sábado, 19 de enero de 2019

Desarrollan "Caballos de Troya" que ayudan a nutrir o curar


Imagen captada con el microscopio electrónico de barrido 
SEM PhenomWorld de INBIONATEC

Investigadores de Santiago del Estero y Córdoba estudian cómo mejorar los métodos para recubrir compuestos útiles para nuestro cuerpo y de esa forma permitirles que lleguen a lugares específicos sin modificarse o degradarse.

Un equipo formado por científicos santiagueños y cordobeses utilizó un artilugio similar al empleado por los griegos hace tres mil años para lograr penetrar las murallas de Troya, como herramienta para mejorar la alimentación y combatir enfermedades.

Aplicando nanotecnología, lograron microencapsular, es decir, recubrir ciertos compuestos activos con pequeñas biomoléculas que son inocuas para los seres vivos. Según plantea el doctor Claudio Borsarelli, investigador principal del CONICET y profesor de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), “la microencapsulación tiene doble funcionalidad: una es proteger al compuesto activo de ciertas condiciones nocivas para su estabilidad, y la otra, liberarlo en forma espacial y temporalmente controlada”.

Para armar estos recubrimientos utilizaron el quitosano: un polisacárido no tóxico, estimulante del sistema inmune, y que además presentaría ciertas características antitumorales.

También han logrado determinar que potencia la capacidad antioxidante de la sustancia encerrada en su interior.

Por ejemplo, “el micro o nano encapsulado permite que algunos compuestos activos que no pueden resistir las condiciones del estómago, puedan llegar y ser liberados en el intestino”, agregó el investigador.

Sería entonces una forma de “engañar” al organismo para que deje ingresar sustancias, envolviéndolas en otras, logrando llegar hasta ciertos lugares sin que las intercepte o destruya.

Y una vez alcanzada la ubicación adecuada, liberarlas para producir efectos benignos para el ser humano.

Borsarelli, quien se graduó como licenciado en Química y realizó el doctorado en la Universidad Nacional de Río Cuarto, Córdoba, es director del Instituto de Bionanotecnología del NOA (INBIONATEC), ubicado en el sur de la ciudad de Santiago del Estero. Realizó esta investigación en conjunto con científicos de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

La elección de esta línea de investigación se remonta al año 2005, cuando dio los primeros pasos en el área desarrollando su labor en forma coordinada con especialistas de la Universidad de Campinas en Brasil.

La temática fue incrementando su complejidad de estudio y con ello la necesidad de implementar nuevas tecnologías en su desarrollo.

Recién en 2016, el INBIONATEC abrió sus puertas y progresivamente fue incrementando su equipamiento.

En la actualidad, la institución cuenta con un microscopio electrónico de barrido (SEM), un espectrofotómetro y otros instrumentos que permiten realizar mediciones con mayor precisión.


C.Borsarelli (Inv. Principal) y Dr. F.E. Morán Vieyra (Inv Adjunto) 
junto al Microscopio SEM PhenomWorld de INBIONATEC.

¿Cómo lo hacen?

Los compuestos activos son moléculas pequeñas como vitaminas u otras con propiedades antioxidantes, responsables de reducir los radicales libres producidos por el organismo o adquiridos de agentes externos. 

El empleado en este caso es la quercetina, un potente antioxidante de origen natural de importante interés comercial debido a sus beneficios para la salud.

A través de esta investigación, Borsarelli y sus colegas confirmaron que el secado por pulverización es una técnica eficaz para obtener microcápsulas resistentes al jugo gástrico cargadas con quercetina.

Este método tiene bajo costo comparativo y es ampliamente utilizado para la producción de micropartículas de alta calidad en las industrias alimentarias y farmacéuticas.

En las pruebas realizadas, mostró una eficacia de encapsulación del 70%.

Inicialmente, los investigadores conforman una emulsión con el quitosano y la quercetina que luego inyectan a través de un orificio pequeño utilizando alta presión.

La solución se seca por “spray”, condensa las microcápsulas y obtienen un polvo con partículas esféricas y diámetro que oscila entre 1 y 2 micrones, el mismo tamaño que algunas bacterias como Escherichia coli.

