manera precisa, lo que nos permitirá controlar cómo se degrada el stent y cómo liberar sus componentes. Nuestro objetivo es probar cómo se comporta este nuevo stent en el laboratorio para asegurarnos de que sea seguro y efectivo. 

Queremos confirmar que el material no cause reacciones adversas en el cuerpo y que sea compatible con las células del sistema cardiovascular y la sangre”, advierte.

“El hierro es el material más promisorio para este tipo de aplicaciones, porque tiene propiedades bioabsorvibles en el cuerpo y excelentes propiedades mecánicas y físicas para soportar las fuerzas que ejercen las arterias”, aclara Merlo. 

“Sin embargo, su tasa de degradación sigue siendo lenta, de años. 

Entonces nosotros trabajamos con un nuevo material, en esta aleación con manganeso, carbono y silicio, elementos que tampoco son tóxicos para el cuerpo, para luego incorporar en la superficie de esta nueva aleación moléculas que son bioactivas y así favorecer la regeneración del tejido donde el stent va a ser implantado. 

Normalmente, cuando se implanta el stent se genera un daño en la pared arterial. 

Entonces, cuanto antes el vaso incorpore este implante, más efectiva va a ser la recuperación del paciente y tendrá menores riesgos a largo plazo”, explica.

El material desarrollado por su equipo de investigación, en conjunto con colegas del CONICET del Instituto de Física de Rosario (IFIR) y del Instituto Pasteur de Motevideo, Uruguay, evitaría entonces cualquier problema a largo plazo relacionado con la presencia de metales en el cuerpo. 

“Esto es importante porque la expectativa de vida de la población va incrementándose entonces cada vez es más probable que las personas requieran implantes, incluso más de uno durante sus vidas. 

Y también para jóvenes y niños es importante generar estos materiales bioabsorbibles, para que no permanezcan en su cuerpo materiales cuando ya no son requeridos”.

De lo básico a lo aplicado

Merlo es bióloga de formación. Se formó en la Universidad Nacional de Mar del Plata y realizó un doctorado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNMDP, donde trabajó en una línea asociada a la Inmunología. Siempre la apasionó la capacidad del cuerpo humano y de los animales a responder ante agentes extraños. 

Realizó estadías en Brasil, Estados Unidos y Alemania, y durante su posdoctorado se incorporó al grupo del INTEMA para aplicar su línea de estudio al desarrollo de implantes aplicados al área de Medicina. 

El grupo que integra es interdisciplinario y está conformado por trece personas, entre las que hay ingenieras en materiales, ingenieras químicas, biólogos y una bioquímica. 

“Mi formación en biología contribuye al grupo en tratar de entender cuáles son estas características de los materiales que hacen que un tejido se pueda regenerar, y que no genere una respuesta de rechazo, que haga que el implante falle”, señala Merlo.

“Lo que me fascina de las investigaciones que desarrollamos acá en el laboratorio es que trabajamos con ciencia básica, en las interacciones más pequeñas entre la química del material, las moléculas biológicas que le adicionamos, la interacción con los tejidos y cómo esto tan pequeño redunda en un implante, que termina resolviendo un problema de salud de la población”, dice Merlo entusiasmada. 

Haber obtenido la beca “me emociona mucho, por lo que significa recibir este reconocimiento y apoyo, pero también porque nos permitirá avanzar más rápido y realmente generar una solución para esta problemática que actualmente no la tiene”, asegura.

La científica, además, destaca otro punto a favor de este desarrollo: 

“Sabemos que hasta ahora, todos los stents que se colocan en Argentina son importados. 

Si somos capaces de desarrollar este tipo de dispositivos en Argentina, de industria nacional, vamos a contribuir además a que se reduzcan los costos de las operaciones, y que cada vez más personas puedan acceder a estos stents”, concluye.

Por Cintia Kemelmajer

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viernes, 6 de diciembre de 2024

Vinculación estratégica para el desarrollo de medicamentos de síntesis química

 

 Vinculación estratégica para el desarrollo de medicamentos de síntesis química

A partir de la puesta en marcha de la primera planta pública para la producción de Ingredientes Farmacéuticos Activos (IFAs), el INTI convocó a referentes de la industria farmacéutica y farmoquímica para conversar sobre las necesidades del sector e identificar oportunidades de articulación público-privadas.