Según explicó Borsarelli, uno de los aspectos destacados del desarrollo es el notable aumento de la eliminación de radicales libres y la mayor solubilidad en agua cuando combinaron el quitosano con glucosamina, un compuesto natural que se encuentra en el cartílago humano y en el exoesqueleto de crustáceos como langostas, camarones y cangrejos.

Un largo camino por recorrer

“El próximo paso en este estudio –señaló Borsarelli- es reducir las cápsulas a una escala nano y buscar técnicas que permitan homogeneizar su tamaño”.

En ese sentido, en las nuevas investigaciones que realizan, utilizan esferas de carbonato de calcio (principal ingrediente de la piedra caliza) con las que atrapan al compuesto activo, para luego recubrirlas con una “cascara” de otro compuesto sensible a la luz ultravioleta.

Este recubrimiento recibe un tratamiento de “curado” que maximiza su resistencia mecánica y, a continuación, el carbonato de calcio es disuelto para dejar la sustancia activa contenida dentro de la esfera.

Realizar un transporte controlado de sustancias alimenticias o fármacos dentro de organismos vivos tiene implicancias enormes en el futuro de la salud humana, por ello importantes laboratorios científicos dirigen investigaciones en torno a este objetivo.

El futuro de la nanotecnología también es promisorio.

“Buscamos desarrollar métodos cada vez más complejos, que permitan un mayor control empleando dinámicas de liberación diferente y de esa manera brindar alternativas más eficientes y de menor costo, a sustancias que se emplean a escala industrial desde hace tiempo”, concluyó Borsarelli.

Por Martín Cascales
AgenciaCyTA-Instituto Leloir.

lunes, 14 de enero de 2019

2019 El año internacional de la tabla periódica


Un lenguaje común para la ciencia

La Tabla Periódica de Elementos Químicos es uno de los logros más significativos de la ciencia, ya que captura la esencia no solo de la química, sino también de la física y la biología.

1869 es considerado como el año del descubrimiento del sistema periódico por Dmitri Mendeleev. 2019 será el 150 aniversario de la Tabla Periódica de Elementos Químicos y, por lo tanto, ha sido proclamado "Año Internacional de la Tabla Periódica de Elementos Químicos (AIT2019)" por la Asamblea General de las Naciones Unidas y la UNESCO.

Descubre todo sobre IYPT2019 a través de este sitio web.

¡Únete a las celebraciones!


Comparta sus actividades IYPT2019 con el mundo a través de # IYPT2019 
en Instagram, Facebook y Twitter.

A petición de los Estados Miembros, se incluyó en el orden del día de la 202ª reunión del Consejo Ejecutivo un punto relativo a laproclamación por las Naciones Unidas de 2019 Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos

En su decisión del Consejo Ejecutivo invitó a la Directora General a apoyar todos los esfuerzos encaminados a que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclame 2019 Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos, y recomendó quela Conferencia General aprobara una resolución en este sentido en su 39ª reunión.

Objeto: este documento contiene una nota explicativa relativa a la propuesta de proclamar 2019 Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos.

La celebración de un Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos en 2019 seráuna forma de reconocer la función crucial que desempeñan las ciencias fundamentales, y especialmente la química y la física, a la hora de aportar soluciones a muchos de los desafíos que afrontan los Estados Miembros para aplicar la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible.



La celebración de este Año Internacional permitirá asimismo rendir homenaje al reciente descubrimiento y denominación de cuatro elementos superpesados de la tabla periódica de los elementos químicos con los números atómicos 113 (nihonio), 115 (moscovio), 117 (teneso) y 118 (oganesón), como resultado de una estrecha colaboración científica en el plano internacional.

- La celebración de un Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos en 2019 conmemorará el 150º aniversario de la creación de la tabla periódica de los elementos químicos por el científico ruso DmitriI.Mendeleev, considerado uno de los padres de la química moderna.

El descubrimiento determinante de Mendeleeven 1869 fue la predicción de las propiedades de cinco elementos y sus componentes. 

Asimismo, dejó espacio en la tabla periódica para los elementos que habrían de descubrirse en el futuro.

- La celebración de un Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos en 2019 ofrecerá al Programa Internacional de Ciencias Fundamentales de la UNESCO una valiosa oportunidad para cumplir su cometido de promover la cooperación internacional enla esfera de las ciencias fundamentales al servicio del desarrollo sostenible, así como en las de la educación científica y el fortalecimiento de capacidades, a saber, mediante un Programa de Microciencia dedicado a la tabla periódica de los elementos químicos. 

Este Año Internacional propiciará asimismo el emprendimiento de una amplia variedad de iniciativas conjuntas en el marco del seguimiento del Año Internacional de la Química, celebrado en 2011, y el Año Internacional de la Cristalografía, celebrado en 2014.

- La participación de la UNESCO en la celebración del Año Internacional de la Tabla Periódica de los Elementos Químicos en 2019 se financiará principalmente con recursos extrapresupuestarios.



lunes, 22 de octubre de 2018

Cultivos resistentes a sequia - Estudio argentino abre caminos


Los doctores Norberto Iusem (izq.), Martiniano Ricardi, Diana Wetzler y Julio Caramelo

Científicos del CONICET, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, y de otros centros de investigación describieron cambios conformacionales que le permiten a una proteína de las plantas desplegar una serie de respuestas para sobrevivir a la escasez de agua.

Además, desarrollaron un sensor para medir los cambios estructurales de esa molécula.

Un trabajo de investigadores argentinos aportará claves para el desarrollo futuro de cultivos productivos en suelos afectados por la sequía.

Estudios previos habían establecido que una proteína, llamada ASR1, tiene principalmente dos funciones importantes en la respuesta de las plantas frente a la sequía: estimular la expresión de genes de respuesta ante la falta de agua, por ejemplo, proteínas transportadoras de agua (conocidas como acuaporinas) y enzimas de remodelación de la pared celular; y por otro lado,  actuar como “chaperona” o “supervisora” directa de otras proteínas para protegerlas de la pérdida de estructura o desplegado que ocurre cuando las células pierden agua.

Ahora investigadores del CONICET y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la UBA aislaron la proteína ASR1 de plantas de tomate y la estudiaron in-vitro y dentro de bacterias.

No solo describieron algunos cambios conformacionales de ASR1, sino que además desarrollaron un sensor para estudiar la dinámica de esa molécula.

“En un futuro introduciremos el sensor directamente en plantas de tomate, tabaco o papa ya que las mismas se encuentran muy cercanas filogenéticamente (son todas de la familia de las solanáceas)”, explicó a la Agencia CyTA-Leloir, el director del estudio, el doctor Martiniano Ricardi, investigador del Departamento de Fisiología y Biología Molecular y Celular (FBMC) de la FCEN y del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE), que depende del CONICET y de la UBA.

Y agregó: “Nuestro trabajo abre camino para algunas aplicaciones biotecnológicas”.

Según el paradigma clásico, las proteínas tienen una estructura definida que determina su función.

“Sin embargo, desde hace ya más de una década esta noción está cambiando.

Las proteínas desordenadas o nativamente desplegadas, como ASR1, carecen de una estructura estable y sin embargo cumplen múltiples y muy importantes funciones. Pueden tener diferentes estructuras y funciones según las condiciones”, afirmó Ricardi.

Tal como revela la revista “PLoS ONE”, los estudios in-vitro y en bacterias realizados por los autores del estudio permitieron comprobar que ASR1 depende del zinc para adquirir la estructura de alfa hélice, una conformación esencial para activar un conjunto de genes asociados a la respuesta al estrés hídrico.

En cambio, la función de “chaperona” no requiere del mineral ni de adoptar esa forma.

Los autores del estudio también diseñaron un sensor, basado en un principio físico llamado FRET, que posibilita detectar la estructuración o plegado de ASR1 in vivo.

“Mediante una medición relativamente sencilla, podríamos estimar el nivel de estrés hídrico de las plantas”, destacó Ricardi.