El equipo de profesionales del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) a cargo de la Planta de Ingredientes de Farmacéuticos Activos (IFAs) recibió en la sede Parque Tecnológico Miguelete a representantes de empresas farmacéuticas y farmoquímicas para propiciar el trabajo conjunto para el desarrollo de nuevos productos.

El encuentro contó con la presencia de una invitada especial: Elvira Zini. 

La directora de Asuntos Científicos y Técnicos Laboratorios Richmond brindó un panorama de la actualidad del sector en el que destacó los desafíos que se le presentan. 

“El mundo demanda hoy reformas al sistema de salud. 

Los cambios demográficos- con una menor tasa de nacimientos y una expectativa de vida más prolongada que llevan a un envejecimiento de la población-; las nuevas tecnologías -que, como la IA (Inteligencia Artificial), reformatean al sector; y el progreso de la biotecnología -que acelera los tiempos de producción y ofrece nuevos tratamientos- nos conducen hacia una medicina de precisión, que toma en cuenta las características genéticas, ambientales y del estilo de vida de cada persona. 

En este escenario, más del 60% de la facturación mundial de fármacos corresponde a la producción de moléculas químicas; un dato que respalda la capacidad de emprender nuevos desarrollos en este ámbito”.

La industria vinculada con la producción de medicamentos constituye un sector estratégico: representa, de acuerdo con el informe de CILFA (2022), aproximadamente un 5% del valor agregado industrial del país; y a nivel regional ocupa el tercer lugar en importancia luego de Brasil y México. 

Es un sector que se conecta con la generación de conocimiento científico; la tecnología; la atención de la salud y la producción de bienes con alto valor agregado.

La Planta IFAs del INTI -única planta pública en el país con estas características- se constituye en un aliado idóneo para la industria en la cadena de valor de medicamentos, aportando capacidades y recursos humanos altamente calificados para fortalecer la producción de principios activos de calidad y así potenciar la producción nacional y la innovación.

En este sentido, la gerenta general del laboratorio PROFARSE (Productora Farmacéutica Rionegrina Sociedad del Estado), Marne Livigni, compartió durante la reunión la experiencia de trabajo conjunta con el INTI para la producción de un nuevo medicamento. 

“Los desarrollos en curso con la institución nos brindan la posibilidad desde el ámbito público de responder a una enfermedad tan contagiosa como es la tuberculosis”.


Por su parte, la Dra. Lucía Gandolfi Donadío, responsable del Departamento de Ingredientes Activos y Biorrefinería del instituto se mostró esperanzada de que a partir de este encuentro se generen nuevos proyectos de desarrollo -y de escalado y optimización de los procesos de síntesis química- para la producción de IFAs; mientras que la Dra. María Julieta Comin, gerente de Desarrollo Tecnológico e Innovación del INTI cerró el encuentro destacando que “nuestro instituto no solo transfiere tecnología; también ofrece a la industria la posibilidad de producir y perfeccionar sus desarrollos. 

Aquí reside el leitmotiv de este primer encuentro: presentarles esta nueva capacidad al servicio del sector”.

Participaron también de este encuentro: 

CAPDROFAR, Gador, Tuteur, Laboratorios Casasco, Laboratorios Andrómaco, Nanox Release Technology, Laboratorios Sidus, Triquim, Framingham Pharma, Lab. Fecofar, Laboratorio Varifarma, Maprimed, Craveri SAIC, Lab. Raffo e Instituto Leloir.

INTI

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Seguridad química en la agenda regional de la prevención

  

La seguridad química en la agenda regional de la prevención

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) fue sede del V Curso Regional de Seguridad y Protección en Laboratorios Químicos, un espacio de formación técnica, con foco en la cultura de la prevención.

El curso fue organizado en conjunto con el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, con el respaldo de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), y se realizó en la sede del Parque Tecnológico Miguelete del INTI.

El encuentro tuvo como objetivo sensibilizar sobre la prevención de situaciones riesgosas y promover una comprensión profunda de la seguridad en el manejo de sustancias químicas. 

Con la participación de especialistas del Instituto, esta iniciativa fue más allá de la transmisión de protocolos. 

Se trató de comprender a fondo cada aspecto de la seguridad, incluyendo temas como manejo y almacenamiento de sustancias químicas, sistema globalmente armonizado de etiquetado (SGA), gestión de residuos peligrosos e identificación de riesgos, entre otros.

En esta oportunidad participaron 16 técnicos de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Uruguay, representantes de sectores clave, desde laboratorios de explosivos, criminalística, combustibles nucleares hasta unidades de Interpol.