El estudio argentino es uno de los pocos que intenta seguir el plegado de una proteína in vivo.

La caracterización biofísica y estructural de la proteína estuvo a cargo de los laboratorios de los doctores Diana Wetzler (primera autora del estudio), del Instituto de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (IQUIBICEN, CONICET-UBA), Norberto Iusem, del FBMC y del IFIBYNE, y Julio Caramelo, investigador del CONICET en la Fundación Instituto Leloir (FIL).

“Esta información abre la posibilidad de mejorar la respuesta de los cultivos a condiciones de estrés través del control de la producción de esta proteína”, afirmaron los científicos.

Del estudio también participaron Hernan Bucci, del IQUIBICEN, CONICET-UBA; Federico Fuchs Wightman (también primer autor), del IFIBYNE; y Jimena Rinaldi, del CONICET y de la FIL.

Agencia CyTA-Fundación Leloir
agenciacyta.org.ar



Harina refinada a partir del sorgo - Cientificos optimizan proceso para producirla


Las doctoras Silvina Drago y María Gimena Galán, investigadoras del CONICET en el Instituto de Tecnología de Alimentos, que depende de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral.

Tradicionalmente usado en la Argentina como alimento para ganado, el cereal podría ser empleado para producir galletas, pastas, salchichas y otros productos aptos para celíacos.

En Argentina, el sorgo granífero se usa principalmente para engordar el ganado.

Sin embargo, tiene propiedades que lo podrían volver atractivo como alimento para humanos, según creen científicos del CONICET y de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), en Santa Fe, quienes optimizaron un proceso para producir harina refinada precocida a partir de ese cereal.

Esta harina es rica en antioxidantes, apta para celíacos (no contiene gluten) y “puede ser ingrediente de productos tales como galletas, tortas, pastas, snacks, salchichas, sopas, salsas, alimentos infantiles y espesantes”, sostuvo la doctora Silvina Drago, investigadora del CONICET en el Instituto de Tecnología de Alimentos (ITA), que depende de la Facultad de Ingeniería Química de la UNL.

Uno de los desafíos de procesar el sorgo en escala industrial es que se requiere descascarar los granos antes de la molienda, para lo que se usan métodos abrasivos que afectan el rendimiento.


El sorgo podría ser usado para producir galletas, pastas, salchichas 
y otros productos aptos para celíacos.

Ahora, en un artículo publicado en la revista “Food Science and Technology International”, Drago y la doctora María Gimena Galán, investigadora del CONICET en el ITA, ensayaron una modificación del procedimiento que incluye la “parbolización” previa de los granos: una técnica que consiste en sumergirlos a alta temperatura en tanques de agua.

“El parbolizado de los granos de sorgo puede reducir significativamente la rotura del grano durante el descascarado, aumentar el rendimiento de la harina obtenida y reducir las pérdidas de algunos micronutrientes como los minerales, de manera semejante a lo que ocurre con el arroz”, destacó Drago.

“Con esta herramienta, la producción de harinas de sorgo se vuelve más interesante para las industrias”, enfatizó Drago.

Y agregó: “Nuestro desarrollo ya puede ser trasferido al sector productivo”.

Agencia CyTA-Fundación Leloir
agenciacyta.org.ar


domingo, 21 de octubre de 2018

Premio Nobel de Química 2018


Frances H. Arnold, George P. Smith and Sir Gregory P. Winter 
Ill. Niklas Elmehed. © Nobel Media

El Premio Nobel de Química 2018 se dividió, una mitad otorgada a Frances H. Arnold "por la evolución dirigida de las enzimas", la otra mitad conjuntamente a George P. Smith y Sir Gregory P. Winter "por la presentación de fagos de péptidos y anticuerpos . "


El Premio Nobel de Química 2018

Inglés (pdf)

La Real Academia Sueca de Ciencias ha decidido otorgar el Premio Nobel de Química 2018

con una mitad para

Frances H. Arnold
Instituto de Tecnología de California, Pasadena, EE.UU.

“Por la evolución dirigida de las enzimas”.



y la otra mitad conjuntamente para

George P. Smith
Universidad de Missouri, Columbia, EE.UU.

Sir Gregory P. Winter
MRC Laboratorio de Biología Molecular, Cambridge, Reino Unido

"Para la presentación de fagos de péptidos y anticuerpos"

Ellos aprovecharon el poder de la evolución.

El poder de la evolución se revela a través de la diversidad de la vida.

Los Premios Nobel de Química de 2018 han tomado el control de la evolución y lo han utilizado con fines que brindan el mayor beneficio a la humanidad.

Las enzimas producidas a través de la evolución dirigida se utilizan para fabricar todo, desde biocombustibles hasta productos farmacéuticos.

Los anticuerpos que evolucionaron utilizando un método llamado visualización de fagos pueden combatir las enfermedades autoinmunes y, en algunos casos, curar el cáncer metastásico.

Desde que surgieron las primeras semillas de la vida hace unos 3.700 millones de años, casi todas las grietas de la Tierra se han llenado de diferentes organismos.

La vida se ha extendido a aguas termales, océanos profundos y desiertos secos, todo porque la evolución ha resuelto una serie de problemas químicos.

Las herramientas químicas de la vida, las proteínas, se han optimizado, cambiado y renovado, creando una diversidad increíble.

Los Premios Nobel de Química de este año se inspiraron en el poder de la evolución y utilizaron los mismos principios, el cambio genético y la selección, para desarrollar proteínas que resuelvan los problemas químicos de la humanidad.

La mitad del Premio Nobel de Química de este año se otorga a Frances H. Arnold.

En 1993, realizó la primera evolución dirigida de enzimas, que son proteínas que catalizan reacciones químicas.

Desde entonces, ha refinado los métodos que ahora se utilizan habitualmente para desarrollar nuevos catalizadores.

Los usos de las enzimas de Frances Arnold incluyen una fabricación más respetuosa con el medio ambiente de sustancias químicas, como productos farmacéuticos, y la producción de combustibles renovables para un sector de transporte más ecológico.

La otra mitad del Premio Nobel de Química de este año es compartida por George P. Smith y Sir Gregory P. Winter.

En 1985, George Smith desarrolló un elegante método conocido como visualización de fagos, en el que se puede usar un bacteriófago, un virus que infecta las bacterias, para desarrollar nuevas proteínas.

Gregory Winter utilizó la visualización de fagos para la evolución dirigida de los anticuerpos, con el objetivo de producir nuevos productos farmacéuticos.

El primero basado en este método, el adalimumab, fue aprobado en 2002 y se utiliza para la artritis reumatoide, la psoriasis y las enfermedades inflamatorias del intestino.

Desde entonces, la presentación de fagos ha producido anticuerpos que pueden neutralizar las toxinas, contrarrestar las enfermedades autoinmunes y curar el cáncer metastásico.

Estamos en los primeros días de la revolución de la evolución dirigida que, de muchas maneras diferentes, está trayendo y traerá el mayor beneficio para la humanidad.



Los Premios Nobel de Química 2018 han aprovechado la evolución 
y la han avanzado aún más en sus laboratorios. 
Ilustración: Johan Jarnestad

Lea más sobre el premio de este año.

Información popular

Antecedentes científicos

Frances H. Arnold, nacido en 1956 en Pittsburgh, EE. UU. Doctor en Filosofía. 1985, Universidad de California, Berkeley, EE. UU. Linus Pauling Profesor de Ingeniería Química, Bioingeniería y Bioquímica, Instituto de Tecnología de California, Pasadena, EE. UU.
http://fhalab.caltech.edu

George P. Smith, nacido en 1941 en Norwalk, EE. UU. Doctor en Filosofía. 1970, Universidad de Harvard, Cambridge, USA. Profesor emérito distinguido de Ciencias Biológicas, curadores de la Universidad de Missouri, Columbia, EE. UU.
http://biology.missouri.edu/people/?person=94