La apertura del encuentro estuvo a cargo de la embajadora Moira Wilkinson y contó con la participación del encargado de programas de la OPAQ, Dr. Roman Warchol y de la gerente de Comunicación y Relaciones Institucionales del INTI, Lic. María Eugenia Suárez.

El INTI cumple un rol clave en este ámbito. 

Con décadas de experiencia, se ha consolidado como referente regional, impulsando una sólida cultura de prevención en laboratorios y plantas industriales de la región, y formando profesionales capacitados para enfrentar los desafíos que plantea la seguridad química.

Como parte de la capacitación, los participantes realizaron visitas a los laboratorios de Química, Ambiente, Celulosa y Papel, y Caucho del INTI a fin de conocer los protocolos de seguridad en cada sector y entender cómo se aplican en la práctica las normativas y procedimientos de seguridad.

“Estos cursos fortalecen la seguridad química en los laboratorios a nivel regional. 

Al hacer de la prevención parte de su labor; los profesionales que participan crean un legado que trasciende las fronteras, promoviendo entornos más seguros”, concluye Jimena Echeverry, miembro del equipo de coordinación de la capacitación y a cargo de la subgerencia de Química y Ambiente del INTI.

INTI

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martes, 12 de noviembre de 2024

Recubrimientos de semillas para favorecer la productividad de los cultivos

 

 Semillas de maní preinoculadas en biopolímero de recubrimiento. Foto: gentileza investigadora.

Desarrollan recubrimientos de semillas para favorecer la productividad de los cultivos

El proyecto, encabezado por una científica del CONICET y el INTA, apuesta a formular una serie de polímeros naturales, biodegradables y de bajo costo que puedan vehiculizar insumos agronómicos, tanto químicos como biológicos. Uno de estos desarrollos ya ha sido licenciado a una empresa del sector agroindustrial.

Un equipo de científicas argentinas encabezado Mariana Melchiorre, investigadora del CONICET, el INTA, y la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), trabaja en el desarrollo de recubrimientos para semillas y granos, formulados con componentes orgánicos naturales, biodegradables y de bajo costo, que permitan vehiculizar diferentes insumos agronómicos (tanto químicos como biológicos), con el objetivo de incrementar la productividad de los cultivos de forma sustentable. 

Se trata de matrices poliméricas, constituidas con almidón y otros compuestos de grado alimenticio, de origen nacional y alta disponibilidad.

“Los productos que conforman esta plataforma de biopolímeros para usos agroindustriales sustentables son aptos tanto para su uso en agricultura convencional y con alta demanda de insumos, como en producciones agroecológicas”, afirma Melchiorre, quien tiene su lugar de trabajo en la Unidad de Estudios Agropecuarios (UDEA, CONICET-INTA), en Córdoba.

En este marco, a través del INTA y la UNC, el equipo ya otorgó una licencia de know how a la empresa Ceres Demeter, una PyME de la ciudad de Rio Cuarto (Córdoba), para la producción y comercialización de un recubrimiento biopolimérico exclusivo para semillas de maní, que permite vehiculizar bacterias fijadoras de nitrógeno, minimizando la necesidad de fertilizantes químicos. 

Esta transferencia implica que la empresa riocuartense formula el biopolímero y  lo comercializa a empresas maniseras para que estas lo apliquen sobre semillas usando equipamiento especifico, con el objetivo final de mejorar la productividad del cultivo.

Además, recientemente, la “Plataforma de biopolímeros para usos agroindustriales sustentables” recibió el Sello de Bioproducto Argentino, en la categoría Certificado de Interés en Investigación, a partir del dictamen favorable previo de la Comisión Nacional Asesora en Biomateriales (COBIOMAT), que evaluó el contenido biobasado de los productos de la plataforma.

Semillas de soja preinoculadas en biopolímero de recubrimiento. Foto: gentileza investigadora.

Semillas preinoculadas

Los biopolímeros desarrollados se pueden aplicar como recubrimiento o coating de semillas de cultivos extensivos, como soja, maíz, maní y poroto, o en forma de adhesivo para procedimiento de peletizado o peleteo en semillas de tamaño pequeño (hortícolas, aromáticas, forrajeras). 

En ambos casos, las matrices poliméricas posibilitan vehiculizar insumos químicos o biológicos y obtener lo que se conoce en el mercado como semillas preinoculadas.