Sir Gregory P. Winter, nacido en 1951 en Leicester, Reino Unido. Doctor en Filosofía. 1976. Universidad de Cambridge, Reino Unido. Investigador Líder Emérito, MRC Laboratory of Molecular Biology, Cambridge, Reino Unido.
www2.mrc-lmb.cam.ac.uk/group-leaders/emeritus/greg-winter/

Monto del premio: 9 millones de coronas suecas, con una mitad para Frances Arnold y la otra mitad para compartir entre George Smith y Gregory Winter.

nobelprize.org


domingo, 1 de julio de 2018

IA - Terapia del cáncer y Jardines Químicos Dirigidos a la Estación Espacial


Un nuevo lote de ciencia se dirige a la Estación Espacial Internacional a bordo del SpaceX Dragon en la 15ª misión de la empresa para los servicios de reabastecimiento comercial.

La nave proporcionará ciencia que estudia el uso de la inteligencia artificial, el uso de agua de las plantas en todo el planeta, la salud intestinal en el espacio, el desarrollo de fármacos más eficiente y la formación de estructuras inorgánicas sin la influencia de la gravedad de la Tierra.

Echa un vistazo a cinco investigaciones dirigidas al espacio en el último reabastecimiento de SpaceX:


Créditos: DLR

A medida que viajamos más al espacio, aumenta la necesidad de inteligencia artificial (IA) dentro de una nave espacial.


Créditos: DLR

Mobile Companion, una investigación de la Agencia Espacial Europea (ESA), explora el uso de la IA como una forma de mitigar el estrés y la carga de trabajo de la tripulación durante vuelos espaciales a largo plazo.


Créditos: DLR

Las plantas regulan su temperatura al liberar agua a través de pequeños poros en sus hojas.

Si tienen suficiente agua, pueden mantener su temperatura, pero si el agua es insuficiente, su temperatura aumenta.

Este aumento de temperatura se puede medir con un sensor en el espacio.


Créditos: NASA / JPL-Caltech

ECOSTRESS mide la temperatura de las plantas y usa esa información para comprender mejor cuánta agua necesitan las plantas y cómo responden al estrés.


Créditos: Universidad de Northwestern

El vuelo espacial tiene un impacto en muchos sistemas corporales. Rodent Research-7 observa cómo el ambiente de microgravedad del espacio afecta a la comunidad de microoganismos en el tracto gastrointestinal o microbiota.

El estudio también evalúa las relaciones entre los cambios del sistema, como la interrupción del ciclo sueño-vigilia y el desequilibrio de poblaciones microbianas, para identificar factores contribuyentes y apoyar el desarrollo de contramedidas para proteger la salud de los astronautas durante misiones a largo plazo, así como para mejorar el tratamiento de trastornos gastrointestinales, inmunes, metabólicos y del sueño en la Tierra.


Créditos: Angiex

Las enfermedades cardiovasculares y el cáncer son las principales causas de muerte en los países desarrollados.

Angiex Cancer Therapy examina si las células endoteliales cultivadas en microgravedad representan un modelo in vitro válido para evaluar los efectos de los agentes dirigidos a vasos sanguíneos normales.

Los resultados pueden crear un sistema modelo para diseñar medicamentos más seguros, dirigidos a la vasculatura de los tumores cancerígenos y ayudar a las compañías farmacéuticas a diseñar medicamentos dirigidos a los vasos más seguros.


Créditos: grupo de química Oliver Steinbock en la Universidad Estatal de Florida

Los Jardines Químicos son estructuras que crecen durante la interacción de soluciones de sales metálicas con silicatos, carbonatos u otros aniones seleccionados.

Sus características de crecimiento y atractivas formas finales se forman a partir de una compleja interacción entre los procesos de difusión de la reacción y la autoorganización.


Créditos: grupo de química Oliver Steinbock en la Universidad Estatal de Florida

En la Tierra, el flujo inducido por la gravedad debido a las diferencias de flotabilidad entre los reactivos complica nuestra comprensión de la física detrás de estos jardines químicos.

La realización de este experimento en un entorno de microgravedad asegura el crecimiento controlado por difusión y permite a los investigadores una mejor evaluación de la iniciación y la evolución de estas estructuras.

Estas investigaciones se unen a cientos de otras que actualmente suceden a bordo del laboratorio orbital.




Para actualizaciones diarias, siga @ISS_Research, Space Station Research and Technology News o nuestro Facebook.

Si tienes la oportunidad de ver cómo la estación espacial pasa sobre tu ciudad, echa un vistazo a Spot the Station.

nasa.tumblr.com


viernes, 23 de febrero de 2018

Gota - Una gardenia exotica podria ser la base de un farmaco


María Gabriela Ortega (izq.) y María Daniela Santi, investigadoras del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal, que depende del CONICET y de la Universidad Nacional de Córdoba

El árbol endémico de unas remotas islas del Pacífico contiene un ingrediente que podría frenar la acumulación de ácido úrico en las articulaciones, según un equipo internacional liderado por investigadoras argentinas.

Compuestos aislados de una bella gardenia endémica de Nueva Caledonia, una colonia francesa del Pacífico ubicada a 12.000 kilómetros de Argentina, podría ser la base de un medicamento para evitar la gota.

Así lo sugiere un trabajo liderado por científicas de la provincia de Córdoba, aunque la investigación todavía se encuentra en fases muy preliminares.

En estudios in-vitro de laboratorio, ciertos compuestos naturales extraídos de la planta (flavonoides) lograron inhibir a una enzima responsable de la formación de ácido úrico, cuyo depósito en las articulaciones desencadena los dolorosos ataques de gota: una artritis inflamatoria que afecta al 1-2% de la población y cuya incidencia crece con el aumento de la expectativa de vida.


Gardenia oudiepe – una bella planta de Nueva Caledonia – contiene compuestos que podrían ser la base de un fármaco para la gota. Créditos: Hervé Vandrot

Si los resultados se confirman en estudios adicionales, “se abre el camino para el desarrollo de tratamientos naturales, seguros y potentes que reemplacen a los medicamentos convencionales y no presenten sus efectos adversos, como hepatitis o lesiones renales”, se esperanzó la directora del estudio, la doctora María Gabriela Ortega, investigadora del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV), que depende del CONICET y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

El estudio fue publicado en la revista “European Journal of Medicinal Chemistry” y la primera autora fue María Daniela Santi, becaria postdoctoral del CONICET en la UNC.

En conjunto con colegas de Uruguay y de Francia, las científicas de Córdoba probaron que los compuestos aislados de la planta Gardenia oudiepe tienen la capacidad de bloquear la actividad de la enzima xantina oxidasa (XO), clave para la formación de ácido úrico.

Mediante modelos computacionales, los autores del trabajo también recrearon la manera precisa en que esos compuestos activos interfieren con la acción de la XO.

“Los resultados obtenidos sugieren el posible uso de estos flavonoides para el diseño y desarrollo de nuevos inhibidores de XO”, sostuvo Ortega a la Agencia CyTA-Leloir.



Fórmulas químicas de tres compuestos de la planta con capacidad para inhibir la enzima responsable de la formación de ácido úrico cuyo depósito en las articulaciones 
desencadena los dolorosos ataques de gota.

De todos modos, la también profesora del Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la Facultad de Ciencias Químicas de la UNC advirtió que “los siguientes pasos serían evaluar estos compuestos en animales de experimentación y, si todo sale bien, en ensayos clínicos posteriores para comprobar su eficacia y seguridad.”

Del avance también participaron Margoth Paulino Zunini y Brenda Vera, de la Universidad de la República, en Uruguay, Chouaha Bouzidi y Raphael Grougnet, de la Universidad Paris Descartes, en Francia, Vincent Dumontet, del Laboratorio de Plantas Medicinales de Nouméa en el Instituto de Investigación para el Desarrollo, situado en Nueva Caledonia y dependiente del Centro de Investigación Nacional de Francia, y Andrés Abin-Carriquiry, del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable, en Uruguay.

Agencia CyTA-Fundación Leloir
agenciacyta.org.ar