“En la mezcla es posible incorporar, por ejemplo, bacterias fijadoras de nitrógeno en semillas de leguminosa, que minimizan la necesidad de usar fertilizantes químicos en el momento de la siembra. 

También, pueden incluirse otro tipo de microorganismos benéficos, como promotores de crecimiento o biocontroladores”, explica la investigadora, que también es docente de Facultad de Ciencias Exactas Físicas y Naturales (FCEFyN) de la UNC. 

A esta casa de estudio también pertenecen las otras dos integrantes del equipo de trabajo, las ingenieras químicas Florencia Grasso y Patricia Montoya.

Cuando la mezcla biopolimérica, con los insumos, se utiliza en forma de coating, se aplica con máquinas tratadoras profesionales en pequeñas dosis ajustadas para cada tipo de semilla, formando una película fina, y consistentemente adherida, que protege el tegumento y aumenta su resistencia y fluidez durante la siembra. 

Cuando se emplean como adhesivo, el modo de vehiculizar los insumos es similar: se mezclan con la matriz polimérica y se aplican durante el proceso de peletizado.

Melchiorre explica que, además, el grupo estudia la estabilidad biológica en el tiempo de los bioinsumos vehiculizados, con el objetivo de que los microorganismos inoculados permanezcan activos y viables sobre las semillas. 

En algunas de las formulaciones de biopolímeros desarrolladas para semillas de leguminosas, el grupo trabaja también en la evaluación propiedades físicas de las mezclas, como viscosidad y barrera al agua.

Semillas de poroto preinoculadas en biopolímero de recubrimiento. Foto: gentileza investigadora.

Ventajas de las semillas preinoculadas con biopolímeros

De acuerdo con la investigadora, actualmente, la tecnología de semillas avanza en el reemplazo de los insumos líquidos, que debe aplicar el agricultor al momento de sembrar los cultivos, por el uso de semillas preinoculadas y biofertilizadas. 

Contar con esta tecnología permite a los productores agropecuarios optimizar el uso del tiempo y minimizar las potenciales pérdidas de viabilidad de los microorganismos por prácticas agrícolas inadecuadas.

“Adicionalmente, la innovación del uso de biopolímeros en la industria semillera nos permite sustituir los polímeros sintéticos, que se utilizan mayoritariamente en la actualidad, por matrices biodegradables y de bajo costo, en las que es posible incorporar bioinsumos y mantenerlos viables. 

El empleo de compuestos naturales atiende a la sustentabilidad ambiental, dado que, al momento de la implantación del cultivo, estos recubrimientos son degradados por la microbiota del suelo sin dejar residuos contaminantes, como los microplásticos, principal residuo de los polímeros sintéticos”, señala Melchiorre.

Evaluación de nodulación usando semillas de soja preinoculadas en biopolímero de recubrimiento. Foto: gentilieza investigadora.

Desarrollos para el sector productivo

De acuerdo con Melchiorre, la licencia a Ceres Demeter, para la producción del recubrimiento de semillas de maní, marcó un hito que le abrió al grupo la oportunidad de relacionarse con otras empresas del sector agroindustrial, para la potencial transferencia de otros productos de la plataforma.

“En la actualidad nos encontramos trabajando en el desarrollo y la validación de otras formulaciones para cultivos extensivos, como soja y vicia, en vinculación con una empresa global dedicada a la producción de inoculantes. 

A partir de este proyecto, esperamos concretar la transferencia de nuevas formulaciones”, señala la investigadora. 

En este sentido, la científica destaca que ya cuentan con una formulación validada para recubrimiento de poroto blanco.

Además de recubrimientos para diferentes usos agrícolas, el grupo ha desarrollado una formulación para vehiculizar, a través de granos de maíz, un medicamento que tiene por función reducir temporalmente la postura de huevos de palomas. 

La mezcla del biopolímero con nicarbazina, una droga de uso veterinario de probadas propiedades ovistáticas, se aplica como una fina película que se adhiere fuertemente a la superficie de los granos enteros. 

“Al ser consumido de forma sostenida por las palomas, este medicamento incrementa los niveles del compuesto activo en sangre y reduce la oviposición, lo que permite controlar de manera ética el crecimiento y la sobrepoblación de palomas urbanas; animales que pueden trasmitir distintas enfermedades infecciosas. 

Este desarrollo se realizó conjuntamente con personal del Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, CONICET-UNC) y en este momento estamos buscando empresas interesadas en la adopción de la tecnología”, concluye Melchiorre.

Por Miguel Faigón

CONICET

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